La Montaña | Topolobambo, riesgo de una catástrofe | Oscar Loza
Cuando la naturaleza se reúne, ningún poder humano es lo bastante fuerte para derrotar su unidad. Laszló Krasznahorkai
Por Oscar Loza
En la Bahía de Ohuira se cocina hoy el futuro de Sinaloa. Con los proyectos de industrialización que se están promoviendo, ese territorio sagrado de los yoremes mayos se debate entre seguir siendo asiento de una civilización milenaria y casa de una rica flora y fauna en su litoral y mar interno o padecer la tragedia de perder la vida marina por la contaminación creciente y la potencial amenaza a la vida humana en un radio que supera sus costas. No es una especulación nuestra, es la realidad de la que nos hablan los accidentes registrados en los últimos años en estos lugares: septiembre de 2023 en Illinois, Estados Unidos, un derrame de 14 mil litros de amoníaco anhidro provocó la muerte de cinco personas y varios heridos graves.
A esos eventos de gran peligro y preocupación agreguemos el de noviembre de 2024 en la India: una explosión y luego fuga de humo tóxico en una planta de fertilizantes arrojó tras trabajadores fallecidos y nueve heridos de gravedad; En Mississippi, EU, noviembre de 2025 explosión y posterior fuga de gas tóxico en una planta de fertilizantes obligó a las autoridades a la evacuación de un número importante de vecinos de la empresa; apenas el pasado mes de mayo en la ciudad de Longview en el estado de Washington, EU, un gran contenedor químico que se utiliza en el tratamiento de papelsufrió un accidente, provocando una muerte, varios heridos y la evacuación de la zona vecina, luego del derrame de toneladas de sustancias químicas tóxicas.
El principal problema de esta región y de nuestro país es que no somos nosotros los que determinamos cómo crece la economía, hacia qué sectores se estimula dicho crecimiento y para alcanzar qué metas u objetivos. En 1821 conquistamos la independencia políticos, pero no hemos podido alcanzar la independencia económica. La emergencia que enfrentamos en nuestros primeros años independientes nos empujó a aceptar préstamos leoninos de Inglaterra, que era la potencia mundialen ciernes. La deuda pública externa, desde entonces, se nos volvió eterna. Pero las cosas no se circunscribieron a la deuda, que Francia injustamente nos reclamaría y la llevaría a imponernos hasta un espurio imperio (el de Maximiliano).

La independencia política mostró sus debilidades desde nuestra infancia como Nación y una profunda orfandad económica, todo ello alimentó los más groseros apetitos de invasión y ocupación de más de la mitad del territorio de México por parte de los Estados Unidos. Con el mayor descaro nos impusieron una guerra y el despojo de Texas, Nuevo México, Arizona, California y buena parte de Nevada, Utha y Colorado. Y aunque la Revolución de Ayutla reivindicó la dignidad nacional y dio verdadero sustento a la conciencia nacional no sentó las bases para que la independencia económica tocara a las puertas de la República Mexicana.
Hasta el día de hoy no tenemos la libertad de decidir los caminos por donde debe transitar el crecimiento económico, menos tratándose del desarrollo nacional, que implica no sólo crecer, sino compartir con justicia social cada logro en materia económica. Basta ver que casi la mitad de la población económica activa (PEA) tiene empleos informales, mal pagados y sin las prestaciones de ley, a pesar de la riqueza petrolera, la increíble minería que cada día nos da inesperadas sorpresas al descubrirse nuevos recursos, sobre todoestratégicos.
La Constitución de 1917 nos dio las bases para aspirar muy en serio a la independencia económica y no faltó un gobierno, el de Lázaro Cárdenas, que sentara los cimientos para arrancar en grande esa gran obra de la soberanía económica. ¿Acaso los planes educativos no trazaron el sueño de terminar con el analfabetismo? Los internados en todos los niveles educativos eran la oportunidad de que los pobres pudieran ser parte en la conquista de la independencia económica. La creación del IPN y la concreción del Proyecto Azteca (construcción de dos modelos de camiones de carga con 100 de tecnología mexicana) estaban en ese rumbo.
Los planes de inversión en la Bahía de Ohuira (Topolobampo) tienen que ver esencialmente con intereses de capital extranjero, más allá de que no falten socios mexicanos, algunos de ellos antiguos funcionarios públicos o recientes. Y al presentar los planes de inversión no quieren enamorar con que allí se crearán unos 5 mil empleos y se invertirán alrededor miles de millones de dólares. No se habla, desde luego, de las pérdidas que se pueden tener. Por la riqueza de manglares y otras especies endémicas en el litoral de esa bahía, a la zona se le ha denominado Sitio Ramsar. Este lugartiene importancia internacional y queda protegido por la Convención sobre los Humedales, un tratado que se adoptó en 1971 en Ramsar, Irán. Y resulta imprescindible para promover la conservación y el uso racional de estos sitios frente a la biodiversidad y los riesgos del cambio climáticos.
Hace unos días, los pueblos originarios que serán más afectados si se establece la planta de fertilizantes que promueve la empresa GPO, establecieron un plantón y luego tomaron las instalaciones donde se desarrolla la mencionada empresa. Lo hicieron ante la falta de respeto a un proceso legal que debe definir sobre la posición de defensa de los esos pueblos originarios sobre un terreno considerado sagrado y denominado Sitio Ramsar.
