DOMINGRILLA

DominGrilla | ¿Una cárcel es la solución?

• Calenturientos por la alcaldía.-

• Se nos cae el malecón.-

FRANCISCO CHIQUETE

Sin duda, faltan cárceles en Sinaloa. Sobre todo, buenas cárceles.

Pero lo ocurrido el jueves y viernes pasados en el penal de El Castillo no se origina en esa carencia, sino en la falta de respuesta efectiva al gravísimo problema de la guerra narca que ya cumplió dos años sin posibilidades de solución.

Nunca como hoy Mazatlán ha sido atendido en sus necesidades de vigilancia, pero los resultados son iguales o peores a los de otros tiempos.

Han pasado cosas peores en esa misma cárcel. En 2010 fueron ejecutados 28 reos sin disfraz de enfrentamiento. Simplemente los mató el grupo contrario.

Pero ese ni ningún otro antecedente puede ser consuelo.

El reto de los grupos delictivos es tan intenso, que con todo y los miles de soldados y guardias nacionales que recorren a Mazatlán, los agresores pudieron tomar el penal y disparar contra sus enemigos, aunque en las acciones se llevaran vidas inocentes, porque lo hicieron en día de visita y de convivencia familiar.

Está visto que los 15 mil o 20 mil elementos armados que operan en Sinaloa no sirven para disuadir a la delincuencia.

Sólo basta recordar este dato escalofriante: al día siguiente de la matazón, los ánimos se volvieron a caldear y asesinaron a dos reos más. Y eso que la autoridad debió reforzar la vigilancia.

Una cárcel sobrepoblada se presta para este tipo de situaciones, pero el origen no está en los roces generados por falta de espacios o por malos tratos.

Se trata de la guerra, la malhadada guerra que no cede, pese a las cifras del gobierno, que hoy anuncia una reducción al número de crímenes y mañana anuncia capturas de jefes principalísimos y generadores de violencia implacables.

Atender una matanza de estas proporciones con una nueva cárcel equivale a prescribir una caja de VapoRub a un enfermo grave de neumonía. No le estorba, pero tampoco lo alivia.

Ojalá se haga esa obra, pero que no por ello se olviden del problema principal.

Con la calentura al tope

Con la cercanía de los destapes de candidatos-no candidatos a las alcaldías, la clase política anda con el mercurio al tope.

Dentro de Morena las zancadillas y zapatazos parecen interminables, pero la población no muestra el mismo interés.

La alcaldesa Estrella Palacios, por su ventaja de estar en el poder, y por la revelación de su tercer lugar en las encuestas por la gubernatura, es la más asediada dentro de su partido. Hombres y mujeres le tiran hasta con la cubeta.

Olegaria Carrasco es un caso inexplicable, pues ha ganado tres veces la diputación federal del sexto distrito, y todavía no la conocen fuera de su partido y de la vieja guardia universitaria. Aún así aspira a ser alcaldesa, como aspira Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, el many, a quien muy pocos han visto en los tres años de su milagrosa diputación local.

Carlos Escobar quedó marcado por su última jugada, y eso ha provocado que se repliegue, pero insiste, como insiste Edgar González, quien también acumula enemigos por montones dentro de Morena.

Ahora hay un nuevo frente de lucha: el del Partido Verde, que amenaza con lanzar candidatos propios y corteja en Mazatlán a Fernando Pucheta y a Guillermo Romero para que le acepten la posible postulación.

Romero ya había dicho a sus cuates que no jugaría, pero hoy quiere ser diputado federal, pero directamente por Morena.

Ello limita las posibilidades de que Mario Zamora arme su Dream Team para el posible frente opositor.

Zamora, por cierto, no sólo enfrenta la competencia natural por encabezar a la oposición. También tiene que luchar con las apetencias de su amigo y dirigente Alejandro —alito— Moreno. La semana pasada, Mario tuvo una entrevista con Ciro Gómez Leyva, como posible candidato opositor, y ese mismo día la dirigencia del tricolor reclamó el espacio para Paloma Sánchez, la senadora que dijo sin empacho que quiere ser gobernadora y que ¡ha trabajado para ello! Si alguien la ha visto hacerlo, que nos avise.

De nuevo con la lucha por el municipio, una de las más activas es la regidora priista Maribel Chollet, cuyo activismo se traduce en videos furibundos en las redes sociales. Después de ver algunos, me acordé de las participaciones que tenía el escritor Roberto Blanco Moheno en el noticiero 24 Horas, de Jacobo Zabludovsky. Decía sus parlamentos con tanto enojo, que le cambiaron el Moheno de su segundo apellido por “Mohíno”. Eso sí, él manejaba el idioma con verdadera maestría.

Malecón de polvorón

Una de las cosas que unifica a los mazatlecos es el orgullo por el malecón.

Hay a quienes les gustaba más antes, o los que prefieren la imagen actual (antes de los derrumbes, por supuesto), pero todos lo hemos presumido como uno de nuestros grandes valores.

Por eso es tan doloroso y controversial ver lo que el mar está haciendo con él.

Desde el primer toque se empezó a hablar de los gobernantes que se atrevieron a meterle mano, desde Juan S. Millán a Quirino Ordaz, pasando por Jorge Abel López Sánchez, Fernando Pucheta y Humberto Rice-Sergio Wong.

Hay un punto en su defensa: la furia del agua atacó primero en la Mujer Mazatleca, donde nadie metió mano (en la estructura del suelo).

Es muy probable que en los próximos días aparezca una investigación que no tiene nada que ver con los presupuestos ejercidos, sino con los orígenes de nuestro paseo costero. De ahí podrían derivarse decisiones que protejan a futuro lo que sin duda es nuestra mejor cara.

Imagen de portada: Laboratorio IA-P23 con fines ilustrativos.