Mazatlán, Sinaloa | 16 abril 2926 | Joaquín Rodriguez P23

  • Han pasado seis meses desde la desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela en el bar Terraza Valentino, y la historia sigue atrapada entre la angustia de su madre y la falta de resultados claros por parte de las autoridades. El joven, originario de Durango, fue visto por última vez la noche del 5 de octubre de 2025.

La exigencia de justicia ha cruzado estados. El pasado 28 de marzo, su madre, Brenda María Valenzuela, encabezó una protesta en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México, antes de un partido internacional, para visibilizar el caso y reclamar avances en una investigación que no termina de esclarecer qué ocurrió aquella noche en Mazatlán.

El caso no solo impactó a una familia. También arrastró consecuencias políticas y económicas: el bar Terraza Valentino fue cateado en varias ocasiones y cerró temporalmente, mientras uno de sus propietarios, José Luis “El Pity” Velarde, entonces secretario de Economía en Sinaloa, fue separado del cargo para atender el caso, truncando una proyección política que apuntaba a la alcaldía de Mazatlán.

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En paralelo, otros hechos recientes en Mazatlán reflejan un contexto de seguridad que sigue bajo presión. A mediados de abril de 2026, autoridades federales informaron la detención de 10 personas presuntamente relacionadas con el secuestro de jóvenes turistas del Estado de México ocurrido en febrero en la zona de Cerritos.

Entre los detenidos figura un operador identificado como “Tito”, vinculado a una facción del crimen organizado, mientras continúan los operativos para localizar a las víctimas que aún no han sido liberadas.

Caso Carlos Emilio

Por otra parte, la Fiscalía General del Estado realizó cateos en al menos cuatro inmuebles relacionados con el caso de Carlos Emilio. A pesar de ello, no se ha informado públicamente sobre avances sustanciales que permitan ubicar al joven o deslindar responsabilidades de manera concluyente. El caso lo atrajo la Fiscalía General de la Te pública y la estatal se desentendió del asunto, aunque debería recibir informes periódicos para una eventual coadyuvancis

El establecimiento volvió a operar semanas después, pero el expediente sigue abierto, alimentando la percepción de un caso que se diluye en el tiempo mientras la familia mantiene la búsqueda activa y la presión pública.

En un país marcado por miles de desapariciones, el caso de Carlos Emilio se suma a una estadística que crece, pero también a una lista de nombres que se resisten al olvido.

Voz de una madre: seis meses de ausencia

Ya se cumplieron seis meses desde que desapareció mi hijo, Carlos Emilio

Seis meses en los que la vida siguió su curso, pero la mía se detuvo en el instante en que dejó de estar

Seis meses que no se miden en calendario, sino en oraciones, en preguntas sin respuesta, en días que comienzan con su nombre y terminan exactamente igual.

No hay un solo momento en el que no esté en mi pensamiento, no hay un día en el que no lo nombre, en el que no imagine el instante de volver a verlo. Porque una madre no se detiene. Una madre no olvida.

Una madre no aprende a vivir sin su hijo. En medio de ese mensaje, también hay una línea que no es solo dolor, es resistencia: Resiste. Sostente. No estás solo. Aquí hay una madre que no te suelta”.

EDITORIAL P23

Seis meses son tiempo y silencio acumulado. Una madre súplica a los secuestradores que devuelvan a su hijo, la autoridad federal no avanza y la estatal de plano se lava las manos. En este largo plazo, la pregunta es inevitable ¿quién lo tiene y por qué se lo llevó?

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