- Por Mario Martini-Periodismo Democrático y Tropical
Durante medio siglo, su nombre fue sinónimo de alivio. El doctor Toshio Shimizu Kelly, nacido el 22 de abril de 1881 en la prefectura de Yamanashi, Japón, fue mucho más que un médico de barrio: fue un símbolo de servicio, confianza y bondad hacia los pobres. Llegó a Mazatlán en 1900, naturalizado mexicano, acompañado de sus hermanos Luis y Ricardo Shimizu. Tras completar estudios en la Escuela Especial de Medicina de Tokio y graduarse en la Universidad de Denver, Colorado, regresó al puerto en 1911 para ejercer la medicina general.
En Denver había sido vicepresidente de la Asociación Japonesa y colaboró un año como médico en la Revolución Mexicana, alcanzando el grado de mayor en el Hospital Militar, título que la Unificación de Veteranos de Sinaloa le reconoció en 1947.

Pero Mazatlán fue su verdadera patria. En aquellos años, el paludismo y los males digestivos eran plagas comunes, y el doctor Shimizu —ingenioso y meticuloso— elaboró una serie de medicamentos artesanales. Entre ellos destacó una fórmula que se volvió leyenda: las ‘Gotas Shimizu’, que calmaban fuertes dolores de estómago, mitigaban el reflujo y curaban la resaca con sorprendente eficacia. Aún hoy se consiguen en algunas boticas del puerto, como reliquia farmacéutica y testimonio de su sabiduría práctica.
Casado con Teresa Kelly Osuna, tuvo tres hijos: el doctor Ariel Shimizu Kelly, Silvia Shimizu Kelly y María Teresa Kelly de Barba. Su consultorio, cercano al Hospital Civil, era lugar de peregrinaje para familias enteras que confiaban en su diagnóstico certero y su trato afable.
Vestía siempre con pulcritud oriental, hablaba con voz suave y nunca negó atención a nadie por falta de dinero.
Los testimonios coinciden: el doctor Shimizu era un hombre bueno. Muchos lo recuerdan llegando de madrugada a los barrios humildes, maletín en mano, para asistir a partos o aliviar fiebres sin cobrar un peso. Era, como decían los viejos pacientes, ‘uno de esos doctores que curaban con la palabra’. No por nada se instaló en el populoso barrio de la hoy colonia Shimuzu, casi en las “afueras de Mazatlán “, cerca de la Garita Juárez.
CON LA CARA y la boca llena de sangre… sobre el doctor Toshio Shimizu, queda tendido en la plancha del anfiteatro del Hospital Civil.”
(Texto del recorte periodístico original, El Sol del Pacífico, Mazatlán, ca. 1959)
El crimen que lo arrebató al pueblo fue tan absurdo como cruel. Una llamada nocturna —según se dijo, para atender a una mujer que estaba a punto de dar a luz— lo hizo salir de su casa en bata médica. En el trayecto fue emboscado y asesinado brutalmente. Las versiones extraoficiales apuntaban a una intriga sentimental. Nada se comprobó oficialmente, y la ciudad prefirió guardar silencio.

Falleció el 2 de junio de 1959. Mazatlán lo honró dando su nombre a una colonia, y su recuerdo perdura en la memoria de los viejos farmacéuticos, en los pacientes que aún buscan las gotas que inventó, y en los archivos donde su vida aparece como un puente entre la ciencia y la bondad. Más allá del misterio de su muerte, lo que sobrevive es su ejemplo: el del médico que atendía sin distinción, el investigador que mezcló ciencia japonesa con sabiduría mexicana, el hombre que, sin saberlo, sembró una tradición de servicio que Mazatlán aún agradece.
Ficha Técnica
Nombre completo: Dr. Toshio (Toschio) Shimizu Kelly
Profesión: Médico cirujano, investigador farmacéutico, creador de las ‘Gotas Shimizu’.
Lugar de ejercicio: Hospital Civil de Mazatlán, Sinaloa.
Período de actividad: 1900–1959.
Reconocimientos: Prestigio local; título militar honorífico otorgado en 1947 por la Unificación de Veteranos de Sinaloa.
Hecho luctuoso: Asesinado durante la madrugada, tras ser engañado con una llamada de urgencia médica.
Legado: Remedio digestivo popular, enseñanza médica, colonia ‘Shimizu’ en Mazatlán.
Fotos generadas por IA a partir de la foto de su cadáver.



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