Los “Epstein” del Caribe: la Red de Pederastia y Poder en Quintana Roo
Necesariamente Incómoda | Graciela Machuca Martínez/CAMBIO 22/P23
Ahora que el exdiputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Gustavo Miranda, está sacando el tema de la pederastia en hoteles de Cancún, solo porque pretende ser candidato a la gubernatura de la entidad, le recordamos que ese asunto lo hemos venido denunciando desde hace años y que él, a pesar de que tuvo la oportunidad de hacer algo cuando en 2019 estuvo al frente del Congreso de Quintana Roo, solo guardó silencio a pesar que familiares de víctimas y activistas le pidieron que presentara una iniciativa de ley para sancionar dicha práctica.
Sin embargo, ahora que dice ser la persona idónea para gobernar la entidad, saca el tema, a pesar que en su carrera política ha preferido guardar silencio. Dice que en Cancún
𝐇𝐚𝐲𝐮𝐧𝐡𝐨𝐭𝐞𝐥𝐞𝐧𝐞𝐬𝐩𝐞𝐜í𝐟𝐢𝐜𝐨𝐪𝐮𝐞𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐮𝐧𝐚𝐫𝐞𝐝𝐝𝐞𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬𝐪𝐮𝐞𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐚𝐦𝐞𝐧𝐨𝐫𝐞𝐬𝐝𝐞𝐞𝐝𝐚𝐝𝐲𝐥𝐚𝐬𝐞𝐧𝐚𝐦𝐨𝐫𝐚𝐧𝐥𝐨𝐬𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐨𝐬𝐝𝐨𝐬𝐝í𝐚𝐬, las llevan a la alberca, las llevan a la playa, les dan alcohol, les dan droga y terminan prostituyéndolas con algunos turistas”. “𝐀𝐪𝐮í 𝐥𝐨𝐝𝐞𝐥𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨𝐲𝐥𝐨𝐟𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞𝐞𝐬𝐪𝐮𝐞𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢é𝐧𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫𝐞𝐝𝐞𝐬𝐮𝐧𝐚𝐫𝐞𝐝𝐬𝐚𝐭á𝐧𝐢𝐜𝐚”

Mientras Gustavo Miranda busca llamar la atención con demagogia utilizando a las víctimas que esperan justicia, recordaré algunos apuntes sobre algunos de los pederastas que el poder político al que él también pertenece desde el PVEM, han protegido con omisión, complicidad e impunidad.
En el corazón turístico de México, bajo el brillo de las zonas hoteleras y las aguas turquesa, se ha gestado por décadas una de las realidades más atroces: la explotación y vulneración sistemática de menores.
Mientras el mundo se estremeció con el caso de Jeffrey Epstein, el Caribe mexicano ya conocía a sus propios “monstruos”, personajes que utilizaron su poder económico y vínculos políticos para tejer redes de impunidad.
A continuación, un recuento de los perfiles que han marcado la historia criminal de la región:
- Jean Succar Kuri: El eje de la red
Considerado por años el máximo exponente de la pederastia en Cancún, Succar Kuri no solo fue un empresario hotelero, sino el centro de una red de pornografía infantil y abuso.

Kuri fue detenido en Los Ángeles en 2004 y extraditado a México. Su caso reveló la protección que recibía de políticos y otros empresarios (como el “Rey de la Mezclilla”, Kamel Nacif). Fue sentenciado a más de 100 años de prisión por pornografía infantil y corrupción de menores.
El 14 de junio de 2024, Succar Kuri falleció en un hospital de Cancún debido a complicaciones de salud mientras cumplía su condena, cerrando un capítulo de impunidad, pero dejando heridas abiertas en sus víctimas.
- Kenneth Lee Dyer: El depredador oculto
Detenido por la entonces Procuraduría General de la República (PGR) en el lujoso condominio “Las Brisas” de la Zona Hotelera de Cancún, Dyer representaba el perfil del extranjero que utilizaba el anonimato del turismo para delinquir.
Fue sorprendido con tres menores de edad. En su domicilio se incautaron 68 fotografías y videos de niñas de entre 5 y 17 años en situaciones de explotación. Su arresto puso en evidencia que los condominios de lujo funcionaban como refugios para criminales sexuales internacionales.
- Miguel Ángel García Rascón: El ejecutivo del Grupo Oasis
Si Succar Kuri era el rostro mediático, García Rascón representaba el poder corporativo. Como alto ejecutivo del Grupo Oasis, su caso es uno de los más oscuros por la presunta red de encubrimiento que lo rodeaba.
La denuncia: Fue denunciado por su propia esposa, María Elena López Heros. A pesar de ser sentenciado en 2003 tras confesar crímenes atroces —incluida la violación de una menor con discapacidad mental—, su paradero actual es un misterio.
Vínculos de poder: Se alega que García Rascón encabezaba un “club” de pederastia que involucraba a millonarios, políticos y periodistas que frecuentaban las instalaciones del Grupo Oasis. Su liberación, bajo presuntas “órdenes superiores”, sigue siendo un símbolo de la corrupción judicial en el estado.
- Harry Walter Pfeil: La fortaleza de Holbox
El ciudadano alemán Harry Walter Pfeil es un ejemplo de cómo criminales internacionales encuentran en Quintana Roo un refugio seguro. Con antecedentes de tráfico y lavado de dinero, Pfeil fue extraditado a Alemania en 1999, solo para regresar años después a la isla de Holbox.

En Holbox construyó una residencia fortificada, rodeada de cámaras y altos muros. Los habitantes lo señalaron constantemente por encerrarse con menores de edad para realizar sesiones fotográficas. A pesar de su historial delictivo y las quejas locales, gozó de una sospechosa cercanía con autoridades locales y estatales.
- Amad Ato Ahamad, “El Cubano”
Residente en el poblado de Leona Vicario, este ciudadano estadounidense fue denunciado en 2003 por su esposa, Soila Estrella Osorio.
La denuncia incluía la posesión de material de pornografía infantil donde aparecía incluso la propia hija de su pareja. Al igual que en los casos anteriores, el seguimiento de las autoridades fue deficiente, permitiendo que el expediente quedara en el olvido de las procuradurías.
La fórmula Maxwell y el sistema de castas
La comparación con el caso de Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein no es gratuita. En Quintana Roo, la fórmula se repite:
Propiedades de lujo: Uso de villas, hoteles y yates para ocultar los crímenes.
Círculos de élite: Invitación a figuras de poder para asegurar su silencio o complicidad.
Explotación de la vulnerabilidad: Víctimas provenientes de entornos económicamente desfavorecidos o con situaciones familiares complejas.
La fractura en estas redes suele ocurrir no por la acción de la justicia, sino por conflictos internos de intereses, como sucedió cuando el Grupo Oasis y Succar Kuri disputaron terrenos de playa, lo que terminó exponiendo los “trapitos sucios” que hoy forman parte de esta vergonzosa historia criminal.
La persistencia de estos personajes en la memoria colectiva del Caribe mexicano es un recordatorio de que, mientras exista protección política y corrupción judicial, el paraíso seguirá teniendo un sótano oscuro donde los derechos de las niñas y los niños son el precio de la impunidad.
