DominGrilla | La presidenta habla de extradición | Francisco Chiquete
• Aspirantes morenos, sin novedad; odio en lugar de justicia
Hasta la semana recién terminada, la protección al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, parecía firme y sin fisuras. Sin embargo, en la mañanera del 16 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró su postura de que, si no hay pruebas, el gobierno mexicano puede negarse a una detención urgente solicitada por Estados Unidos, sin que corra plazo alguno. Pero si existe un juicio formal de extradición en Estados Unidos, habría un plazo para la presentación de pruebas, admitió.
A jalones y tropezones, la presidenta deja abierta la posibilidad del enjuiciamiento y la obligación del Estado mexicano de responder, en un periodo determinado, con algo más que una valoración verbal sobre la supuesta falta de pruebas.
No es que la mandataria mexicana esté cambiando de opinión o de intenciones. Seguramente sigue pensando en la soberanía basada en el cuidado de sus prohombres, pero tiene que responder a las intensas presiones del presidente Trump y a la realidad legal que existe en el caso.
Hasta donde se sabe, Estados Unidos ha fortalecido sus argumentos para enjuiciar al gobernador sinaloense y a sus coacusados. No de balde está negociando con el general Gerardo Mérida y cuenta con la disponibilidad del exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, quienes algo de valor jurídico o político deben llevar en sus alforjas para entregarse y buscar la salida de testigos protegidos, o algo parecido.
Rocha, mientras tanto, pasa las de Caín cada vez que a alguien se le ocurre preguntar dónde se encuentra, pues eso le genera resonancias inconvenientes. Hay versiones que lo registran maniobrando para retener el poder más allá del periodo legal, a pesar de la licencia.
Para desgracia de Sinaloa, el mantenimiento del status quo rochista impacta a la economía, a la seguridad, a la gobernabilidad y a la vida común en términos generales.
La gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde, intenta sacar adelante los asuntos administrativos, pero lo hace con insuficiencia de autoridad y, por lo visto, con poca astucia.

Veamos el caso de la generosa pensión que se decretó para el exjefe policiaco Alberto Jorge Contreras Núñez, cuyo caso alcanzó primera lectura en el Congreso del Estado. Este hombre, tan famoso ahora, forma parte de la lista de diez funcionarios y exfuncionarios sinaloenses requeridos por el gobierno de los Estados Unidos bajo la acusación de estar al servicio de grupos delictivos.
La pretendida pensión tiene carácter anticipado, pues aparentemente el interesado no ha cubierto el tiempo formal para recibir la prestación. Pero aunque lo hubiese cumplido, su condición legal es muy especial y vuelve sospechoso el interés de la gobernadora por sacarlo adelante, y nada menos que con un pago mensual de 76 mil 440 pesos.
Evidentemente, doña Yeraldine es una persona novata en los asuntos políticos y jurídicos, pero aventarse el boleto de firmar un decreto así la coloca en condición de colaboracionista con los enlistados y demuestra que hay novatez u obediencia.
Se supone que la idea es mantener a la señora Bonilla Valverde en ese puesto hasta que termine el periodo, porque ello evita nuevos conflictos políticos que entorpecerían el proceso de selección de candidata o candidato a la gubernatura, y también la elección del año próximo.
Por eso algunos dicen que la doctora Sheinbaum aplicó en Sinaloa la misma fórmula de Trump en Venezuela: una Delcy Rodríguez marismeña que deje intacta la estructura rochista, pero dependiendo siempre del centro.
Pero todo depende de la duración de la licencia de Rocha Moya. En el momento en que se lo lleven a Estados Unidos, si eso sucede, la licencia toma carácter definitivo y sería necesario designar a un gobernador sustituto o una gobernadora sustituta; podría ser ella misma.
De acuerdo con un conocedor de esos asuntos, la muralla de la soberanía erigida por la presidenta es un mero artilugio político. México está obligado a atender reclamos como el que hace Estados Unidos si ese país da el paso de establecer un procedimiento judicial.
Incluso señala que las pruebas exigidas son sólo una traba adicional, pues los convenios de extradición hablan únicamente de indicios firmes que el país promotor tenga en sus manos.
Y no se trata sólo de Estados Unidos, aunque sea este país el que actúa ahora. México tiene firmados convenios similares con otras treinta naciones. No se puede alegar ignorancia.
HASTA DONDE DÉ EL FUERO
Otro caso muy ilustrativo es el del senador Enrique Inzunza Cázarez, quien apareció públicamente a través de las redes sociales para decir, generosamente, que estaba decidido a cumplir con el honroso encargo que le otorgó el pueblo sinaloense como representante ante el Senado de la República, donde permanecerá hasta el año 2030.
¿Qué estaba diciendo?
Primero, que no solicitaría licencia para registrarse como aspirante a la candidatura al gobierno de Sinaloa. Nomás eso faltaba. Con todo el descrédito que trae encima, pese a sus poéticas autoalabanzas, hubiese mantenido vivos los propósitos de buscar esa posición.
Pero el otro mensaje es igual de importante. Como dice una gustada pieza histórico-cómica de Les Luthiers: “Mi honra está en juego y de aquí no me muevo”.
Inzunza dice que va a cumplir cabalmente con sus tareas legislativas, olvidando que durante todo mayo y lo que va de junio se ha ausentado del Senado, donde tenía tareas puntuales.
Prefirió el ridículo de una licencia por 22 horas antes que presentarse a trabajar y cumplir con sus responsabilidades.
Lo que importa es mantener el fuero para que el gobierno se tope con un impedimento a la hora de una hipotética entrega a los Estados Unidos. Eso es agarrarse del mecate del fuero con pata de perico.
SIN SORPRESAS
Todavía algunos militantes y simpatizantes de Morena esperaban que el caso Rocha sirviera para que llegaran las rectificaciones y se buscaran soluciones más efectivas a nuestros problemas y a nuestro futuro.
Pero la nómina de aspirantes a coordinador de la defensa de la Cuarta Transformación, es decir, a la candidatura al gobierno, no ofrece la menor novedad.
La lista parece extraída de un equivalente izquierdista a las candidaturas del PRI de los años setenta y ochenta, cuando se produjo aquella tristemente célebre expresión de que “si mando una vaca, esa vaca gana”.
No hay esfuerzo por dorarle la píldora a la sociedad.
Las tribus están abalanzadas sobre todo lo que se les pone enfrente.
Imelda Castro, con el padrinazgo de René Bejarano, espera hacer buena la campaña escandalosamente adelantada que viene desarrollando.
Tere Guerra quiere rescatar los despojos del rochismo con una oferta singular para los otros grupos: si hay que pegarles también a los rochistas, no hay problema.
Graciela Domínguez cree que su trayectoria de izquierda auténtica puede sacarla adelante, aunque los fundamentalistas del morenismo tampoco la quieran a ella, como nunca quisieron a los rochistas.
Jesús Alfonso Ibarra, conocido como el diputado federal tránsfuga, cierra la lista de los miembros de Morena. Solicitó licencia a su cargo en busca de la postulación. ¡Imagínese usted!
Uno más que está puesto a participar es Ricardo Madrid, diputado federal por el PVEM, que entra por estrategia de sus dirigentes nacionales y porque, a como están las cosas, puede darse casi cualquier circunstancia, por inverosímil que sea.
Por si algo faltara, el exalcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, anuncia que será candidato del PAN a la gubernatura.
Es cierto que los culichis están muy enojados, pero no es fácil que opten por una candidatura como la que hoy representa el exalcalde.
¡Hagan su apuesta!
LA BARBARIE COMO POLÍTICA
A partir de su denuncia por la amenaza que representó una corona mortuoria enviada a su domicilio, la diputada local Paola Gárate ha sido objeto de toda suerte de agresiones, injurias y denuestos que no hacen sino mostrar la escasa calidad humana de sus detractores.
Si usted quiere conocer los defectos que alguien es capaz de endilgarle a una mujer, sin parar en consideraciones éticas, busque a los voceros oficiosos y anónimos del morenismo.
Ahí encontrará expresiones de la peor calaña.
Desde hace mucho se advierte que, en los grupos enquistados en ese partido, la idea de la política es la siembra del odio.
Y no se trata sólo de arribistas o quedabien que carecen de argumentos para hacer política. Los ejemplos negativos vienen desde arriba.
Cuando el periodista Ciro Gómez Leyva fue objeto de una agresión a mano armada, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que podría tratarse de un autoatentado, fingido para afectar la imagen presidencial.
Con todo y los negros antecedentes que dejaron presidentes anteriores, esa es una de las expresiones más nítidas de egolatría y falta de calidad humana que haya expresado un mandatario.
Por ese estilo, aunque provenientes de niveles más ínfimos, vienen las denostaciones contra la diputada Paola Gárate.
Cómo se nota que entre los morenistas no hay quien ponga orden y busque establecer la sensatez como base del debate público.

