SEGURIDAD

México presume mejora en paz; Sinaloa cae al fondo por guerra criminal

El país registró su mejor avance en seguridad en una década, pero Sinaloa se convirtió en el caso opuesto: violencia letal, guerra interna y desplome nacional.

Ciudad de México | 21 mayo 2026 | Redacción P23

Mientras el país y la presidenta Claudia Sheimbaum presumen su mayor mejora en paz desde que existe el Índice de Paz México, Sinaloa aparece como el rostro de la contradicción nacional: el estado registró el deterioro más severo del país y cayó al lugar 31 de 32 entidades evaluadas, solo por encima de Colima.

El reporte 2026 del Instituto para la Economía y la Paz documenta que, aunque el país mejoró 5.1 por ciento en 2025, Sinaloa se hundió por el estallido de la guerra interna del Cártel de Sinaloa.  

La radiografía es brutal

México redujo 22.7 por ciento su tasa de homicidios, casi siete mil asesinatos menos respecto al año previo, pero Sinaloa caminó en sentido contrario. El informe ubica al estado como epicentro del conflicto entre facciones criminales tras el rompimiento entre Chapitos y Mayiza, con homicidios mensuales que pasaron de un promedio de 45 a 150 tras septiembre de 2024. El propio documento describe que:

Sinaloa registró con mucho el mayor deterioro en materia de paz en el país”.  

El costo económico de la violencia en México alcanzó los 4 billones de pesos, equivalente al 11 por ciento del PIB nacional. El reporte añade un dato demoledor: cada mexicano carga con un impacto estimado de 30 mil pesos por violencia. Mientras el país mejora estadísticamente, el miedo sigue instalado: 75.6 por ciento de la población considera inseguro su entorno.  

En Sinaloa, el deterioro coincide con meses de ejecuciones, retenes armados, bloqueos y confrontaciones derivadas del conflicto interno del grupo criminal dominante. El documento identifica que el control hegemónico que antes reducía disputas territoriales se fracturó y disparó la violencia letal. La paz nacional mejora; la paz sinaloense colapsa.  

Contexto

Desde la década de los 70, Sinaloa fue presentado como una anomalía dentro del mapa criminal mexicano: presencia dominante de un solo grupo, menor fragmentación y violencia más contenida que otros estados. Ese equilibrio se rompió con la captura de Ismael Zambada y la escalada entre facciones internas. El Índice de Paz 2026 coloca ese conflicto como factor central del desplome estatal.

Editorial P23

Las estadísticas nacionales pueden maquillar tendencias, pero no cambian la realidad en la calle. Si México mejora mientras Sinaloa arde, el dato obliga a preguntar qué modelo de seguridad sirve y para quién. La paz no puede medirse solo desde la media nacional cuando una entidad entera se convierte en laboratorio de guerra criminal. Los sinaloenses cumplieron ya 20 meses de vivir bajo fuego. ¿Hasta cuándo?

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