Prueba PISA: veredicto matemático de un México estancado hace tres lustros
• Del estancamiento al retroceso: los resultados de 2009 a 2025 muestran que México perdió terreno en matemáticas, lectura y ciencias; frente a ese panorama, una experiencia educativa desarrollada en Mazatlán plantea otra pregunta: ¿qué ocurre cuando la comunidad decide intervenir?
Mazatlán, Sinaloa | 9 septiembre 2026 | Por Mario Martini | P23
El marcador de PISA 2025 coloca a México en el lugar 37 de 38 países miembros de la OCDE, con 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias. Frente a las medias de referencia de 463, 461 y 482 puntos, respectivamente, la distancia es evidente.
El dato más severo aparece cuando se observa el desempeño de los estudiantes: 41.8% no alcanza el nivel mínimo de competencia en ninguna de las tres áreas, mientras apenas 0.5% alcanza niveles de excelencia, frente a 11.9% en promedio en el resto del bloque evaluado.

La historia no comenzó con la Nueva Escuela Mexicana, pues la serie histórica de PISA muestra un descenso prácticamente continuo: México pasó de 419 puntos en matemáticas en 2009 a 388 en 2025; de 425 a 408 en lectura, y de 416 a 414 en ciencias. El mejor registro de matemáticas del periodo fue precisamente el de 2009; después vinieron 413 puntos en 2012, 408 en 2015, 402 en 2018 y 395 en 2022. El resultado de 2025 significa una pérdida de 31 puntos en matemáticas respecto de 2009.
La discusión política, sin embargo, se ha instalado en el modelo educativo identificado en el material con las reformas de los gobiernos anteriores privilegiaba la evaluación estandarizada, las competencias y la competitividad; sus defensores reivindican el papel del INEE, el mérito docente y las Escuelas de Tiempo Completo, mientras sus críticos cuestionan su enfoque y señalan que no atendió suficientemente las desigualdades sociales.
La Nueva Escuela Mexicana modificó esa orientación hacia proyectos comunitarios, humanismo y solidaridad social. El gobierno atribuye parte del deterioro al impacto de la pandemia, mientras especialistas citados en el documento advierten sobre el debilitamiento de las herramientas básicas de lectura y razonamiento matemático.

Todos Somos Sinaloa
Pero en Sinaloa existe otra historia. En noviembre de 2011, la asociación civil Todos Somos Sinaloa inició un proyecto piloto en la primaria Francisco González Bocanegra, de la colonia Ricardo Flores Magón, en Mazatlán.
El planteamiento fue sencillo y radical: poner al alumno en el centro, ampliar la jornada a ocho horas, garantizar dos comidas diarias y conocer las condiciones socioeconómicas y psicológicas de los más de 330 estudiantes.
Modelo coreano
Inspirados parcialmente en el modelo de reingeniería educativa que implementó Corea del Sur en la década de los ochenta, la iniciativa transformó de raíz la dinámica escolar bajo las siguientes premisas:
- El alumno en el centro: Trataron el esquema escolar bajo una lógica de excelencia, considerando al alumno el eje prioritario de toda la infraestructura y atención del plantel.
- Jornada de tiempo completo ampliada: Se extendió el horario a 8 horas diarias de formación integral. El objetivo era mantener a los menores alejados de las calles y de las dinámicas delictivas del barrio durante la mayor parte del día.
- Nutrición garantizada: El programa proveyó dos comidas nutricionales completas al díapara asegurar el correcto desarrollo cognitivo y mitigar la vulnerabilidad alimentaria de las familias.
- Diagnóstico profundo: Mediante un convenio con la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), se elaboraron perfiles socioeconómicos y psicológicos de cada uno de los más de 330 alumnos para brindar atención personalizada frente a traumas o rezagos económicos.

La experiencia redujo prácticamente a cero la deserción, llevó al plantel de los últimos lugares de aprovechamiento a los primeros puestos estatales y convirtió la escuela en un espacio de protección y cohesión comunitaria.
El proyecto pasó de ser una «apuesta desesperada» a convertirse en un referente de éxito de la escuela pública en Sinaloa. Los resultados tangibles demostraron la viabilidad de la iniciativa:
- Abatimiento de la deserción: Los artífices de la iniciativa partieron con la meta de que «con un solo alumno que permanezca en el aula y no en las calles, habrá valido la pena». Con los años, la deserción escolar se redujo prácticamente a cero.
- Rendimiento académico destacado: La escuela pasó de los últimos lugares de aprovechamiento a posicionarse en los primeros puestos del ranking educativo del estado de Sinaloa, compitiendo en métricas de evaluación académica con colegios privados de alto nivel.
- Casos de éxito individuales: El programa impulsó el talento de alumnos sobresalientes en competencias nacionales, permitiendo que jóvenes criados en entornos de alta criminalidad continuaran hacia la educación media superior y superior con un perfil de excelencia técnica y humana (como el célebre caso de Leonel García, uno de los alumnos más brillantes formados bajo este esquema).
- Centro de Barrio: La escuela recuperó su valor histórico como un espacio seguro y un eje comunitario, blindando el tejido social de la colonia Ricardo Flores Magón frente a las dinámicas del narcotráfico.
El impacto de este experimento de apostar por la alimentación integral y la permanencia extendida en las aulas eleva de forma geométrica la competitividad de los alumnos de zonas vulnerables, salvándolos de ser enviados de manera literal «al matadero» de la violencia urbana.


