Por Mario Martini
Roberto Osuna Amézquita, periodista, comunicador, gestor social y director del portal ¿Qué Pasa en Mazatlán?, falleció hoy a los 71 años, dejando un vacío profundo en la vida informativa, social y humana del puerto.
Durante casi dos décadas condujo el programa de radio ¿Qué Pasa en Mazatlán?, transmitido en estaciones como Radio Magia 88.9 FM, espacio que se convirtió en un referente local por su cercanía con la audiencia, su tono directo y su interés genuino por los problemas cotidianos de la ciudad. Con el tiempo, Osuna supo adaptarse a los nuevos lenguajes y trasladó su proyecto al ámbito digital, consolidando el portal de noticias homónimo como una de las plataformas informativas más consultadas en Mazatlán.
Sin serlo, hizo un gran esfuerzo para convertirse en periodista. Busco firmas, maneras, de incorporar a su proyecto popular, el análisis de temas serios con analistas respetados. Se inspiró en programas como Tercer Grado y Tragaluz y lo hizo con dignidad y un plausible esfuerzo de producción. Pero su mayor acierto fue orientar su trabajo de comunicación hacia los problemas cotidianos de la población del sur de Sinaloa.
Además, participó activamente en la vida pública del municipio. Fue director de la Codetur Mazatlán en 2002 y regidor por el Partido del Trabajo en los primeros años del nuevo milenio, combinando comunicación, política local y gestión social.
Complicidad editorial y respaldo personal
En lo personal, fui colaborador frecuente de su programa de radio y posteriormente de su portal digital. Con Roberto no solo compartí micrófonos y textos, sino una complicidad editorial honesta, sin poses ni jerarquías artificiales. Con él presenté mi libro A Confesión de Parte, y siempre lo respaldé frente a quienes cuestionaban que “no era periodista”. Él lo reconocía sin problema ninguno: entendía que la vocación, la ética y la palabra eran más importantes que cualquier credencial”, dijo el que esto escribe.
El dolor que lo marcó
Hace algunos años, la muerte de su hijo lo devastó profundamente. Fue un golpe del que nunca terminó de reponerse del todo. Ese dolor íntimo se reflejó en su mirada, en su voz y en una sensibilidad aún mayor hacia las tragedias ajenas. Desde entonces, Roberto hablaba con menos estridencia y más humanidad, como si entendiera que detrás de cada nota siempre hay una historia que duele.
Aquí recordamos su voz y estilo queca muchos incomodaba:
Una voz que se queda
El fallecimiento de Roberto Osuna Amézquita fue confirmado la tarde del 31 de enero de 2026. Sus restos sin velados en la funeraria Aeternus, sobre Avenida Internacional, donde colegas, amigos y ciudadanos acudieron a despedir a un comunicador que nunca se asumió como figura pública distante, sino como parte viva de la comunidad que narraba.
Roberto no fue un periodista de escritorio. Fue un hombre de micrófono abierto, de calle, de conversación directa, de escucha genuina. Su legado no está solo en los archivos de audio o en los enlaces digitales, sino en la memoria afectiva de Mazatlán, donde su voz seguirá resonando como la de alguien que informó, sí, pero sobre todo acompañó causas de quienes no tienen voz.
Paralelo 23 envía un abrazo solidarias sus condolencias a la familia y amigos de RiberoOsuna Amézquita, el querido Kekón.

