Observatorio | Golpe de timón o curso fijo hacia la tormenta| Mario Martini
Claudia Sheimbaum está atrapada entre Trump, Rocha, los decretos de Washington, el TEMEC y el desgaste interno de Morena
Mazatlán, Sinaloa | 9 de mayo 2026 | Por Mario Martini
- Nota de autor: esta columna fue publicada originalmente el 13 de octubre de 2025. La realidad política de 2026 -y la vigencia de lo escrito- obligan hoy a revisarla bajo viejas y nuevas circunstancias: el cantado endurecimiento de Washington, el desgaste acelerado de Morena, la crisis de seguridad en Sinaloa, el Tratado de Libre Comercio y el reacomodo interno del poder presidencial
Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró su lealtad política a Andrés Manuel López Obrador, muchos vieron continuidad absoluta y otros interpretaron disciplina partidista. Hoy, con Donald Trump nuevamente instalado en la Casa Blanca y con decretos ejecutivos que endurecen la presión sobre México en seguridad, migración y combate al narcoterrorismo, aquella lealtad, envuelta tal vez en la sincera bandera de la convicción ideológica, empieza a verse como lo que es: un pesado fardo.
Como lo escribí en octubre del año pasado, la realidad terminó alcanzando a Morena con la misma rapidez con la que ocurrió su encumbramiento en el poder absoluto.
Después de 8 años, el país enfrenta un escenario distinto a la euforia electoral de 2018: violencia regionalizada, presiones comerciales de Estados Unidos, crisis fiscal disimulada en estadísticas a modo y fisuras internas que emergen debajo de la mesa. En Sinaloa, además, la prolongada crisis de seguridad y el inevitable declive del gobernador Rubén Rocha Moya, se han convertido en símbolo incómodo del costo territorial de la llamada Cuarta Transformación.
Y este es solo el principio de la tormenta que viene del norte porque Washington ya no observa a México únicamente como socio comercial. Lo está mirando -ventajosamente- como un problema estratégico de seguridad binacional.
Trump lo dejó claro desde sus primeros decretos: endurecimiento fronterizo, presión arancelaria condicionada a resultados en seguridad y mayor vigilancia sobre redes criminales vinculadas al tráfico de fentanilo. En ese contexto, Sinaloa fue el mejor punto de partida para enderezar la embestida contra el movimiento de Andrés Manuel López Obrador que es en realidad la carta fuerte de MAGA (Make America Great Again).
Y ahí es donde aparece el verdadero dilema de Sheinbaum. ¿Hasta dónde le alcanzará el argumento de la soberanía nacional? ¿Hasta cuándo los mexicanos se darán cuenta que no es un problema nacional sino una crisis de partido?
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