Victoria ensombrecida de los Ratoncitos Verdes
+Vencen 2-0 a Ecuador y ya están entre los 16 mejores equipos del mundo
+Oscureció el triunfo la estruendosa serenata, la noche previa al jugo, en el hotel de concentración del equipo rival, en Santa Fe
+El Tri enfrentará al vencedor de juego República Democrática del Congo contra Inglaterra
+Goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez en el primer tiempo
+Mesura: aún no son campeones mundiales
CdMx | 1 julio 2026 | Staff Balón Cuadrado | P23
Los súper Ratoncitos Verdes parecen bendecidos por los dioses del balón. Y, en una historia impensable, ya se encuentran entre los mejores 16 equipos del mundo.
Esta noche, ante más de 81 mil eufóricos aficionados en el Estadio Azteca, los mexicanos vencieron 2-0 a Ecuador, con dos verdaderos misiles -de Julián Quiñones y Raúl Jiménez- en el juego 79 de 104 del mundial 2026, correspondiente a los 16avos de final. Ahora su rival saldrá, mañana, del juego República Democrática del Congo contra Inglaterra. Encuentro que se disputará el próximo domingo, también, en el estadio Azteca.
Con cualquiera de ellos, el Tri requerirá un ejército de prodigiosas divinidades, en la cancha, para continuar con vida y acariciar el sexto juego que lo colocaría entre los mejores ocho del mundo, que no ocurre desde el mundial de 1986.
Las bocinas del Azteca advertían, ante la posibilidad de algún ateo del balón:
Aquí el fútbol es como una religión”
En los albores del juego sólo se escuchó un grito homofóbico durante el saque de meta del portero Hernán Galíndez , mezclado con largos «¡oles!» de más de 80 mil gargantas cuando el Tri paseaba el balón.
Con el resultado de hoy, México se mantiene invicto con un paso histórico en 18 participaciones de un total de 23 copas del mundo: cuatro triunfos, ocho goles a favor y cero en contra.
El resultado quedó ensombrecido por un fenómeno extra-cancha, llamado por la prensa local «juego sucio». Los jugadores ecuatorianos, hospedados en un hotel de la exclusiva zona de Santa Fe recibieron una estruendosa serenata, para impedir un descanso adecuado. Y que fue censurado por los medios de información nacionales e internacionales y se hizo viral en redes sociales.
Varios cientos de aficionados, con cánticos, bocinas, tambores, cláxones (carros y motos), intentaron interrumpir el descanso del equipo dirigido por Sebastián Beccacece, en una tipo «serenata» para evitar que los jugadores ecuatorianos descansaran, previa a su partido. El equipo ecuatoriano venía de casi 11 horas de viaje de Columbus, Estados Unidos, así que el desgaste de parte de sus jugadores no es baladí.
Si bien importa el triunfo, también vale cómo se gana.
México trae el trébol de cuatro hojas en los botines. Sigue jugando con la suerte de su lado: relajado, sereno, sin precipitarse. Y, combinado con que los rivales han salido con el santo de espaldas.
Ojalá no sea un espejismo esférico, como siempre ocurre.
Porque la suerte no es para siempre.
México venció gracias a una conjunción de una contundente eficacia ofensiva en contragolpes y a un excelente orden táctico.
A pesar de que el inicio del encuentro se retrasó una hora debido a una fuerte tormenta eléctrica en la Ciudad de México, el combinado dirigido por Javier «Vasco» Aguirre supo imponer sus condiciones en la cancha del Estadio Azteca.
Al minuto 21, en una rápida jugada de contragolpe por la banda izquierda, Quiñones, colombiano naturalizado mexicano, superó a la zaga ecuatoriana con velocidad. Enganchó hacia el centro para quitarse a un defensor y sacó un potente derechazo directo a la escuadra, inalcanzable para el portero Galíndez.
Diez minutos después, tras una intensa presión que provocó un error en la salida de Ecuador, la joya de 17 años Gilberto Mora recuperó el balón. Armó la jugada para Quiñones, quien asistió de forma perfecta a Raúl Jiménez; el experimentado delantero conectó un derechazo contundente en los linderos del área para poner el 2-0 que a la postre sería definitivo.

La sorpresiva titularidad del joven Mora y el despliegue de Luis Romo generaron una sensación de superioridad numérica y dinamismo, asfixiando por completo el circuito de pases de las figuras de Ecuador como Moisés Caicedo.
La selección ecuatoriana intentó reaccionar mediante individualidades de John Yeboah, mas la defensa comandada por Johan Vásquez y César Montes se mantuvo impecable, perfecta, como reloj suizo, sumado a las oportunas atajadas del arquero Raúl «Tala» Rangel.
Fueron una sólida cortina humana contra los embates rivales.
Incluso, el diario español El País, que suele ser juicioso en su trabajo periodístico, se sumó al espíritu triunfalista, de que ahora sí -México acaricia un largo y pesadillesco sueño-, en base a lo mostrado en la cancha, puede ganar el ansiado trofeo de la FIFA.
Si crónica del juego la comienza así:
¿Y si, sí, México tiene la oportunidad de oro? ¿Y si, sí, el Azteca juega como el futbolista número 12? ¿Y si, sí esta vez es la buena? ¿Y si, sí?”
Y remata:
México ha abierto el jarrón de la felicidad.”
Mesura, mesura, sugiere Balón Cuadrado.

