ULTIMORA

Sinaloa se protege desde abajo: OSC se organizan ante violencia persistente

En un contexto marcado por la persistencia de la violencia derivada de la guerra entre grupos del narcotráfico, que se ha recrudecido en Sinaloa desde septiembre de 2024, organizaciones de la sociedad civil (OSC) en Mazatlán buscan fortalecer sus propias capacidades de protección ante la insuficiencia de las garantías estatales.

Mazatlán, Sinaloa. 24 abril 2026 | Redacción P23

Colectivos de rastreadoras, personas migrantes, desplazadas y periodistas participaron en el taller “Protegernos para seguir defendiendo”, un espacio formativo que pone en el centro la seguridad de quienes, desde distintos frentes, documentan, buscan y denuncian.

La capacitación fue impartida por Mario Hurtado, de Espacio OSC, en alianza con Iniciativa Sinaloa y el Instituto de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa.

En un estado donde las desapariciones, el desplazamiento forzado y las agresiones contra la prensa forman parte del paisaje cotidiano, el taller abordó herramientas clave como el análisis de contexto, la construcción de mapas de fuerzas, estrategias de autoprotección y la revisión de las potencialidades de protección del Estado mexicano.

Sin embargo, más allá de la técnica, el encuentro evidenció una realidad: la necesidad de que la propia sociedad civil construya redes de protección frente a un entorno donde las instituciones han mostrado limitaciones para garantizar condiciones mínimas de seguridad.

Defender en medio de la violencia

Desde septiembre de 2024, Sinaloa ha experimentado una escalada de violencia vinculada a disputas entre grupos criminales, generando impactos directos en comunidades, periodistas y colectivos de búsqueda. Este escenario ha obligado a quienes defienden derechos humanos a operar bajo esquemas de riesgo constante.

Las rastreadoras continúan su labor en campo, muchas veces sin acompañamiento institucional suficiente; periodistas enfrentan amenazas y autocensura; y personas desplazadas sobreviven en condiciones de incertidumbre.

En este contexto, el taller se convierte en una herramienta de resistencia.

Organización frente a la omisión

El ejercicio permitió no solo compartir conocimientos, sino también construir diagnósticos colectivos sobre los riesgos y actores que inciden en el territorio. La elaboración de mapas de poder y la identificación de amenazas permitió a las y los participantes dimensionar con mayor claridad su entorno.

El análisis sobre los mecanismos de protección del Estado mexicano dejó ver sus alcances, pero también sus limitaciones operativas, especialmente en contextos locales donde la violencia rebasa la capacidad institucional.

Editorial P23

El taller realizado en Mazatlán no es un hecho aislado, sino una señal clara de un fenómeno más profundo: el fortalecimiento de la estructura social ante la claudicación del Estado para garantizar el ejercicio de la libertad de expresión y la defensa de derechos.

Cuando periodistas deben aprender a protegerse entre ellos, cuando madres buscadoras diseñan sus propios protocolos de seguridad y cuando las organizaciones civiles se convierten en su primera línea de defensa, queda en evidencia un vacío institucional que no puede normalizarse.

La resiliencia social no debería sustituir la responsabilidad del Estado. Sin embargo, hoy, en Sinaloa, es esa resiliencia la que sostiene la posibilidad de seguir informando, buscando y defendiendo. ¿Eres periodista o activista? Comparte tu experiencia.

Lee más en P23

Haz comunidad

Apoya nuestro trabajo