Sinaloa triplica presupuesto federal para refugios de mujeres víctimas de violencia

Culiacán, Sinaloa, 9 de marzo de 2026. — La Secretaría de las Mujeres del Estado de Sinaloa informó que este año se triplicó el presupuesto federal destinado a la operación de refugios especializados para mujeres víctimas de violencia extrema, al pasar de 3.5 millones de pesos en 2025 a 10 millones de pesos en 2026.

La titular de la dependencia, Ana Francis Chiquete Elizalde, explicó que el aumento permitirá fortalecer la atención integral y ampliar la capacidad de atención para mujeres, así como para sus hijas e hijos, quienes también reciben resguardo en estos espacios.

Los refugios funcionan como espacios seguros de alojamiento temporal, donde las víctimas reciben atención multidisciplinaria gratuita que incluye apoyo psicológico especializado, asesoría y representación jurídica, atención médica, intervención de trabajo social y acompañamiento pedagógico para menores.

De acuerdo con la funcionaria, en 2026 operarán dos refugios financiados con recursos federales, uno de ellos incorporado por primera vez al programa de refugios especializados operados por la Secretaría de las Mujeres.

Del total de recursos aprobados:

  • 4 millones de pesos se destinarán al primer refugio que ya operaba en el estado.
  • 6 millones de pesos financiarán el nuevo refugio, que se integra este año al programa

Chiquete Elizalde destacó que estos espacios funcionan bajo un modelo de atención integral con enfoque en derechos humanos, perspectiva de género, interculturalidad e interseccionalidad, centrado en la recuperación y autonomía de las mujeres.

El proceso de atención incluye la elaboración de planes personalizados de intervención, con el objetivo de fortalecer la autonomía económica y emocional de las víctimas, así como reconstruir redes de apoyo seguras que les permitan salir del ciclo de violencia.

La permanencia en los refugios se determina con base en la evolución del caso y en el análisis del nivel de riesgo realizado por el equipo técnico. En general, se busca que la estancia mínima sea de alrededor de tres meses, tiempo durante el cual se desarrolla un proceso de estabilización emocional y restitución de derechos.

El egreso de las mujeres se realiza de manera planificada y consensuada, cuando se han consolidado condiciones de seguridad, autonomía económica y redes de apoyo, con el fin de garantizar la continuidad de un proyecto de vida libre de violencia.