DOMINGRILLA

DominGrilla | ¿Sólo Zambada dijo la verdad?

• La impunidad con Cuén; ya no viene Harfuch

Mazatlán, Sinaloa | 26 de julio de 2026 | Francisco Chiquete | P23

Formalmente no hubo novedades en la sentencia de Ismael Mario Zambada García, El Mayo Zambada, a quien se le hizo efectiva la cadena perpetua de la que tanto se habló durante los dos años de su reclusión.

Lo verdaderamente nuevo fue la aseveración de su abogado, en el sentido de que no delató a políticos, funcionarios ni policías que fueron cooptados por el capo a lo largo de su carrera delictiva. Muchos, sobre todo opositores al gobierno, esperaban ansiosamente las confesiones con que Zambada hubiese negociado condiciones de reclusión ventajosas, pero formalmente no hubo.

Por el contrario, deben haber sido muchos los funcionarios, jefes policíacos y empresarios que respiraron aliviados al saber que no hubo nombres. No es para menos. La justicia gringa, aunque territorialmente lejana, es más pesada que la justicia mexicana.

Hay, sin embargo, un apunte técnico que parece dar autoridad a Estados Unidos para seguir con su cruzada contra funcionarios mexicanos corruptos: en su declaración, Zambada sí dijo, de manera genérica, que sobornó a muchos políticos, funcionarios, empresarios y policías.

Como quiera, el sospechosismo lleva a muchos estudiosos de la materia a considerar que Zambada sí dio información sensible, útil para la causa estadounidense, y que permitiría aportar las pruebas que tan insistentemente reclama la presidenta Claudia Sheinbaum.

Puede que sí. En principio, muchos daban por descontado que el capo sinaloense sería sometido a la pena de muerte, como escarmiento y sello de la mano dura trumpista. Pero no ocurrió así, como tampoco pasó que de inmediato se le confinase a una cárcel de muy alta seguridad e incluso el juez anunciara su recomendación de llevarlo a recibir atención médica.

Según los que dicen saber cómo opera la justicia de aquel país, nada de eso pudo conseguirse sólo con generalidades y reconocimiento de culpas, sino que puede haber acuerdos underground que garanticen buenos resultados a la cacería que seguramente se intensificará de aquí a noviembre, mes de las elecciones legislativas.

Sin embargo, no está de más recordar que, hasta el momento, el único que ha divulgado verdades en torno a su caso es el propio Zambada. Los demás, es decir, los gobiernos de Estados Unidos y de México, han mentido en algún momento de este proceso.

Estados Unidos se dijo totalmente ajeno al secuestro o extracción del Mayo y, sin embargo, hay muchos indicios de que al menos estaba de acuerdo con Joaquín Guzmán hijo para la entrega del capo. La presencia de corporaciones policíacas en el lugar del aterrizaje, la exhibición del avión, la liberación del piloto sin más trámite que el de una deportación, sin cargos al menos por violar el espacio aéreo estadounidense, entre otros elementos, alimentan esa sospecha.

El gobierno mexicano dijo ignorar absolutamente todo sobre el caso y hasta ubicó el despegue en Hermosillo, atribuyendo la responsabilidad a alguien que resultó ser inocente. Tuvo en sus manos al piloto y, en lugar de investigarlo, lo reenvió a Estados Unidos.

El único que dio datos verdaderos fue Zambada, y no sólo sobre su propio secuestro, sino sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la UAS, exaliado de Morena y diputado federal electo al momento de su muerte.

DOS AÑOS Y UNA VIL MENTIRA

También el gobierno sinaloense mintió. Dijo que Cuén Ojeda fue asesinado en una gasolinera por alguien que pretendió robar su camioneta Raptor. No sólo lo dijo, sino que presentó un video absurdo en el que un joven inidentificable dispara contra el copiloto de la camioneta en lugar de abordar al conductor para apoderarse del vehículo.

La Fiscalía General del Estado dio por bueno el dictamen médico de una clínica particular.

Tiempo después, Zambada envió, a través de su abogado, una carta donde aseveraba que Cuén fue asesinado en el lugar donde supuestamente se iban a reunir Joaquín Guzmán Jr., el gobernador Rocha, él mismo y Cuén, por supuesto. La narración ubicaba el crimen en horas de la mañana, de modo que los datos clínicos no podían corresponder a la realidad.

Todo esto fue descubierto oficialmente por la Fiscalía General de la República, cuya versión propició la caída de la fiscal estatal, Sara Bruna Quiñónez Estrada. Pero fue la única consecuencia. Ni se profundizó sobre el video, ni se requirió a quienes tuvieron que ver con el caso, ni mucho menos se detuvo a los responsables.

La FGR dijo recientemente que el caso de Cuén no está cerrado, que se sigue investigando, pero en dos años no se ha podido dar un paso elemental, al menos. Por el contrario, en un tiempo corrió el rumor de una supuesta orden para que la Fiscalía de Gertz abandonara el asunto.

HAY AUSENCIAS QUE TRIUNFAN

Recién llegada a la presidencia, la doctora Sheinbaum instruyó a su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, para que se trasladara a Sinaloa y desde aquí combatiera los efectos de la guerra desatada entre la chapiza y la mayiza. Vino, se paseó por calles emblemáticas de Culiacán, en compañía del resto del gabinete de seguridad, y los resultados fueron desastrosos. Apenas se fueron de regreso, ese mismo día, los grupos se soltaron como nunca.

Después volvió y dijo que los asesinatos se habían disminuido sensiblemente. Por supuesto, a su regreso se desataron de nuevo las balaceras; en alguna nueva visita nos dio la buena noticia de que los grupos ya estaban muy debilitados, porque los decomisos eran frecuentemente de armas viejas o deterioradas, lo que significaba que ya no estaban en posibilidades de reponer su parque. Nada de eso se nota aún.

Hemos llegado a dos años con altibajos, pero más altos (números) que bajos, y ya el secretario de Seguridad no ha vuelto. Quizás sea mejor, porque nos ahorramos el disgusto de escuchar estadísticas fantásticas mientras nuestras calles se siguen tiñendo de sangre, y también porque nos ahorramos las reacciones de los grupos delincuenciales, que insisten en demostrar quién manda.

PÓNGANSE A CHAMBEAR

Doña Claudia hizo un llamado muy pertinente a gobernadores y alcaldes: pónganse a trabajar en el fortalecimiento de sus policías para que puedan atender los casos del fuero común, como son los asesinatos.

Sería muy bueno, sólo que en el sexenio anterior el gobierno federal les quitó todos los recursos con que apoyaba a las policías locales. Desaparecieron el Fortamun y concentraron todo el dinero de seguridad para crear la Guardia Nacional porque, centralistas como son, consideraron que fuera de la CDMX todo es Corruptitlán.

Nadie quiere ser policía local porque pagan muy mal, se corren muchos riesgos y los que mandan son los narcos. Las escuelas de policías desfallecen sin alumnado y sin dinero.

Mazatlán tiene más de cinco mil elementos militares vigilando y ni así se puede frenar la racha criminal.

LOS MALOSOS

Un amigo metiche se acercó a los patrulleros militares comentándoles la pesada carga del calor dentro de esos uniformes y el peso que debían cargar con la impedimenta.

—Aquí andamos, señor —dijo el chamaco—, haciéndole toda la lucha, pero los malosos saben cómo esconderse cuando pasan nuestros convoyes y luego salen cuando ya saben que andamos lejos. Pero ni modo, aquí andamos.

¿Y la tan prometida labor de inteligencia?