Necesariamente Incómoda  | Hackeo como arma contra las libertades de expresión y prensa en la Península de Yucatán

Por Graciela Machuca Martínez | Cambio 22 | Paralelo 23

En la era de la hiperconectividad, la censura ha mutado. Ya no se trata solo de confiscaciones de periódicos o cierres físicos de redacciones; hoy, el «candado» es digital.

El hackeo de portales informativos, el secuestro de cuentas en redes sociales y la vigilancia mediante spyware se han consolidado como las herramientas predilectas de quienes buscan silenciar la verdad. Lo que antes requería un decreto gubernamental, hoy se logra con un ataque de denegación de servicio (DDoS) o un malware silencioso.

Esta historia no es ciencia ficción u ocurre en medios de influencia internacional, o de otras latitudes, está ocurriendo en el periódico más incómodo para las cúpulas de poder en la Península de Yucatán: en el Diario Cambio 22 que dirige el experimentado periodista Renán Castro Madera.

Un reporte del equipo técnico de Cambio 22, señala que la semana pasada, se detectó uno de los ataques.

Durante gran parte del día, el portal de Cambio 22 fue blanco de un ataque masivo de denegación de servicio (DDoS). “Llegamos a registrar picos de más de 180,000 «usuarios», la gran mayoría bots provenientes de Singapur y China”.

De acuerdo con los expertos, este tráfico artificial tenía un solo objetivo: saturar nuestro servidor de 16 GB de RAM para tirar el sitio y que nuestras noticias no pudieran ser leídas.

En el reporte técnico se lee que después de horas de trabajo “hemos logrado expulsar el tráfico de Asia. Como pueden ver en nuestras métricas, ahora los usuarios activos son reales y se concentran en Mérida, Cancún y la CDMX”.

Se precisó que a pesar del ataque, “logramos mantener los costos bajo control y el servidor operando, permitiendo que la redacción siga publicando”.

Otro análisis de Cambio 22 contempla que más allá de intentar tirar el servidor, la finalidad de este ataque de bots es forzar un estado de bloqueo informativo mediante los siguientes puntos:

Expulsión de Google News (Muerte de la Primicia): El ataque obliga a activar muros de seguridad que los rastreadores de Google no pueden saltar. Al no poder indexar tus notas al segundo, el diario desaparece de las «Noticias Destacadas». Quien te ataca logra que tu información, por más exclusiva que sea, no aparezca en las búsquedas de los ciudadanos.

Sabotaje de la Virilidad en Redes: El objetivo es que, al compartir un enlace en Facebook o Twitter, este se muestre como un link plano, sin imagen ni titular. Un enlace que no genera una vista previa visual pierde el 80% de clics. El atacante busca que tu mensaje se quede encerrado en un círculo pequeño y no se distribuya masivamente.

Destrucción del Posicionamiento (SEO): Al provocar que los lectores abandonen el sitio por la lentitud o las pantallas de verificación, los algoritmos de búsqueda califican al diario como un sitio «de mala calidad» o «no funcional». Esto te hunde en los resultados de búsqueda a largo plazo, incluso después de que el ataque se detenga.

Censura por Aislamiento: Al complicar la lectura y la distribución, el atacante busca que el medio pierda su relevancia social en la región. Si la gente no puede leer la nota fácilmente, deja de buscar el diario como fuente de información confiable, logrando el silencio que no pudieron obtener por otras vías.

El ataque no busca que el sitio esté «caído», sino que esté «solo», osea buscan que el diario sea una isla a la que nadie puede llegar, anulando nuestra influencia…

Otra de los objetivos de los autores intelectuales de los ciberataques es que, en este caso, Cambio 22, invierta cifras considerables de dinero para darle protección a su plataforma y con ello debilitarlo financieramente, y así apagar su voz.

El avance tecnológico, que prometía democratizar la información, está siendo «secuestrado» para inhibir la libertad de expresión de Cambio 22 y su equipo de personas periodistas.

El objetivo es doble: interrumpir la difusión de información crítica y, en muchos casos, acceder a las fuentes confidenciales que son el corazón del periodismo.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE), ha sido tajante. En su reciente informe temático de octubre de 2025, titulado «El impacto de la vigilancia digital en la libertad de expresión en las Américas», la Comisión advirtió que el uso de tecnologías de vigilancia y el hackeo se están normalizando peligrosamente.

«La vigilancia digital y la interferencia ilícita de comunicaciones se utilizan para la persecución selectiva de periodistas y defensores de derechos humanos», señaló la RELE.

La CIDH enfatiza que estas acciones no solo violan la privacidad, sino que generan un «efecto amedrentador» (chilling effect) que empuja a los profesionales a la autocensura por temor a represalias digitales que pueden escalar al plano físico.

Una «regresión histórica»

Desde el ámbito global, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha elevado la alerta a su nivel máximo. En julio de 2025, el Consejo de Derechos Humanos adoptó la Resolución 59/15, que aborda específicamente la seguridad de los periodistas en el entorno digital.

Por su parte, la UNESCO, en su informe de enero de 2026, calificó la situación actual como una «regresión histórica». Según el organismo, el 75% de las mujeres periodistas reportaron haber sufrido ataques o hackeos en línea durante el último año. Irene Khan, Relatora Especial de la ONU sobre la libertad de opinión y de expresión, ha subrayado en sus informes ante la Asamblea General que los Estados tienen la obligación no solo de abstenerse de estos ataques, sino de regular a las empresas que proveen software de espionaje.

El periodismo digital no puede quedar a merced de quienes dominan el código informático. Las violaciones al derecho humano a la libertad de expresión a través del hackeo representan un desafío directo a la democracia. Como señalan tanto la ONU como la CIDH, la protección de las plataformas digitales periodísticas no es un lujo técnico, sino un requisito indispensable para que la sociedad mantenga su derecho a estar informada.

En 2026, la lucha por la libertad de prensa se libra, bit a bit, en los servidores y en las pantallas de todo el mundo y los estados mexicanos de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, no son la excepción.