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China, Sinaloa y el nuevo debate sobre comercio global

• Hace casi un siglo la persecución se dirigió contra una comunidad; hoy, los operativos federales se sustentan en presuntos delitos comerciales mientras avanzan multimillonarias inversiones asiáticas en el estado.-

Mazatlán, Sinaloa | Agosto de 2026 | Mario Martini | Especial P23 | Parte IV

Casi un siglo después de la expulsión de cientos de familias chinas de Sinaloa, una contradicción revive el pasado: el comercio chino vuelve a ser perseguido por competencia desleal, en atención mexicana a una denuncia de las grandes marcas internacionales como Disney y Nike, mientras que el gobierno sinaloense avanza en la gestión de inversiones millonarias en varias ramas de la economía regional que transformarían a la entidad en un importante polo de desarrollo industrial.

El pasado aparece dramáticamente natural tras los recientes operativos de la Fiscalía General de la República contra establecimientos chinos dedicados a la venta de mercancía importada en Mazatlán, Culiacán y Los Mochis.

Los aseguramientos, ejecutados con apoyo de la Guardia Nacional, reavivaron un recuerdo que parecía sepultado desde los años treinta: el conflicto entre el comercio establecido y los negocios administrados por ciudadanos de origen chino. Sin embargo, los contextos son evidentemente distintos.

En la década de 1930 la persecución se dirigía contra personas por su origen étnico y eficacia comercial. Las leyes promovidas durante el callismo limitaron derechos civiles, prohibieron matrimonios, restringieron el trabajo y terminaron expulsando a familias completas cuyo único “delito” había sido prosperar económicamente.

Los operativos de 2026 tienen otro fundamento jurídico, derivado de la globalidad. Las investigaciones federales se sustentan en presuntas violaciones a la Ley Aduanera, delitos de contrabando, evasión fiscal y posibles infracciones a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. Entre las denuncias que dieron origen a diversos cateos aparecen corporaciones internacionales como Disney, Lego, Mattel, Warner Bros., Nike, Adidas, Louis Vuitton, Coach y otras marcas que denunciaron la comercialización de productos presuntamente falsificados. La diferencia legal es evidente.

Pero existe un elemento que inevitablemente recuerda aquel episodio: nuevamente el éxito comercial de los negocios chinos ocupa el centro de la discusión pública.

El argumento del Estado

La posición del gobierno federal es clara: las autoridades sostienen que los operativos no responden al origen nacional de los propietarios sino a investigaciones judiciales relacionadas con delitos específicos.

Las órdenes de cateo fueron autorizadas por jueces federales y forman parte de procedimientos donde corresponderá al Ministerio Público acreditar la existencia de contrabando, piratería comercial o evasión de impuestos.

Desde esa perspectiva, el objetivo no es perseguir comunidades, sino combatir prácticas que afectan la competencia legal y los derechos de propiedad industrial.

Visión del comercio organizado

La Cámara Nacional de Comercio ha respaldado las revisiones. Su argumento consiste en que una parte de la mercancía introducida al país evade aranceles, incumple normas oficiales mexicanas o vulnera derechos de propiedad intelectual, generando condiciones desiguales frente al comercio formal que paga impuestos, renta locales, cumple regulaciones laborales y enfrenta mayores costos de operación.

Postura de los comerciantes

Del otro lado aparecen empresarios y comerciantes dedicados a la importación, afectados por los operativos. Muchos sostienen que no toda la mercancía proveniente de Asia es ilegal y advierten que resulta injusto generalizar sobre miles de establecimientos que operan mediante esquemas de importación permitidos por la legislación mexicana.

Para ese sector empresarial, aplicar la ley representa una condición indispensable para garantizar competencia en igualdad de circunstancias.

También recuerdan que detrás de esos negocios existen empleos, proveedores locales, pago de rentas, impuestos, cadenas logísticas y consumidores que encuentran productos de bajo costo en un contexto económico cada vez más complejo. El debate, aseguran, no puede reducirse a una nacionalidad.

Lo que observan los historiadores

Los especialistas consultados coinciden en una diferencia fundamental. Hace casi un siglo el Estado mexicano persiguió comerciantes por su origen. Hoy las investigaciones recaen sobre conductas presuntamente delictivas.

Pero también advierten que la memoria obliga a mantener una línea muy clara entre combatir delitos y alimentar prejuicios colectivos del pasado.

La historia demuestra que las crisis económicas suelen buscar responsables visibles y en los años treinta ese papel recayó sobre los inmigrantes chinos.

La experiencia histórica obliga ahora a distinguir cuidadosamente entre responsabilidad penal individual y estigmatización de una comunidad.

Mucho más que plazas chinas

Reducir la presencia china en Sinaloa a los recientes aseguramientos comerciales ofrecería una fotografía incompleta e injusta, pues la relación económica entre ambas regiones atraviesa uno de sus momentos más intensos.

El gobierno de Sinaloa estima captar alrededor de 12 mil millones de dólares en inversión extranjera durante los próximos años mediante proyectos nacionales e internacionales vinculados con energía, logística, manufactura y desarrollo industrial.

Dentro de ese portafolio participan empresas de origen chino, pero también corporaciones japonesas, estadounidenses y europeas. China representa uno de los actores más dinámicos de ese proceso, aunque no es el único.

La nueva apuesta industrial

Uno de los proyectos más relevantes corresponde al Grupo HuangShan, corporativo tecnológico que anunció un programa para instalar diez plantas industriales en el sur de Sinaloa.

La primera etapa contempla una inversión inicial cercana a 50 millones de dólares para desarrollar líneas de manufactura especializada, automatización industrial, robótica y producción de empaques ecológicos destinados principalmente a la exportación agroalimentaria.

El proyecto se desarrolla en Mazatlán y forma parte de la estrategia de nearshoring que busca aprovechar la ubicación geográfica del puerto y su conexión con los mercados del Pacífico.

Paralelamente, empresas como AODES y Starvía Manufacturing analizan oportunidades de manufactura vinculadas con vehículos todoterreno y motocicletas, mientras Sichuan Yourong Group fortalece relaciones comerciales con productores agrícolas sinaloenses para la exportación de granos.

El campo también mira hacia China

La transformación alcanza igualmente al sector agropecuario.

China incrementó su interés por el sorgo sinaloense mediante un esquema que plantea elevar las compras de un millón a 1.2 millones de toneladas, impulsando un crecimiento proyectado de la superficie sembrada de aproximadamente 18 mil a más de 215 mil hectáreas bajo contratos de agricultura comercial.

El proyecto no sólo beneficia a productores. También involucra a transportistas, centros de acopio, operadores portuarios, empresas logísticas y miles de trabajadores vinculados con la cadena agroindustrial.

Puertos para el Pacífico

Las relaciones económicas también avanzan alrededor de los puertos de Mazatlán y Topolobampo.

Delegaciones empresariales y diplomáticas mantienen mesas de trabajo con autoridades estatales para explorar inversiones en infraestructura logística, turismo, energía, alimentos y comunicaciones.

En paralelo, Pacífico Mexinol, desarrollado en Topolobampo con participación de la japonesa Mitsubishi Gas Chemical Company, representa una inversión superior a 3 mil 300 millones de dólares para construir una de las plantas de metanol de bajas emisiones más importantes del mundo.

El proyecto ilustra que la transformación económica del estado responde a una combinación de capitales internacionales y no exclusivamente a la presencia empresarial china.

El empleo que viene

La nueva relación económica también modifica el perfil laboral que demandará Sinaloa. Las plantas industriales proyectadas requerirán ingenieros en manufactura, especialistas en automatización, mantenimiento eléctrico y mecánico, operadores de maquinaria industrial, expertos en logística internacional, comercio exterior, control de calidad y administración de cadenas de suministro.

La expansión agrícola derivada de las exportaciones de sorgo hacia Asia -que se utiliza en la elaboración del vino Baijiu que se ofrece en importantes celebraciones diplomáticas en China- también fortalecerá el empleo rural mediante esquemas de agricultura por contrato que beneficiarán a miles de productores, jornaleros y prestadores de servicios vinculados con la actividad agroalimentaria.

El mandarín llegó a las aulas

Quizá el cambio más silencioso ocurre en la educación.

La Universidad Autónoma de Sinaloa, mediante su Centro de Estudio de Idiomas en Mazatlán, incorporó cursos de chino mandarín como respuesta al crecimiento de las relaciones comerciales con Asia.

El Centro de Idiomas y Lenguas Extranjeras (CILE) ofrece programas similares en Culiacán, Guasave y Los Mochis, mientras universidades impulsan convenios de movilidad académica con instituciones de Taiwán.

Empresas vinculadas con manufactura y comercio internacional comienzan a valorar perfiles capaces de desenvolverse en ambientes multiculturales, donde el inglés continúa siendo indispensable y el mandarín empieza a representar una ventaja competitiva.

Hace casi un siglo fueron miles de inmigrantes chinos quienes aprendieron español para abrirse camino en Sinaloa.

Hoy son cada vez más los sinaloenses que estudian mandarín para participar en una economía donde China dejó de ser un país lejano y se convirtió en uno de los principales interlocutores comerciales del estado.

Contexto

La relación entre Sinaloa y China ha transitado por etapas profundamente distintas: de la inmigración y el comercio minorista del siglo XIX, a la persecución y expulsión de los años treinta, hasta llegar al escenario actual, donde conviven inversiones industriales, comercio internacional, proyectos agroalimentarios y operativos federales contra presuntas irregularidades comerciales. Comprender ese recorrido histórico permite analizar el presente sin simplificaciones.

Editorial P23

La historia no aparece nunca de la misma manera, pero cuando lo hace deja lecciones importantes. En 1933 el prejuicio abrió la puerta al despojo. En 2026 la aplicación de la ley debe sustentarse en pruebas, debido proceso y responsabilidad individual. Al mismo tiempo, el crecimiento de la inversión asiática, la transformación del empleo y la apertura de nuevos mercados muestran que la relación entre Sinaloa y China ya no puede entenderse únicamente desde el comercio de importación. Los retos giran alrededor de controles que hagan compatibles la legalidad, la competencia económica y el respeto a la memoria histórica. ¿Realmente nos conviene adquirir hoy un carro chino que pondría en riesgo más de un millón de empleos en la industria automotriz mexicana? El debate está abierto.