Observatorio | Pasar a la historia en seis meses
Mazatlán, Sin. | 26 junio 2026 | Mario Martini
Minerva Osuna Zavala, “Neva” para quienes la conocen desde hace años, tiene frente a sí una oportunidad que pocos políticos reciben en toda una carrera: pasar a la historia en apenas seis meses.
Seis meses parecen poco. Lo son para inaugurar obras de gran calado, como la restauración del drenaje de la ciudad, pero suficientes para dejar un legado importante cuando se juntan formación democrática y voluntad política.
Ustedes se preguntarán: ¿qué puede hacerse en medio año que no se haya intentado en décadas y que no sea simplemente mantener caliente una silla de alguien que volverá? Más de lo que parece.
En su primer mensaje como presidenta municipal provisional dijo una frase que la define: “ trabajaré de la mano con cualquier integrante del Cabildo o funcionario sin importar su origen partidista”.
La declaración cobra relevancia en tiempos en los que la la política polariza y divide desde la perspectiva del pensamiento único que exige obediencia, aplausos y sumisión.
Neva viene de otra escuela. Como universitaria participó en el movimiento que impulsó la transformación de la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Sinaloa para terminar con un largo periodo de control político sobre la institución. Lo hizo desde la crítica, el debate y la exigencia de transparencia.
Como arquitecta, Directora Responsable de Obra y consejera ciudadana del IMPLAN, conoce de primera mano las zonas grises donde se cruzan los intereses inmobiliarios, el crecimiento urbano desordenado y la discrecionalidad administrativa. Incluso ha sido crítica del funcionamiento de su propio gremio cuando ha considerado que se aparta del interés público y se acerca más al interés personal.
Esa formación le ofrece una ventaja: sabe dónde están los nudos. Y si realmente quiere dejar huella, existen al menos tres decisiones capaces de cambiar el rumbo del Ayuntamiento.
1 La primera sería llevar al Cabildo las recomendaciones del Comité Coordinador del Sistema Estatal y Municipal Anticorrupción para que toda la gestión territorial opere bajo esquemas de datos abiertos. Que cualquier ciudadano pueda consultar permisos de construcción, factibilidades de servicios, cambios de uso de suelo y las razones técnicas y jurídicas que sustentan cada autorización. La transparencia no debería depender de solicitudes de información; tendría que ser la regla.
2. La segunda consistiría en fortalecer legalmente al IMPLAN para que deje de ser un órgano meramente consultivo y se convierta en la autoridad técnica que determine la viabilidad territorial de los proyectos urbanos. En otras palabras: darle dientes a la planeación y quitarle discrecionalidad a la política.
3. Y la tercera sería quizá la más trascendente: abrir las puertas del Ayuntamiento a la sociedad organizada. Universidades, colegios de profesionistas, organizaciones ambientales, observatorios ciudadanos y organismos anticorrupción que deberían volver a sentarse en la mesa donde se toman las decisiones públicas.
Al final, las tres propuestas conducen al mismo lugar: gobernar con los ciudadanos y no solamente para los ciudadanos desde una visión unipersonal que siempre se prestará a la sospecha.
No se trata de inventar un nuevo modelo de gobierno. Se trata de aceptar uno que blinda la responsabilidad personal del político al compartirla con los ciudadanos.
Dentro de seis meses sabremos si Minerva Osuna fue únicamente una alcaldesa de transición o la mujer que aprovechó una circunstancia excepcional para demostrar que la política todavía puede servir para corregir el rumbo porque hay quienes pasan años en el poder sin dejar una sola huella o que, todavía peor, lo que dejaron tiene que ver con el desprecio y repudio populares.
Pero quien tiene visión y compromiso social legítimo, con apenas medio año consigue entrar en la historia. Puede ser.
Saludos cordiales
MM
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