Noventa y tres años después del destierro, regresaron los chinos para transformar Sinaloa
• De la expulsión de 1933 a las inversiones multimillonarias de 2026, la historia dio un giro inesperado.
• Mientras la FGR combate contrabando y piratería con argumentos del pasado, empresas asiáticas impulsan mega proyectos industriales, energéticos y tecnológicos que cambiarán la economía del estado.
Mazatlán, Sinaloa | Agosto de 2026 | Mario Martini | Especial P23 | Parte III
Durante décadas la presencia china prácticamente desapareció del paisaje económico de Sinaloa. La expulsión de los años treinta destruyó una de las redes comerciales más importantes del noroeste mexicano y obligó a cientos de familias a dejar negocios y propiedades en manos de agiotistas y algunos vivales del gobierno que se hicieron ricos de la noche a la mañana. Pero quienes pensaron que la historia llegaría a su fin con aquel agravio, no contaban con la capacidad de un pueblo trabajador y competitivo para reinventarse.
Noventa y dos años después, China volvió. Pero ya no llegó con pequeños comercios familiares. Regresó convertida en la segunda economía del mundo, en el principal fabricante global y en uno de los mayores inversionistas de América Latina y buena parte del mundo.
Paradójicamente, mientras empresas chinas anuncian inversiones industriales por cientos de millones de dólares en territorio sinaloense, otra parte de la relación bilateral apareció bajo la lupa de las autoridades federales.
En las últimas semanas la Fiscalía General de la República, con apoyo de la Guardia Nacional, ejecutó cateos y aseguramientos en establecimientos dedicados a la venta de mercancía importada en Mazatlán, Culiacán y Los Mochis. Las investigaciones incluyen presuntos delitos de contrabando, evasión fiscal y violaciones a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial.

Las denuncias fueron promovidas por representantes legales de corporaciones internacionales como Disney, Lego, Mattel, Warner Bros., DC Comics, Nike, Adidas, Louis Vuitton, Dolce & Gabbana, Michael Kors, Coach y Tiffany, quienes documentaron la presunta comercialización de mercancía falsificada.
La Canaco respaldó los operativos al sostener que el ingreso irregular de mercancías afecta al comercio formal, genera competencia desleal -mismo argumento que respaldó la expulsión en 1933- y provoca evasión de impuestos. La diferencia con los años treinta resulta fundamental: hoy las investigaciones no se sustentan en el origen étnico de los comerciantes, sino en la posible comisión de delitos federales relacionados con propiedad intelectual y comercio exterior. Esa es otra historia.
Pero reducir la presencia china en Sinaloa a estos operativos sería desconocer una historia mucho más amplia y compleja .
La herencia de Juan Ley Fong
Uno de los mayores símbolos del emprendimiento chino en México nació precisamente en Sinaloa.
Juan Ley Fong, conocido originalmente como Lee Fong, llegó al estado por el puerto de Mazatlán en 1911. Sobrevivió a la persecución antichina refugiándose en Tayoltita, Durango, donde abrió una pequeña tienda para abastecer a trabajadores mineros que le pagaban con utilidades mineras o con metal precioso. Décadas más tarde, ya con cierto capital, regresó a Sinaloa con su hijo Juan Manuel Ley López para fundar, en 1954, una modesta bodega de abarrotes en Culiacán.
Aquella empresa familiar terminaría convirtiéndose en la próspera Casa Ley, hoy la cadena de supermercados privada de capital mexicano más grande del país y uno de los casos empresariales más exitosos surgidos de la inmigración china que tomó el mismo modelo familiar de sus ancestros: los hijos se capacitaron en diversas profesiones para ser el núcleo del negocio.

Una nueva relación económica
La nueva presencia asiática en 2026 ya no se limita al comercio minorista. Empresas como Grupo HuangShan anunciaron inversiones para instalar diez plantas industriales en el sur de Sinaloa, con procesos de manufactura avanzada, robótica, empaques ecológicos y tecnologías sustentables.
A ello se suman proyectos impulsados por AODES, Starvía Manufacturing, Sichuan Yourong Group, fabricantes automotrices como BYD, MG, JAC, Chirey, Omoda, GWM y BAIC, así como alianzas universitarias orientadas a formar especialistas en inteligencia artificial, electromovilidad y automatización industrial.
En el norte del estado también avanzan inversiones asiáticas vinculadas a la transición energética. Destacan el megaproyecto de metanol verde Pacífico Mexinol, desarrollado con participación de la japonesa Mitsubishi Gas Chemical, y la propuesta de generación renovable presentada por China Oro East Energy Construction.
Sinaloa, que hace menos de un siglo expulsó a cientos de comerciantes chinos, hoy compite por atraer inversión asiática de alta tecnología.
El contraste de la historia
En 1933 bastaba ser chino para perder el patrimonio. En 2026, las investigaciones federales se dirigen contra presuntos delitos de contrabando, piratería y evasión fiscal.
Las diferencias jurídicas son profundas, pero el debate vuelve a girar alrededor del comercio, la competencia y la presencia económica de China en Sinaloa desde el siglo XIX.
La historia no se repite exactamente, pero sí conserva una extraña capacidad para recordarnos que las grandes transformaciones económicas siempre despiertan resistencias.
Contexto
La relación entre Sinaloa y China atraviesa uno de sus momentos más complejos. Mientras la FGR mantiene investigaciones contra establecimientos señalados por presuntas irregularidades comerciales, el estado busca consolidarse como uno de los principales destinos nacionales para inversiones asiáticas en manufactura, logística, energía y tecnología.
Editorial P23
La historia de la comunidad china en Sinaloa demuestra que los errores del pasado no deben repetirse en el presente. Combatir el contrabando, la piratería o la evasión fiscal es una obligación del Estado, pero utilizar esos delitos para estigmatizar a toda una comunidad sería volver a recorrer un camino que la historia ya demostró que fue injusto e inhumano. Sinaloa enfrenta un dilema: aplicar la ley con rigor sin confundir nacionalidad con responsabilidad penal, y aprovechar una relación económica que hoy representa una oportunidad de desarrollo para Sinaloa. ¿Debemos pedir perdón a China por aquel censurable agravio del callismo? Tu opinión nos interesa.
Parte IV: miércoles 05 agosto | 10am



