Mientras voces nacionales sugieren que la guerra en Sinaloa entra en su fase final, los datos oficiales cuentan otra historia: la violencia no se ha detenido.

Mazatlán, Sinaloa | 17 abril 3026 | Redacción P23

La narrativa de una “pacificación gradual”, impulsada desde el gobierno federal y replicada por algunos analistas, contrasta con la realidad diaria que documenta la propia Fiscalía General del Estado. Solo en cuatro días, del 13 al 16 de abril de 2026, se registraron:


Cifras

  • 11 personas asesinadas
  • 1 feminicidio
  • 12 denuncias por desaparición
  • 28 robos de vehículo
  • Localización de osamentas

Lejos de un cierre del conflicto, los números revelan un escenario activo, persistente y fragmentado.

La columna de Raymundo Riva Palacio publicada en El Financiero plantea que la guerra podría estar terminando tras la supuesta capitulación de Los Chapitos. Sin embargo, en territorio sinaloense, la percepción social y los hechos documentados no coinciden con esa hipótesis.

En paralelo, desde el ámbito local, sectores sociales y medios cuestionan la efectividad de las visitas del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, señalando que la estrategia no logra traducirse en condiciones reales de seguridad para la población.

Violencia persiste y se adapta.

Homicidios, desapariciones y ataques a policías municipales siguen marcando la agenda diaria, mientras la ciudadanía oscila entre breves periodos de calma y nuevos episodios de miedo.


EDITORIAL P23

La narrativa de “todo va mejorando” no resiste el contraste con la estadística. Sinaloa no vive el final de una guerra, aunque oficialmente los asesinatos hayan disminuido 63 por ciento. El discurso es uno y las calles otras.. Y esa narrativa, quizá, sea más peligroso. ¿Acabó la violencia en tu rancho, colonia o barrio? Está Esta es la verdadera medición.


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