Concordia: la fosa, los nombres y el silencio
La Fiscalía General de la República confirmó que los cuerpos y restos humanos hallados en una fosa clandestina en El Verde, Concordia, ya fueron identificados y que sus familiares han sido notificados. Las diligencias continúan sin que hasta ahora se precise cuántas víctimas han sido localizadas ni si existen más restos en el lugar.
Crónica de Joaquín Rodriguez | Especial P23
Concordia, Sinaloa. 8 de febrero 2024.-La brecha que conduce al predio de El Verde no es larga, pero se recorre con el peso de la incertidumbre. Ahí, a unos kilómetros de la cabecera municipal de Concordia, la tierra volvió a abrirse para revelar una verdad fragmentada: una fosa clandestina con restos humanos que ya fueron identificados, aunque sin cifras públicas ni detalles concluyentes.
La confirmación llegó por conducto de la Fiscalía General de la República (FGR) a integrantes de colectivos de búsqueda que, desde el viernes, se apostaron frente a los filtros de seguridad instalados por la Guardia Nacional. La información fue breve y cauta: los restos extraídos hasta ahora ya pasaron por el proceso de identificación y los familiares fueron notificados; sin embargo, los trabajos periciales continúan y no se ha precisado cuántos cuerpos han sido localizados ni si existen más bajo tierra.

Para las familias y colectivos, la noticia no clausura el dolor. Apenas lo ordena. La vocera del colectivo Por las Voces sin Justicia, Alejandra Martínez Carrizales, explicó que el único objetivo de su presencia fue conocer el avance de las diligencias y exigir claridad.
Los cuerpos o restos que ya sacaron están identificados; lo demás que se trabaje, nos informarán en una semana”, les dijeron funcionarios federales.
El contexto es inevitable. El 23 de enero, diez trabajadores de una empresa minera canadiense fueron privados de la libertad por hombres armados en la cabecera municipal de Concordia. Desde entonces, la región quedó bajo la lupa nacional. En ese marco, la FGR informó que uno de los cuerpos hallados coincide con las características de uno de esos trabajadores, aunque sin confirmación pública definitiva ni detalles forenses.
La tarde del viernes, los colectivos Por las Voces sin Justicia, Tesoros Perdidos y Hasta Encontrarlos se concentraron en el primer filtro de seguridad, instalado junto al panteón de la comunidad. Ahí fueron testigos de la salida de una unidad del Servicio Médico Forense, con el olor inequívoco de cuerpos en descomposición. El sábado regresaron. Tras horas de espera y ante la falta de información detallada, algunas integrantes intentaron avanzar por un terreno paralelo; un segundo filtro de la Guardia Nacional les cerró el paso.

Minutos después, un funcionario que se identificó como coordinador de la FGR, Alberto Hernández, reiteró la misma línea: los restos extraídos ya están identificados y las familias notificadas; las diligencias seguirán “varios días” y la información se hará pública conforme avance el proceso. No hubo cifras. No hubo preguntas respondidas a medios de comunicación.
Mientras tanto, personal pericial de la FGR continúa los trabajos con apoyo de Ejército Mexicano, Marina y Guardia Nacional. No se observó el ingreso de unidades del Semefo estatal durante el fin de semana, y las autoridades mantienen el cerco en el predio.
En Concordia, el tiempo se mide distinto. Las horas de espera pesan más que los comunicados. Las familias y colectivos insisten en una exigencia elemental: saber cuántos son, quiénes son y si hay más. No piden anticipos ni conjeturas; piden datos, procesos claros y respeto al duelo.
La Ruta del dolor
La identificación de cuerpos no es el final de la historia: es apenas el comienzo de la rendición de cuentas. Mientras no existan cifras públicas, cronogramas claros y explicaciones completas, el silencio institucional seguirá siendo parte del problema.
En El Verde, Concordia, la tierra ya habló. Ahora falta que el Estado diga todo lo que sabe por respeto a los fallecidos y a sus familias.
