Acto suicida, ejercer el periodismo en México
• En un país que no está en guerra, informar se ha convertido en una de las tareas más peligrosas.-
Cdmx | 9 de agosto 2026 | Jesús Yáñez Orozco | P23
Desde 2019, la labor reporteril, la libertad de expresión, en nuestro país -que no está en guerra- es considerada una de las más peligrosas del mundo.
Por eso, los 45 años que cumple su vida Paralelo 23, deben celebrarse con bombo y platillo. Sobre todo, cuando su sede está en Sinaloa, cuna del narcotráfico, y que en septiembre próximo cumplirá dos años de imparable narcoviolencia. Aunque suene trillado: es un infierno.
Y que, gracias a la mano sabía de Mario Martini, ha aprendido a caminar por un sendero lleno de abrojos. Y, por ese periodismo independiente que lo caracteriza, hace nueve lustros, me honra formar parte de su equipo.
Desde 2019, cuando llegó Morena al poder, a la fecha, hay cerca de un centenar de comunicadores asesinados, según versiones extraoficiales.
En días pasados, para intentar crear conciencia entre los cibernautas, sobre la llamada Ley Mordaza -con el eufemismo de Defensoría de las Audiencias, propuesta por el gobierno federal-, me tomé una provocadora selfie que está en mi perfil de Facebook, con camisa negra y una pequeña muerte de cartón a mi espalda.

Escribí para justificar la imagen, cuando la espada de Damocles de la cerril censura oficial, se cierne sobre el periodismo crítico, para imponer un opiáceo pensamiento neofascista -incoloro, inoloro e insípido-:
El silencio de los inocentes. Muerte y luto de la libertad de expresión. El periodismo es un bien social. Ojalá el pueblo bueno y sabio reaccione y, también, los fifis. Porque la información equivale a sus ojos, cuando no está al servicio del poder político/empresarial.
Grave riesgo de que nos quedemos ciegos.
Nunca imaginé sentirme así de vacío, roto, huérfano y desamparado, después de casi 50 años de oficio reporteril. En 1978, inicié en la revista Proceso. Bienvenidos al infierno del pensamiento único. Porque ya cruzamos el dintel de la cubanización/venezuelización de los medios informativos.»
Mientras tanto, larga vida a Paralelo 23.


