Alcaldesa privilegia batalla de San Pedro en Navolato, pero olvidó la de Mazatlán
Mientras el gobierno municipal promueve la memoria histórica en discurso, omitió conmemorar el 31 de marzo de 1864, la fecha más relevante del calendario cívico del puerto
Culiacán, Sinaloa | 22 abril 2026 | Redacción P23
La presidenta municipal de Mazatlán, Estrella Palacios Domínguez, asistió a la presentación del libro “San Pedro, la Gran Batalla”, que se libró el 22 de diciembre de 1864.centrado en un episodio ocurrido en Navolato, mientras que dejó sin conmemoración oficial el 31 de marzo de 1864, considerado el hecho histórico más importante del puerto.
De acuerdo con comunicado oficial , la alcaldesa participó en el evento donde se presentó la obra del profesor Jesús Alonso Salazar, la cual narra la batalla en la que el general Antonio Rosales derrotó a fuerzas invasoras francesas. Durante su intervención, destacó el papel del magisterio como custodio de la memoria histórica.
Sin embargo, en Mazatlán no se registró ceremonia, ofrenda, guardia de honor ni posicionamiento oficial en torno al aniversario del 31 de marzo, fecha que tradicionalmente ha sido recordada como un momento clave de la resistencia republicana en la región.

La batalla del 31 de marzo de 1864 en Mazatlán fue narrada por el periodista liberal Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, quien dio cuenta del enfrentamiento como un episodio clave de la resistencia republicana frente a la intervención francesa:
Mazatlán no cedió: con escasos recursos, pero con firmeza republicana, sus defensores sostuvieron el honor nacional frente al invasor”
Este combate antecedió a la batalla de San Pedro, donde posteriormente las fuerzas encabezadas por Antonio Rosales consolidaron la derrota del ejército invasor en territorio sinaloense.
El evento contó con autoridades educativas, representantes del SNTE y mandos militares, además de la entrega simbólica del libro a estudiantes, el cual será distribuido en bibliotecas escolares de Mazatlán.
La omisión del acto conmemorativo ocurre en un contexto donde la administración municipal impulsa narrativas educativas sobre la historia regional, pero sin acompañarlas de actos públicos en fechas clave.
La falta de conmemoración generó cuestionamientos en torno a las prioridades del gobierno local y su relación con la memoria histórica del municipio.
El 31 de marzo ha sido, históricamente, una fecha de referencia para Mazatlán, vinculada a la defensa del territorio durante la intervención francesa y a la construcción de identidad local.
La omisión de esta conmemoración no es un hecho menor. Refleja una desconexión entre el discurso institucional y la práctica pública. La memoria histórica no solo se transmite en libros o actos protocolarios, sino en el reconocimiento de fechas que dan sentido a una comunidad. Ignorarla implica debilitar ese vínculo.
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