De la mina Santa Fe al panteón Santa Paula: el triste viaje de Abraham Aguilera

Guanajuato / El Rosario, Sinaloa | Joaquín Rodriguez P23 | Corte: 8:37 PM GTM

La búsqueda en la mina Santa Fe sigue, pero una historia tristemente ya tuvo final: Abraham Aguilera volvió a casa, no como salió hace unos años, embrujado por la minería , sino en silencio, entre flores, abrazos y música norteña.

Fueron 17 días de soledad, hambre y sed. 17 noches de incertidumbre que estuvieron colgadas de un hilo en la oscuridad de la mina Santa Fe de Chele, en El Rosario, Sinaloa. Pero cuando el cuerpo de Abraham Aguilera fue finalmente recuperado, la esperanza ya se fue extinguiendo mientras crecían las horas.

El dictamen del Servicio Médico Forense fue contundente: el minero guanajuatense de 33 años llevaba varios días sin vida al momento de ser localizado. Fue vencido por la desgracia y el talud de jales que se le fueron encima. No encontró la providencial burbuja de oxígeno que salvó a Francisco Zapata. Por las condiciones del cuerpo, no hubo tiempo para rituales largos ni despedidas pausadas. El sepelio tuvo que ser inmediato.

La noche de ayer domingo, el cuerpo llegó a Guanajuato capital. Esta mañana, en la parroquia de Marfil, familiares y amigos lo acompañaron en una misa de cuerpo presente. Después, el cortejo avanzó hasta el panteón de Santa Paula.

Ahí, entre tumbas, flores frescas y el murmullo contenido de quienes no encontraban palabras, la despedida rompió el silencio con música, aplausos y porras. No fue solo un adiós: fue una forma de sostenerlo un poco más, de negarse a dejarlo ir del todo.

Abraham no fue honrado solo como minero. Fue padre, esposo, compañero. Y así lo recordaron.

Leandro no aparece

La búsqueda de Leandro Beltrán continúa activa en la mina. Brigadas mantienen apuntalamiento y retiro de material. Se trabaja en zonas de riesgo con operativo técnico controlado. Binomios caninos siguen afilado el olfato.

Al cierre de nuestra información, el reporte es el mismo:

…A metros del objetivo, avanza el operativo…Pero nada

EDITORIAL P23

La tragedia minera siempre tiene dos tiempos: el de la oscuridad bajo tierra y el de la luz cruda arriba, donde las familias entierran lo que el país muchas veces olvida. Mientras uno volvió en ataúd a su natal Guanajuato, otro siguen allá abajo, entre piedra, agua y silencio. Mucho silencio, hasta de los perros…


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