CULTURA

Lety Arellano: del Carnaval y el celuloide, a “Un hombre sin miedo”

Mazatlán, Sin. | 26 agosto 2026 | Margarita Ebagonorrea | P23

Hay vidas que se trazan como si fueran un guion cinematográfico, donde cada escena prepara un giro de tuerca inesperado. La de la reina de belleza, productora, guionista y escritora, mazatleca Leticia Arellano Rentería es, sin duda, una de ellas.

Lety Arellano. 1993

Quien en 1991 portara la corona como Reina del Carnaval Internacional de Mazatlán, el título Señorita Sinaloa en 1993 e irrumpió con fuerza en la industria del cine de la mano del laureado y entrañable cineasta mazatleco Óscar Blancarte Pimentel, ha decidido cambiar las luces del set por la intimidad de la tinta. Su esperada novela debut, Un hombre sin miedo, arriba al panorama literario global este 30 de agosto de 2026 a través de Amazon Kindle, consolidando una evolución artística impecable.

Heredera de belleza y una profunda sensibilidad visual -moldeada bajo la tutela de Blancarte en proyectos cinematográficos-, Arellano entrega una ambiciosa ficción histórica multigeneracional. La obra, estructurada originalmente como una saga de dos partes compiladas en un solo tomo, teje un puente invisible y sangriento entre la Europa de la Segunda Guerra Mundial y el México contemporáneo.

Por su cercanía con el tema, no fue difícil para la escritora vincular al mundo del narco tráfico internacional con el sinaloense.

Un hombre sin miedo establece paralelos estructurales y psicológicos entre la mafia italiana de la posguerra y el crimen organizado en Sinaloa en la década de los 70.

La obra explora la normalización de la violencia, los códigos de honor heredados y la compleja dualidad humana de los personajes en contextos marcados por el vacío institucional.


Un hombre sin miedo establece paralelos estructurales y psicológicos entre la mafia italiana de la posguerra y el crimen organizado en Sinaloa. La obra explora la normalización de la violencia, los códigos de honor heredados y la compleja dualidad humana de los personajes en contextos marcados por el vacío institucional.

Pólvora y asfalto

La narrativa avanza con el ritmo trepidante de un largometraje de suspenso. El argumento se fragmenta en dos grandes momentos históricos y geográficos perfectamente documentados:

  • El origen del fuego: la primera mitad arranca hacia el final de la Segunda Guerra Mundial en una Italia devastada. En ese escenario de posguerra, las líneas morales se desdibujan y los cimientos de la Cosa Nostra se fortalecen entre el caos militarizado.
  • El eco americano: la segunda mitad traslada la herencia del conflicto hacia el México actual, radiografiando el auge, sofisticación y violencia del crimen organizado en Sinaloa, a partir de la siembra legal de estupefacientes en el Triángulo Dorado que forman las sierras de Durango, Chihuahua y Sinaloa.

Arellano no recurre al morbo fácil; utiliza sus propias raíces sinaloenses para retratar cómo un entorno donde la violencia se normalizó impacta el tejido familiar a lo largo de las décadas. Conecta el militarismo europeo, los códigos de honor de la vieja mafia siciliana y el fenómeno del narcotráfico moderno bajo una misma premisa: el dolor humano no tiene nacionalidad.


Luces y sombras

El corazón de la novela bombea a través de la compleja psicología de sus protagonistas, construidos desde una perspectiva de empatía y «no juicio». Aquí nadie es completamente bueno ni enteramente malo:

  • Filippo Pagano es el eje gravitacional de la historia. Es un soldado de élite italiano con una auténtica e intrínseca vocación de héroe. Sin embargo, los hilos del destino y las tragedias del entorno lo arrastran hacia el abismo del mundo criminal. Filippo encarna la tragedia del hombre atrapado entre sus ideales más nobles y las decisiones extremas que debe tomar para sobrevivir.
  • Flanqueando a Pagano, la autora introduce personajes secundarios que añaden capas de drama y romance a la trama. A través de ellos se exploran las relaciones transgeneracionales y el peso de los apellidos, demostrando cómo los errores y las culpas de los padres reverberan con violencia en los hijos.

De la pasarela, a las letras

Resulta fascinante rastrear la huella estética de la autora en la novela. Su formación de productora con Óscar Blancarte -maestro en retratar la identidad sinaloense en la pantalla grande- dota al texto de una cualidad sumamente descriptiva y teatral. Los escenarios se huelen, las detonaciones ensordecen y los silencios de los personajes pesan tanto como sus diálogos.

Tras su debut en formato digital e impreso en Amazon, se espera que Leticia Arellano Rentería regrese a su tierra natal a finales de año para realizar una presentación presencial en el puerto de Mazatlán.

Será el regreso de la querida reina de belleza, pero esta vez, coronada por la madurez de su literatura.