Observatorio | Que el que ensucie pague| Mario Martini

Por Mario Martini

Mazatlán no necesita más jornadas de limpieza.

Necesita menos ciudadanos sucios.

Cada vez que el gobierno municipal anuncia una nueva edición de “Mazatlán te quiero limpio”, lo que realmente confirma es un par de cosas:

1. Que somos una sociedad sucia e irresponsable.

2. Y que estas acciones “de gobierno” son una invitación a seguir ensuciando la ciudad porque “tenemos servidumbre que vendrá a recoger nuestro cochinero”.

Ahí están los datos oficiales.

En el Estero El Infiernillo, durante la jornada “Cuidemos los Manglares”, se recolectaron 8.5 toneladas de residuos sólidos: electrodomésticos, muebles, madera, plásticos. No fueron papeles arrastrados por el viento. Fueron objetos que alguien decidió tirar en arroyos o en la vía pública.

En Colinas del Real y Colinas del Real Plus, el programa municipal levantó este sábado 1,950 costales de basura, equivalentes a 57 metros cúbicos de desechos y 8 camiones de volteo.

El gobierno limpia.

La ciudadanía ensucia.

Y el ciclo se repite.

El problema no es la limpieza. Es la impunidad.

Mientras sigamos premiando al irresponsable con brigadas gratuitas de saneamiento, estamos enviando un mensaje claro: “ensucia, no pasa nada”.

En otras ciudades la lógica es distinta:

  • Ecatepec multa con $6,788 a $11,314 pesos, con arresto de hasta 36 horas.
  • Monterrey impone sanciones de $4,500 hasta más de $42,000 pesos.
  • Guadalajara puede superar los $200 mil pesos en casos graves.
  • Toluca aplica multas de hasta $5,657 pesos o arresto.
  • CDMX combina sanción económica y trabajo comunitario.
  • En Hermosillo son multas severas de hasta $16,971 pesos 

La ciudad más limpia no es la que más barre.

Es la que menos permite ensuciar.

Y el que ensucie que pague.

La solución la hemos repetido hasta el cansancio:

Multar a quien tire basura en la vía pública. Retirar botes públicos donde se usan como vertederos clandestinos. Obligar a cada quien a llevarse sus desechos. Aplicar el principio básico: “los residuos son de quien los produce”.

No se trata de recaudar.

Se trata de educar a través de consecuencias.

Porque mientras haya quien limpie gratis, habrá quien ensucie sin culpa.

Campañas sin sanción son cuento de nunca acabar

Las jornadas ambientales son necesarias, sí, como reforestar las cuencas que producen agua.

Pero como respuesta a emergencias o políticas con visión de futuro, no como política permanente de contención de incivilidad.

Cuando la autoridad recoge 8.5 toneladas en un manglar, el problema no es ecológico.

Es cultural.

Y cuando 1,950 costales salen de una colonia, el problema no es operativo.

Es social.

Mazatlán no será limpio por decreto ni por eslogan.

Será limpio cuando tirar basura cueste más que recogerla.

Porque la verdadera protección ambiental no empieza con escobas.

Empieza con multas.

Y con la certeza de que aquí, el que ensucie, pague y pague bien.

Saludos cordiales

MM