El anhelo mundialista de México, política y algo más
Mazatlán, Sinaloa | 06 julio 2026 | Úrsula V. Córdova Morales | P23
En el mundial del 94 tenía tan solo once años, pero ya sentía que me apasionaba México y la selección; frente a Bulgaria nos quedamos en el “ya merito”, fueron pasando los mundiales y la expectativa se hacía presente. Sufríamos los procesos mundialistas, con los problemas estructurales del futbol mexicano, nada nuevo qué decir en este tema.
Lo de ayer volvió a doler, quizá más, quizá lo mismo, ese deseo desbordado por ver destacar a la selección mexicana en uno de los torneos que más pasión genera en el mundo. Qué dirán los psicoanalistas, que nos proyectamos en nuestros “yoes” externos, en los jugadores para cumplir nuestros sueños de realización de la vida, del éxito, de la materialización, de la pasión por algo y alcanzar el triunfo.
Pensábamos que a lo mejor nos tocaría ser parte de la historia de las hazañas mundialistas que se ven en cada torneo, como lo fue Cabo Verde. Teniendo el futbol mexicano una trayectoria mucho más institucionalizada y profesionalizante, la sociedad mexicana creyó que podíamos trascender.
En el momento decisivo aparecieron las mismas deficiencias, los errores clásicos de falta de concentración, olvidos futbolísticos, y los últimos 12 minutos o quizá más se volvieron la angustia enfocada en el rezo, en la oración, en él deseo más que en la realidad. ¿Realmente mejoró la selección o fue un espejismo?
Por otro lado, lo político parecía extraviado, como que las notas o eventos no ocurrían o más bien nuestra mirada no estaba sobre ellos. En términos de comunicación hubo cosas interesantes qué destacar, por ejemplo, la acusación ecuatoriana de presuntas amenazas por parte de cárteles mexicanos hacia sus jugadores, para excusar su deficiencia de juego, sin pruebas y difundida por personajes en X vinculados a la derecha mexicana. Aún en detrimento de la credibilidad del juego de la selección.
Tampoco sorprende que quieran arrebatarles a los jugadores, y al pueblo de México, la satisfacción de la victoria por capacidad y esfuerzo, aun así, es una muestra de quienes son. En el caso de los políticos, algunos se mostraron en el estadio, o subiendo el clásico apoyo en redes sociales. La presidenta Sheinbaum decidió un perfil bajo, quitarse del escenario principal, veía los partidos con Clara Brugada en un espacio colectivo cercano al pueblo, o con su esposo.
Haciendo una interpretación de su estilo, me parece que es congruente con sus principios, prudencia en el show mediático. El desliz fue la aparición del pato Merlin en la mañanera, no era necesario intentar capturar desde el Estado una figura popular si tu estilo es la prudencia y dejar que los personajes brillen sin subirte en el tren de la tendencia.
Volviendo al mundial, hoy juega una figura futbolística necesaria de analizar y observar, Cristiano Ronaldo, a sus 41 años -cuenta en conferencia de prensa- que juega por la pasión al futbol, que no lo necesita materialmente. Sabemos de la riqueza económica del jugador. Piensa filosóficamente que no hay un mañana, ante la insistencia del retiro, del “último mundial”. El morbo de saber si su carrera está acabada, hay una necesidad de saber si ha muerto en términos futbolísticos, en lugar de centrarse en el deleite, en la admiración de ver lo que sigue logrando.
Ayer todo quedo en ilusiones, pero los mexicanos hoy, se sacuden la tristeza y empiezan a surgir los primeros “memes” de la burla hacia si mismos por la pérdida, que si el mago de la saga literaria “Harry Potter” amenazó con hechizos desarmadores estilo “expelliarmus” a los jugadores o si la reina Isabel vino del más allá a asustarlos.
Me quedo con la imagen del Chicharito tomando el rostro del jugador de Chivas Armando, “la hormiga” Gónzález, dándole aliento, ahora enfundado en el traje de comentarista de primer nivel, pero los dos con los ojos llorosos, deseando quizá, que ese día se hubiera convertido en él: “Imaginemos cosas chingonas”.

