Observatorio | Malpica y los Beatles ~ Mario Martini

Por Mario Martini-Periodismo Democrático y Tropical

Mazatlán tiene una habilidad peculiar: celebra con entusiasmo lo que viene de fuera y, con la misma rapidez, arrincona lo que le incomoda de su propia historia, aunque por temporadas muestra cierto interés por conocerla.

El 12 de noviembre de 2022 se inauguró en el puerto un conjunto escultórico dedicado a The Beatles. Nada en contra: Liverpool, la música, la nostalgia pop, la selfie obligada.

El problema no fue la escultura.

El problema fue lo que se movió —o se intentó borrar— alrededor.

En el Centro Histórico, una zona protegida por el INAH, el Callejón Malpica fue sustituido por Callejón Liverpool. Así, de un plumazo administrativo derivado de una guarapeta del alcalde o, se pretendió desplazar de la memoria urbana a Hilario Rodríguez Malpica, joven capitán del cañonero Tampico, protagonista de uno de los episodios más intensos —y menos contados— de la Revolución Mexicana.

No es contra los Beatles

Porque sí:

la Revolución también se peleó en el mar.

Entre marzo y junio de 1914, en Topolobampo, Sinaloa, ocurrió uno de los primeros enfrentamientos aeronavales en la historia de Occidente. Ahí combatió el Tampico, comandado por un oficial de apenas 25 años, que se negó a reconocer al gobierno usurpador de Victoriano Huerta.

Rodríguez Malpica se rebeló, fue perseguido, sitiado y finalmente derrotado por fuerzas federales superiores. Cuando ya no había escape, ordenó hundir su propio barco y, acorralado, se suicidó de un disparo en la boca antes de ser capturado.

Primera lucha aeronaval en occidente

No fue un gesto romántico.

Fue un acto político.

Durante décadas, Mazatlán honró esa memoria.

Un callejón, una calle, un mausoleo sencillo y una inscripción clara:

“Al heroísmo del capitán Hilario Rodríguez Malpica.

El Estado de Sinaloa, junio 16 de 1914”

Hoy, esa historia no es una leyenda:

está bajo el mar.

En 2019, especialistas del INAH y de la Secretaría de Marina localizaron los restos del cañonero Tampico a más de 40 metros de profundidad, confirmando coordenadas, dimensiones y estructura. Una tumba de guerra, documentada con tecnología multihaz y años de investigación histórica.

Mientras tanto, en tierra firme, la discusión parecía reducirse a una pregunta superficial:

El Tampico

¿Beatles sí o Beatles no?

La verdadera pregunta es otra:

¿por qué resulta tan fácil desplazar a Malpica y tan difícil convivir con él?

Nadie propone desmontar esculturas ni cancelar homenajes musicales.

Lo que incomoda es la lógica:

importar símbolos resulta más rentable que asumir una historia que exige memoria, contexto y carácter.

Liverpool vende.

Topolobampo exige.

Mazatlán no necesita elegir entre los Beatles y Malpica.

Necesita entender que una ciudad que cambia nombres sin entender su pasado termina convertida en escenografía de Disneyworld

Y las escenografías, tarde o temprano, se quedan sin público. La historia permanece.

Saludos cordiales 

MM