14 años de Fuentes Fidedignas y 4 sin Luis Enrique
Mazatlán, Sin. | 7 junio 2026 |
Por Mario Martini
El portal informativo Fuentes Fidedignas cumple este 7 de junio catorce años de existencia. No es una fecha cualquiera porque se trata de un aniversario que llega marcado por una ausencia que sigue pesando en el periodismo sinaloense: la de su fundador, Luis Enrique Ramírez Ramos, asesinado el 5 de mayo de 2022.
Cuatro años después de aquel crimen que conmocionó a México y encendió las alertas internacionales sobre la situación de la libertad de expresión en Sinaloa, el proyecto periodístico de Luis Enrique siguió su marcha. Sus páginas continúan actualizándose todos los días gracias al esfuerzo de un equipo que ha sabido convertir la ausencia en resistencia, la memoria en trabajo y el ejemplo en compromiso profesional.
Fundado en 2012, Fuentes Fidedignas nació como una apuesta por el periodismo independiente en tiempos en que la transición digital apenas comenzaba a transformar el ecosistema informativo regional. Bajo la dirección de Luis Enrique Ramírez Ramos, el portal logró construir una audiencia sólida basada en el análisis político, la información verificada y una mirada crítica sobre los asuntos públicos de Sinaloa.
Su fundador no era un periodista más…Durante casi cuatro décadas ejerció el oficio en medios nacionales y locales. Fue colaborador de diarios como La Jornada, El Universal, Milenio y El Financiero. En Sinaloa se convirtió en una referencia obligada desde las páginas de El Debate, donde su filosa columna política era lectura cotidiana para actores públicos, empresarios y ciudadanos interesados en comprender las complejas dinámicas del poder.
Su asesinato marcó un punto de inflexión para el gremio periodístico sinaloense. El 5 de mayo de 2022 fue encontrado sin vida al sur de Culiacán, un día después de haber sido privado ilegalmente de la libertad cerca de su domicilio. La indignación fue inmediata. Organizaciones nacionales e internacionales defensoras de la libertad de expresión exigieron justicia y garantías para el ejercicio periodístico.
En marzo de 2026 se produjo una resolución relevante en el proceso judicial. Un juez condenó a 19 años de prisión a Samuel Rodolfo “N”, alias El Fito, tras declararse culpable del homicidio calificado. Sin embargo, las autoridades mantienen vigente una recompensa para localizar a Jorge Ernesto Gómez Galván, señalado como autor intelectual del crimen.
Afortunadamente, desde el asesinato de Luis Enrique no se ha registrado otro homicidio de periodistas relacionado con la libertad de expresión en Sinaloa. Es una noticia que merece ser reconocida y agradecida. Pero también sería un error interpretarla como la desaparición de los riesgos que han ido a la alza por la confrontaciones del Cartel de Sinaloa que ya rebasó los 20 meses de violencia sostenida.
El periodismo sinaloense continúa desarrollándose bajo metralla, en medio de una compleja realidad marcada por la disputa criminal, presiones económicas, precariedad laboral y nuevas formas de violencia en los terrenos digitales y judicial que pretenden limitar el derecho a informar.
La historia obliga a mirar el problema con perspectiva.
La ruta trágica del periodismo sinaloense comenzó en Mazatlán el 27 de enero de 1879 con el asesinato de José Cayetano Valadez, director del semanario La Tarántula. Un día antes había responsabilizado públicamente de cualquier atentado en su contra al entonces gobernador Francisco Cañedo. Aquella agresión constituye uno de los primeros casos documentados de violencia contra la libertad de expresión en la entidad.
Durante los años convulsos de la Revolución y la posrevolución también fueron asesinados periodistas como José Sabás de la Mora, de La Voz del Norte, y desaparecido Faustino Díaz, del Monitor Sinaloense. Más tarde, en 1949, la violencia volvió a tocar a Mazatlán con el asesinato de José María Jiménez Rubio, del periódico Correo de la Tarde.
La irrupción del narcotráfico como fenómeno dominante durante las décadas de 1970 y 1980, particularmente a partir de la llamada Operación Cóndor, abrió una nueva etapa de riesgos para los periodistas sinaloenses. Mientras gran parte del país vivía en relativa tranquilidad, los reporteros de esta región se vieron obligados a documentar una guerra silenciosa que terminaría cobrando numerosas vidas.
Diversos registros históricos y organizaciones como Artículo 19 y el Instituto de Proyección de Defensores y Periodistas de Sinaloa documentan al menos 27 periodistas sinaloenses asesinados por motivos asociados al crimen organizado, conflictos políticos o por su actividad profesional.
Por eso el aniversario de Fuentes Fidedignas trasciende la celebración de un proyecto editorial exitoso hacia un acto de lealtad y memoria. Cada publicación, cada nota, cada análisis difundido por el portal constituye una forma de demostrar que las balas pueden silenciar una voz, pero no necesariamente terminan por matar una idea.
A catorce años de su fundación y a cuatro de la ausencia física de Luis Enrique Ramírez Ramos, Fuentes Fidedignas sigue de pie. Y hacerlo en tiempos donde la verdad enfrenta desafíos cada vez más complejos, es otra forma de victoria.
Los periodistas no son héroes ni mártires por vocación. Son trabajadores cuya tarea consiste en documentar la realidad para que la sociedad pueda comprenderla y decidir mejor. Cuando un periodista es asesinado, no solamente pierde la vida una persona: pierde la comunidad, pierde la transparencia y pierde la democracia.
Por eso la mejor forma de honrar la memoria de Luis Enrique Ramírez Ramos no es únicamente recordarlo cada 7 de junio sino también reconociendo a quienes mantienen vivo el proyecto que fundó porque mientras Fuentes Fidedignas siga publicando, una parte de él seguirá escribiendo la historia contemporánea de Sinaloa.
Enhorabuena
MM
