OPINIÓN

Balón Cuadrado | Sublimes súper Ratoncitos Verdes 

• Sepultan 3-0 a República Chequia

• Califican invictos, con nueve puntos, seis goles a favor y cero en contra

• Nunca habían logrado una hazaña similar en 18 de 23 participaciones mundialistas 

• Anotaron Mateo Chávez, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo

• En un mar de lágrimas, hincado, al final del juego, después de entrar de cambio, Guillermo Ochoa dijo adiós al Tri

• Prohíben el ingreso del pato Merlin al Estadio Azteca, mascota oficial de la FIFA

CdMx | 25 junio 2026 | Staff Balón Cuadrado | P23

Sublimes súper Ratoncitos Verdes: gustaron, ganaron y golearon. Fueron la antítesis de aquella losa verbal: juegan como nunca, pierden como siempre. Esta noche fue un inconmensurable triunfo, como pocas veces en la historia del balompié nacional. 

A algunos debió enchinar la piel de emoción. 

Con la goleada 3-0 a República Checa, en el estadio Azteca, ante 81 mil aficionados, por primera vez, califican como líderes de grupo A, con nueve puntos. Producto de seis goles -2-0 a Sudáfrica y 1-0 a Corea del Sur, más los tres de hoy- en 18 de 23 participaciones mundialistas.  Anotaron: Mateo Chávez, 54′, Julián Quiñones, 60 y cerró Álvaro Fidalgo, 90′.

 Luego de 10 minutos de ingreso de Guillermo Ochoa al juego -al término del encuentro-, el triunfo estuvo coronado por emotivo, apasionado, solidario, homenaje de compañeros y la afición, en el campo. Guardameta que ha viajado a seis mundiales y actuado -vale aclarar-, después de hoy, cuatro. Ingresó a la cancha al minuto 77 por Raúl Tala Rangel. 

 Lo hizo entre un mar de lágrimas, hincado delante del área grande de su arco. El rostro lloroso entre sus manos enguantadas. Porque, también, pudo ser el último partido como profesional.  

De acuerdo con el portal Infobae, fue prohibida al pato Merlín -mascota oficial de México designada por la FIFA-, la entrada al Coloso de Santa Úrsula. La familia, integrada por Carla Ivette Gómez y sus hijos Carlos y Cristian, dejaron al palmípedo encargado a las afueras del inmueble. 

El juego, como en el beisbol, fue perfecto para la escuadra tricolor. Salvo la primera parte donde fue ríspido casi todo ese lapso. Mucha pasión, entrega. Vertiginoso juego, trabado en media cancha. Semejaba un nudo gordiano que parecía nadie podía desatar. 

Poco futbol digno de loar. Escasas acciones de gol frente a ambas porterías.

La escuadra europea, por el resultado, demostró poco potencial futbolístico, sin variantes: apostó al predecible ataque aéreo para doblegar al rival. Nunca fructificó. La zaga mexicana siempre bien escalonada, atenta, adelantándose a los rivales. 

Siempre ‘leyó’ bien cómo inocular los venenosos ataques enemigos.

La parte complementaria fue el reverso de la moneda. A la escuadra de Javier Aguirre  todo salió a la perfección. Sublimes a la defensa y el ataque. Fue, como pocas veces, una sinfonía con el balón en los pies de los 11 mexicanos. 

Ninguno desafinó. 

Cada nota era perfecta, 

Endulzaba la vista y el oído. 

El Vasco olvidó en el vestidor el futbol ratonero que lo caracteriza. Dejó suelto al equipo, comandado por Gilberto Mora, adolescente de 17 años. 

Gratamente, como suele ocurrir, no hizo ningún corte de manga al árbitro central, cuando desaprueba una decisión, que lo hace ver patanesco, vulgar, ñero. Cuando lo hace olvida que no dirige un equipo de barrio, sino una selección nacional. Y es observado por millones de personas, niños y niñas incluidos. 

Si mantiene ese nivel de juego -que se ve difícil-, porque se vienen las eliminaciones directas, quizá México sí logre el quinto partido, que en realidad representaría el sexto juego, porque ahora son 48 selecciones. Impensable, eso sí, que termine entre los ocho mejores del torneo. 

Salvo que la realidad diga otra cosa. 

Resultado que estuvo a punto de ser idéntico al de aquél histórico 3-1 sobre la entonces Checoslovaquia -que perdió la final 3-1 ante Brasil-, que le dio el subcampeonato, en el mundial de Chile 1962. 

Aquella, representó a México su primera victoria en un campeonato del mundo. Los anotadores fueron: Isidoro Chololo Díaz, Alfredo del Águila y Héctor Hernández. Ignacio Trelles Campos era el director técnico. 

Casi un año antes -10 de mayo de 1961-, en un juego amistoso ante Inglaterra, en el estadio Wembley, México padeció una goleada lapidaria: 8-0. El estratega inglés, Alf Ramsey, declaró a la prensa que los rivales corrían como conejos asustados. 

Cuando la información de agencias noticiosas dio la vuelta al mundo y llegó a la redacción del diario Excélsior, el encargado de las sección deportiva, Manuel Seyde, fue el que los apadrinó con el mote que lacera: Ratones Verdes. Y que es eufemismo de derrota, cobardía; casi traición a la patria.

Al final del encuentro Guillermo Ochoa habló para las cámaras de Televisa.

Emocionado, a punto de cumplir 41 años -13 de julio-, 21 dedicados al futbol profesional, resumió:

Agradecido con todos por dejarme vivir este momento».

Donde destacó una vida deportiva de:

perseverancia, sacrificio y soledad».

Y, ahora sí, como pocas veces: excelentes roedores.