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Menopausia: del silencio y los prejuicios a la cultura del autocuidado

• La medicina tardó siglos en darle un nombre a una transición biológica que acompaña a las mujeres desde siempre.

• Hoy, la información, la atención médica y el acompañamiento permiten enfrentar sus síntomas sin convertir esta etapa natural en una enfermedad.

Mazatlán, Sinaloa | 26 de octubre de 2026 | Director: Mario Martini | Redacción P23

Durante siglos, el fin de la menstruación estuvo rodeado de explicaciones incompletas, temores y prejuicios. Las mujeres experimentaban cambios en su cuerpo, alteraciones del sueño, episodios de calor intenso y modificaciones en su estado de ánimo, pero no siempre encontraban una explicación médica ni un espacio para hablar abiertamente de lo que les sucedía. La menopausia no esperaba a que la ciencia la nombrara: formaba parte de la vida.

El médico griego Hipócrates ya había descrito la interrupción de la menstruación en la Antigüedad. Sin embargo, la palabra menopausia apareció mucho después. En 1812, el médico francés Charles-Pierre-Louis de Gardanne propuso el término ménespausie y, en 1821, adoptó la forma ménopause en una obra dedicada a esta etapa. El vocablo procede de raíces griegas relacionadas con el mes y la cesación. Aquello que durante generaciones se había denominado «edad crítica» comenzó a adquirir una definición médica propia.

Pero ponerle nombre no significó comprenderlo todo. Durante los siglos XIX y XX, la medicina fue construyendo distintas explicaciones sobre el envejecimiento reproductivo femenino. Con el avance de la endocrinología se reconoció el papel de los ovarios y de la disminución de los estrógenos. También se desarrollaron tratamientos hormonales que modificaron las posibilidades de atención, aunque su uso y la valoración de sus beneficios y riesgos han cambiado con el tiempo. La historia de la menopausia es, en buena medida, la historia de una ciencia que ha tenido que revisar sus propias certezas.

Un proceso natural, no una enfermedad

En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud define la menopausia natural como el momento en que han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que la ausencia no obedezca a otra causa fisiológica o médica. Suele ocurrir entre los 45 y los 55 años, aunque puede presentarse antes. La transición que la precede, conocida como perimenopausia, puede prolongarse durante varios años.

El cambio ocurre cuando disminuye la función folicular de los ovarios y descienden los niveles de estrógenos. No todas las mujeres lo viven de la misma manera: algunas atraviesan esta etapa con molestias leves o prácticamente sin síntomas; otras experimentan alteraciones que afectan el descanso, las relaciones personales, el trabajo y la calidad de vida.

Entre las manifestaciones más conocidas están los bochornos, la sudoración nocturna, las dificultades para dormir, la resequedad vaginal y los cambios en el estado de ánimo. También pueden presentarse molestias sexuales y cambios en la salud ósea y cardiovascular. Reconocerlos ayuda a distinguir entre lo que puede relacionarse con la transición hormonal y aquello que requiere una evaluación médica específica.

Lo que recomienda el IMSS en Sinaloa

Ante esta realidad, el Instituto Mexicano del Seguro Social en Sinaloa llamó a las mujeres a fortalecer el autocuidado y acudir a su Unidad de Medicina Familiar para recibir orientación y atención integral.

La titular del IMSS en la entidad, doctora Tania Clarissa Medina López, señaló que contar con información confiable permite comprender los cambios, resolver dudas y buscar ayuda cuando los síntomas interfieren con las actividades cotidianas.

Queremos que las mujeres vivan esta etapa con información y acompañamiento. Hablar de menopausia con confianza y acudir a consulta permite identificar sus necesidades y tomar decisiones que favorezcan su salud y calidad de vida”, expresó, de acuerdo con el boletín institucional.

La recomendación es especialmente importante cuando las molestias se repiten o afectan el sueño, el estado de ánimo y la vida diaria. Una consulta permite revisar antecedentes, identificar otros padecimientos y determinar las opciones de manejo apropiadas para cada mujer.

¿Qué hacer para vivir mejor esta etapa?

El autocuidado no consiste en soportar los síntomas en silencio ni en comprar productos que prometen resolverlos. Significa conocer el propio cuerpo, reconocer los cambios y buscar orientación cuando sea necesario.

El IMSS recomienda mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de acuerdo con las condiciones personales, procurar un peso saludable y evitar el tabaco y el consumo de alcohol. Estos hábitos contribuyen al bienestar general y al cuidado de la salud cardiovascular.

La salud ósea también merece atención. Una alimentación que incluya fuentes de calcio, junto con actividad física apropiada y valoración médica, puede ayudar a establecer medidas de prevención. Las necesidades de cada mujer son distintas, por lo que los estudios y las recomendaciones deben individualizarse.

El sueño y el bienestar emocional forman parte de la atención. Hablar de las preocupaciones, buscar redes de apoyo y expresar las molestias sin vergüenza permite afrontar esta transición con mejores herramientas. La familia y las personas cercanas también pueden contribuir al evitar burlas, descalificaciones o la idea de que cualquier cambio emocional debe atribuirse automáticamente a la menopausia.

Cuando los síntomas necesitan tratamiento

Existen alternativas hormonales y no hormonales para atender los síntomas de la menopausia. La terapia hormonal puede ayudar a determinadas mujeres, pero la decisión debe tomarse con personal médico, después de valorar los síntomas, los antecedentes personales y los posibles beneficios y riesgos. No es un tratamiento universal ni adecuado para todas.

Para algunas molestias genitourinarias existen opciones locales, como el estrógeno vaginal, además de lubricantes e hidratantes vaginales no hormonales. En ciertos casos, la terapia cognitivo-conductual específica para la menopausia puede ayudar con los bochornos, los problemas de sueño o algunas manifestaciones emocionales. La disponibilidad y la pertinencia de cada alternativa deben revisarse con profesionales de salud.

La automedicación es una mala respuesta a un problema que requiere atención individual. Las hormonas, los suplementos y los productos comerciales anunciados para aliviar los síntomas no deben utilizarse sin orientación profesional. Tampoco debe asumirse que toda molestia a partir de cierta edad es consecuencia de la menopausia.

Si la menstruación desaparece antes de los 45 años, conviene solicitar valoración médica. Cualquier sangrado vaginal después de haber cumplido 12 meses consecutivos sin menstruación debe evaluarse oportunamente. También requieren consulta los síntomas intensos, persistentes o que afectan de manera importante la vida cotidiana.

Una conversación pendiente

La menopausia no marca el final de la vida productiva, afectiva, sexual o intelectual de una mujer. Marca el cierre de la etapa reproductiva y el inicio de otra fase que puede durar décadas. Confundirla con enfermedad, pérdida de valor o incapacidad es perpetuar prejuicios que la información y la atención médica pueden ayudar a desmontar.

La tarea pendiente no corresponde únicamente a las mujeres. También involucra a los servicios de salud, los centros de trabajo, las familias y los medios de comunicación. Hablar con naturalidad de la menopausia ayuda a que las mujeres identifiquen sus necesidades, reciban atención oportuna y participen en las decisiones sobre su propia salud.

El IMSS en Sinaloa invita a las derechohabientes a acercarse a sus Unidades de Medicina Familiar y a los módulos PrevenIMSS para recibir orientación sobre el cuidado de su salud en las distintas etapas de la vida.

La historia de la menopausia comenzó mucho antes de que la medicina le diera un nombre. Su historia presente debe escribirse con información confiable, atención individualizada y respeto. Porque atravesar esta etapa no debería significar callar, resignarse ni enfrentarla en soledad.