A los 10 años perdió una pierna por cáncer; es campeona de natación y quiere ser médica

A Kimberly le amputaron la pierna derecha cuando tenía 10 años. El diagnóstico fue un osteosarcoma avanzado. Hubo quimioterapias, infecciones, terapia intensiva y una metástasis pulmonar. Hubo miedo.

Cinco años después, también hay medallas.

Hoy tiene 15. Es campeona estatal de natación en Chiapas. Suma cuatro preseas. Y cuando habla del agua no usa frases hechas: dice que ahí entendió que muchas veces crees que no puedes… hasta que puedes.

Su tratamiento se realizó en el Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS. Médicos de oncología, ortopedia, cardiología, nefrología, personal de enfermería y psicología formaron parte del proceso. No fue una línea recta. Fue un trayecto con recaídas, decisiones duras y honestidad frontal.

Ella misma lo dice: prefiere que le expliquen todo. Que no le endulcen el diagnóstico.

La amputación no cerró su historia. La movió hacia otro lado. Desde 2023 acude a revisiones periódicas y entrena con una meta clara: competir a nivel nacional y asistir a un Mundial en Guadalajara.

Pero hay otra meta más larga: quiere estudiar Medicina.

Quiere estar del otro lado de la camilla y decirle a otros niños lo que a ella le dijeron alguna vez: que habrá quimioterapias, sí, pero también hay futuro.

En oncología pediátrica, a veces la estadística pesa. Su madre lo resume con crudeza: “es un 2 de 10 y está con vida”. No es una cifra fría. Es la dimensión real de lo que sobrevivió.

No es una historia de épica exagerada. Es una historia de constancia. De aprender a nadar con lo que falta. Y de no dejar que un diagnóstico escriba el final.