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Caída del último gran capo: “no pido compasión, pero acepto mi responsabilidad”: El Mayo

• La cadena perpetua para Ismael Zambada cierra una era del narcotráfico mexicano

Por Mario Martini | Especial P23

Durante casi cinco décadas fue el fantasma imposible de atrapar. Mientras sus socios caían, eran asesinados o extraditados, Ismael Mario “El Mayo” Zambada García logró sobrevivir a presidentes, generales, agencias antidrogas, guerras internas y a la propia transformación del Cártel de Sinaloa en la organización criminal más poderosa del planeta. De bajo perfil, conciliador, logró mimetizarse como pescador de camarones, ganadero, agricultor e industrial lechero.

Jamás había pisado una cárcel. Nunca había concedido una entrevista televisiva. Nunca había sido capturado por las autoridades mexicanas.

Su leyenda terminó en una sala de la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York.

El juez Brian Cogan, el mismo que en 2019 sentenció a Joaquín “El Chapo” Guzmán, condenó al histórico fundador del Cártel de Sinaloa a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, además de imponerle una orden de decomiso por 15 mil millones de dólares, la cifra económica más elevada atribuida judicialmente a un narcotraficante mexicano.

Y entonces ocurrió algo que pocos imaginaron escuchar. Frente al tribunal, el hombre que durante décadas fue considerado uno de los criminales más poderosos del continente habló sin arrogancia, amansado por la vejez y cansado de la persecución:

Acepto mi castigo. No estoy aquí para pedir compasión. Estoy aquí para aceptar mi responsabilidad y pedir perdón.”

Con esas palabras terminó, simbólicamente, una de las historias criminales más largas de América Latina.


Del campesino sinaloense al fundador del Cártel de Sinaloa

A diferencia de Joaquín Guzmán Loera, cuya figura terminó convertida en fenómeno mediático internacional, Ismael Zambada cultivó siempre un perfil invisible. No necesitaba aparecer y le molestaba que su compadre atrajera las candilejas internacionales que al final de cuentas fueron su cadalso. Su poder radicaba precisamente en permanecer oculto, revuelto entre la gente común, disfrazado de él mismo..

Durante décadas fue considerado el verdadero operador político y financiero del Cártel de Sinaloa, encargado de mantener alianzas, resolver conflictos, llevar las relaciones gubernamentales y administrar una organización que llegó a traficar cocaína, heroína, metanfetaminas, marihuana y, recientemente, fentanilo hacia Estados Unidos.

Mientras “El Chapo” protagonizaba espectaculares fugas, aparecía en portadas internacionales, y retaba al país más poderoso del orbe al instalar su centro de mando en Chicago, “El Mayo” seguía dirigiendo la estructura criminal desde las sombras. Su larga permanencia alimentó una leyenda que parecía inquebrantable hasta ahora.


La sentencia que cierra una época

La resolución del juez Brian Cogan establece:

  • Cadena perpetua por narcotráfico y crimen organizado.
  • Sin posibilidad de libertad condicional.
  • Decomiso económico por 15 mil millones de dólares, equivalente al valor estimado de las ganancias obtenidas por el Cártel de Sinaloa bajo su liderazgo.

La defensa pidió que, debido a sus 76 años y a su delicado estado de salud, sea enviado a un Centro Médico Federal, una prisión-hospital especializada.

La recomendación podrá ser considerada por el juez, aunque la decisión final corresponderá a la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos.


¿Existen realmente los 15 mil millones de dólares?

La cifra parece astronómica. Pero especialistas en lavado de dinero advierten que no representa necesariamente efectivo disponible. Se trata de una estimación judicial construida por la Fiscalía estadounidense sobre el valor económico de las toneladas de droga traficadas durante décadas.

Es decir: no significa que exista una cuenta bancaria con 15 mil millones de dólares.

Ahora comienza la parte más complicada. Estados Unidos deberá localizar:

  • cuentas bancarias,
  • fideicomisos,
  • propiedades,
  • inversiones,
  • empresas fachada,
  • prestanombres,
  • bienes ocultos en distintos países.

Sólo aquello que pueda ser localizado podrá convertirse realmente en dinero para el Estado norteamericano.


¿Quién se queda con esa fortuna?

La respuesta es simple: Estados Unidos.

El juez determinó que cualquier activo decomisado ingresará al sistema federal estadounidense. Los recursos se canalizarán principalmente al Asset Forfeiture Fund, administrado por el Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro.

Desde ahí podrán destinarse a:

  • financiamiento de investigaciones del FBI y la DEA;
  • operaciones fronterizas;
  • programas contra las adicciones;
  • atención a víctimas de la crisis de opioides y fentanilo.

No existe un mecanismo automático que obligue a compartir esos recursos con México.


El viejo reclamo mexicano

Cada vez que un capo mexicano es juzgado en Estados Unidos surge la misma pregunta:

¿Por qué México no recibe parte de ese dinero?

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se planteó formalmente que los bienes de Joaquín Guzmán Loera debían regresar al país porque la riqueza fue generada mediante delitos cometidos principalmente en territorio mexicano. La petición nunca prosperó.

Washington sostiene que los bienes asegurados forman parte de procesos judiciales estadounidenses y, por tanto, permanecen bajo su jurisdicción.

Con “El Mayo” ocurre exactamente lo mismo.


Las víctimas también quedaron fuera

El caso abrió otro debate. Familias afectadas por la violencia del narcotráfico, entre ellas integrantes de la familia LeBarón, intentaron reclamar una parte de los bienes confiscados como indemnización. La respuesta judicial fue negativa.

El tribunal explicó que esos recursos sólo podrían solicitarse mediante procedimientos especiales de decomiso y reparación, distintos al proceso penal principal.


La lección que dejó “El Chapo”

La historia demuestra que las cifras multimillonarias pocas veces se traducen en dinero recuperado.

Cuando Joaquín Guzmán Loera fue condenado en 2019, Brian Cogan ordenó un decomiso por 12 mil 666 millones de dólares.

La cifra representaba el valor comercial estimado de aproximadamente 600 toneladas de cocaína, heroína y marihuana introducidas a Estados Unidos.

Sin embargo, localizar esa fortuna resultó casi imposible. Las investigaciones revelaron que buena parte del patrimonio permanecía escondido mediante complejas redes de empresas, familiares, prestanombres y operaciones financieras internacionales.

Hasta hoy, Estados Unidos no ha logrado recuperar una fracción significativa de aquella cantidad.


Las casas del narco sí cambiaron de dueño

En México, la recuperación patrimonial fue mucho más modesta. La Fiscalía logró asegurar algunas viviendas, vehículos, joyas y propiedades vinculadas al Cártel de Sinaloa. Entre ellas destacó una residencia ubicada en la colonia Libertad, en Culiacán.

Era la famosa casa desde donde “El Chapo” escapó en febrero de 2014 utilizando un túnel oculto bajo un jacuzzi que desembocaba en el sistema de drenaje pluvial. Antes de ser sorteada, las autoridades sellaron el túnel con concreto.

En septiembre de 2021, esa vivienda fue rifada por la Lotería Nacional junto con otros 21 bienes decomisados al crimen organizado.

Los recursos obtenidos financiaron apoyos para atletas olímpicos y paralímpicos mexicanos rumbo a Tokio.


Mucho más que una sentencia

La cadena perpetua contra Ismael Zambada representa algo más profundo que la condena de un individuo. Marca el cierre judicial de la generación que fundó el Cártel de Sinaloa.

Primero cayó Joaquín Guzmán. Después sus hijos enfrentaron procesos en Estados Unidos. Luego cayó Nemesio Oceguera y ahora llega la condena definitiva del hombre que durante décadas fue considerado el verdadero estratega de la organización.

Pero la sentencia también deja una pregunta abierta: ¿Puede encarcelarse a un capo y, al mismo tiempo, sobrevivir el imperio criminal que ayudó a construir?

La experiencia reciente sugiere que sí.Los liderazgos cambian. Las estructuras permanecen. Y aunque “El Mayo” Zambada pasará el resto de su vida tras las rejas, la disputa por el control del Cártel de Sinaloa y por las miles de millones de dólares que aún permanecen ocultos apenas comienza.


UNA CIFRA, NO UNA BÓVEDA

La orden de decomiso impuesta por el juez Brian Cogan no significa que Estados Unidos haya encontrado 15 mil millones de dólares en efectivo. La cantidad corresponde a una estimación del valor económico del narcotráfico atribuido a Ismael “El Mayo” Zambada. El verdadero reto será localizar cuentas, propiedades, inversiones y empresas vinculadas al capo para convertir esa cifra judicial en activos reales.


EL ÚLTIMO CAPO DE LA VIEJA GUARDIA

A diferencia de Joaquín “El Chapo” Guzmán, Ismael “El Mayo” Zambada nunca fue detenido por autoridades mexicanas ni protagonizó espectaculares fugas. Durante casi cincuenta años dirigió buena parte del Cártel de Sinaloa desde el anonimato. Su condena simboliza el fin de la generación fundadora de la organización criminal más poderosa de México.