OPINIÓN

Imaginaciones Políticas | El amor como política pública

• El liderazgo de la presidenta Claudia y los remolinos internos.-

Mazatlán, Sinaloa | 03 septiembre 2026 | Imaginaciones Políticas | Úrsula Viridiana Córdova Morales | Opinión P23

Llegamos al segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, camina por el patio de honor de Palacio Nacional envuelta en un ambiente de complejidad política, pero ¿cuándo no lo es? Dos semanas de aparentes rompimientos, posiciones encontradas al interior de Morena, sucesos políticos convulsos, como el regreso y despedida del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

La presidenta sale de dicho suceso con una posición política fuerte, contundente, clara:

El poder sin principios se vuelve arrogancia, ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la nación”.

El primero de septiembre aparece con un traje sastre de vestido color lila con un bordado en pecho de la misma tonalidad, no hay rompimiento de tonalidades, un estilo quizá imperceptible pero cada vez más tradicional-conservador. Optó por un saco del mismo tono elaborado por su modista de cabecera Olivia Trujillo. En la imagen compartida por la diseñadora podemos ver el estilo y el color.

Quizá por una especie de mensaje subliminal elige no crear rupturas en su vestir, no hay cambios en las tonalidades, ni mezclas fuertes de tipos de tela, solo el bordado del pecho pero que posee el mismo color y se pierden las diferencias. En el discurso dice que no hay rupturas en el gobierno ni en Morena.

La cualidad principal de su informe es precisamente cumplir con la puntualización de los avances sociales, apoyos, becas, austeridad con ahorro, “la riqueza de México debe traducirse en bienestar para su pueblo. Por eso una beca para un estudiante o un apoyo a quien trabaja la tierra, no son concesiones del poder, sino una forma de reconocer la dignidad y el esfuerzo de millones de mexicanas y mexicanos. Es una nueva forma de entender el Estado”. Me maravilló la idea de convertir “el amor en política y la política pública en derecho”. No es común escuchar esa combinación de conceptos que parecerían vivir en planos dimensionales distintos: amor y política pública, los grandes filósofos de la humanidad se preguntaban sobre el amor, la felicidad y el cómo gobernar. Me parece que es un acierto la inspiración que pueda desprenderse del acto amoroso en acto de gobernar y servir.

¿Le alcanza a la presidenta para ser un símbolo importante de la transformación de la vida pública del país más allá de la figura de López Obrador? Tiene un camino muy sinuoso, no solo por sus enemigos externos, ya sea Estados Unidos, o la oposición. Se empieza a gestar desde el interior de Morena, una suerte de incomodidad al estoicismo de la presidenta, su compromiso, y las consecuencias de ciertas decisiones. Se veía muy contento el senador Adán Augusto charlando con Ricardo Anaya, en pasillos, entre sonrisas amables y camaradería. Ricardo Monreal abrazando a un personaje como Alito, y por ahí un senador que con el propósito de su reincorporación hablaba de un “otro” que era el máximo líder de la Cuarta Transformación, ¿y la presidenta? ¿Qué significa la presidenta para estos personajes? Ya se verá, el tiempo lo dirá.


Segundo Informe de gobierno: “El amor en política pública y la política pública en derecho…”