Mazatlán y la factura de construir sobre agua
• Otro socavón en la avenida Emilio Barragán expone dudas sobre el estado de la infraestructura subterránea de la ciudad.
• JUMAPAM inspecciona antigua tubería de drenaje de 60 pulgadas que, según sus registros, debía estar sellada desde hace años.
Mazatlán, Sinaloa | 17 de octubre de 2026 | Director: Mario Martini | Redacción P23
Mazatlán vuelve a abrirse por el suelo y está vez el hundimiento del pavimento apareció en la avenida Emilio Barragán, cerca del muelle fiscal y de las instalaciones de la Cuarta Zona Naval. La avería obligó a cerrar el carril de sur a norte, entre las calles 21 de Marzo y Miguel Hidalgo, mientras personal de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán (JUMAPAM) investiga qué ocurrió bajo la superficie. No es solamente un problema de tránsito: es otra señal de alerta sobre la infraestructura que sostiene a una ciudad levantada entre esteros, terrenos bajos y una compleja relación con el agua.
El dato más delicado está en los registros del propio organismo. Según el boletín número 309, el hundimiento podría estar relacionado con una antigua línea de drenaje de 60 pulgadas de diámetro que, de acuerdo con los planos históricos, debió quedar fuera de servicio y sellada con concreto hace varios años.
Sin embargo, las primeras exploraciones encontraron indicios de que el cierre registrado podría no corresponder con las condiciones reales de la tubería. Las gerencias de Operación, Construcción y Planeación Física revisan los pozos de visita y buscan determinar si existen otros puntos vulnerables. Hasta ahora, JUMAPAM no ha establecido públicamente una causa definitiva del hundimiento.

La pregunta de fondo es cuánto cuesta construir, ampliar y mantener una ciudad sin conocer suficientemente lo que ocurre bajo sus calles. Las tuberías envejecen, los registros pueden quedar desactualizados y las obras sucesivas modifican el subsuelo. Si los planos dicen que una conducción fue sellada, pero el terreno muestra otra realidad, el problema no se reduce a una avería: también obliga a revisar la calidad de los inventarios técnicos, la supervisión de las obras y la capacidad para detectar riesgos antes de que se conviertan en emergencias. Son preguntas que requieren documentos, inspecciones y respuestas verificables, no especulaciones.
El nuevo socavón se suma a las alertas que Mazatlán ha enfrentado por hundimientos y erosión en su franja costera. En días recientes se habían reportado seis puntos afectados en el Malecón y la avenida del Mar, asociados por las autoridades con la erosión y el fuerte oleaje. No debe suponerse que todos los casos comparten la misma causa: el comportamiento del mar, las condiciones del suelo y las fallas de redes subterráneas exigen diagnósticos distintos. Pero sí existe una obligación común: publicar los estudios, identificar las causas, transparentar los costos y explicar qué medidas evitarán que el problema reaparezca. Reparar la superficie es indispensable; entender por qué cede el terreno lo es todavía más. Tu opinión importa.
Contexto P23 | La factura del desarrollo
El crecimiento urbano no se mide solamente en vialidades, edificios y nuevas inversiones. También debe evaluarse por la capacidad de conservar el drenaje, manejar el agua pluvial, respetar las condiciones del territorio y mantener una infraestructura que muchas veces permanece oculta hasta que falla. En una ciudad costera, prevenir cuesta; pero reconstruir después de un hundimiento también tiene un precio económico y social.
Lo que falta por conocer: el diagnóstico técnico del socavón de Emilio Barragán; la condición real y el historial de la tubería de 60 pulgadas; la existencia de otros tramos vulnerables; el costo y plazo de reparación; y las medidas de prevención que adoptará el organismo. Sin esos datos, todavía no es posible calcular la factura completa ni establecer responsabilidades.
