Germán Lizárraga: música, oficio y raíz

Por Margarita Ebanogorrea | Especial P23

Hay hombres cuya obra no se mide en aplausos, sino en memoria. Germán Lizárraga es uno de ellos. Durante 75 años, su música no solo acompañó celebraciones: dio forma al pulso emocional de Sinaloa, a su manera de caminar, de resistir y de nombrarse.

En el marco del Carnaval Internacional Mazatlán 2026, “¡Arriba la Tambora!”, la ciudad rendirá homenaje a este músico el viernes 13 de febrero a las 8:30 de la noche, en el Estadio Teodoro Mariscal, durante la coronación de la Reina de los Juegos Florales. Será una fiesta a cielo abierto, donde la música volverá a ser lenguaje común.

La historia de Germán corre en paralelo a la historia misma de la banda sinaloense. Desde sus inicios, marcados por el aprendizaje silencioso y la disciplina, hasta los años dorados junto a la Banda El Recodo de su padre y las giras que llevaron el sonido del Pacífico a otros continentes, su trayectoria es también una crónica de perseverancia.

El espectáculo “Yo sé que te acordarás” propone un encuentro poco habitual: la Orquesta Sinfónica de Sinaloa de las Artes, en su 25 aniversario, unida a la Banda Estrellas de Sinaloa, fundada y dirigida por Germán.

Voces emblemáticas como Julio Preciado, El Mimoso, Carlos Sarabia, Germán Montero y El Jaguar se sumarán a una noche donde tradición y academia dialogan sin estridencias.

A sus 87 años, Don Germán observa el presente con serenidad y ofrece un consejo que es casi una ética de vida:

Estudiar, prepararse, amar lo que se hace. Quizá por eso su música no envejece: porque nace del respeto por el oficio y del amor por la raíz.

No todos los homenajes miran hacia atrás. Algunos, como el de Don Germán Lizárraga, ordenan el presente. Reconocen que la cultura no surge del ruido, sino del trabajo constante, del aprendizaje paciente y de la fidelidad a una raíz. En esa lección silenciosa está su verdadero legado.