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La puerta puede abrirse, pero Mazatlán tiene que llegar con proyectos ejecutivos

Mazatlán, Sinaloa | 23 septiembre 2026

MARIO MARTINI & VALENTINA RAMÍREZ

Mazatlán enfrenta una circunstancia política inédita: la Presidenta de México es Claudia Sheinbaum y su esposo, Jesús María Tarriba Unger, es originario de Sinaloa y ha sido identificado públicamente como el primer Primer Caballero de México. La figura no tiene facultades constitucionales para decidir sobre obra pública ni presupuesto, pero en un sistema político donde la interlocución y las relaciones personales históricamente han tenido peso, la pregunta periodística es otra: ¿está Mazatlán preparado, con proyectos ejecutivos, para aprovechar cualquier puerta que pueda abrirse?


Oportunidad no constitucional

Hay circunstancias políticas que no aparecen en los presupuestos.

Tampoco en las leyes de obra pública.

Mucho menos en la Constitución.

Pero existen.

México tiene una larga tradición de relaciones políticas, interlocución personal y acceso al poder como mecanismos informales de gestión. Eso no sustituye las facultades legales de las instituciones, pero forma parte de la realidad política del país.

Hoy Mazatlán tiene una circunstancia inédita.

Claudia Sheinbaum es la primera mujer en ocupar la Presidencia de México y su esposo, Jesús María Tarriba Unger, es originario de Sinaloa y es identificado públicamente como el primer Primer Caballero del país. La propia Presidencia lo ha mostrado acompañando a la mandataria en actos oficiales. 

Tarriba no es funcionario público por el hecho de ser esposo de la Presidenta.

No tiene facultades constitucionales para autorizar una obra, asignar presupuesto, instruir a una dependencia federal ni decidir el destino de los recursos públicos.

Eso corresponde a las instituciones y a los funcionarios competentes.

Pero la pregunta de este reportaje nunca ha sido si el Primer Caballero puede firmar una obra.

La pregunta es mucho más sencilla:

¿Puede una circunstancia de cercanía política ayudar a que Mazatlán abra puertas?

Y si alguna puerta se abre:

¿qué encontrará del otro lado?


II. EL PODER PUEDE ABRIR UNA PUERTA. EL PROYECTO TIENE QUE ATRAVESARLA.

Ésta es la diferencia entre influencia y gestión.

Un funcionario puede conseguir una reunión.

Una autoridad puede escuchar una petición.

Un enlace político puede poner a una ciudad frente al funcionario que toma decisiones.

Pero después llegará la pregunta inevitable:

¿Cuál es el proyecto?

Y entonces comienzan las preguntas técnicas:

¿Cuánto cuesta?

¿Dónde se construye?

¿Quién es propietario del terreno?

¿Qué estudios existen?

¿Tiene impacto ambiental?

¿Tiene mecánica de suelos?

¿Tiene proyecto ejecutivo?

¿Cuenta con permisos?

¿Cuál es el calendario?

¿Cuánto aportará el municipio?

¿Cuánto el Estado?

¿Cuánto la Federación?

¿Qué dependencia ejecutará?

¿Está listo para licitar?

Ahí se acaba la política informal y comienza la administración pública.

Y ahí es donde Mazatlán necesita estar preparado.


III. EL CASO QUE LO EXPLICA TODO: LOS 100 MILLONES

En 2025, Mazatlán tuvo una oportunidad concreta.

El Gobierno de Sinaloa había incluido un nuevo relleno sanitario para el puerto dentro del Plan Sinaloa, con una inversión proyectada de 100 millones de pesos. 

El problema no era conseguir el dinero.

El problema era llegar con las condiciones técnicas necesarias para ejercerlo.

En octubre de 2025, el entonces gobernador Rubén Rocha Moya explicó que el proyecto sería retirado porque no existía un terreno adecuado ni un proyecto técnicamente viable en condiciones de ejecutarse dentro de los tiempos previstos. Los recursos fueron reorientados hacia otras obras. 

La propia alcaldesa Estrella Palacios había reconocido días antes que el proyecto llevaba meses en estudios y que todavía se trabajaba en los requisitos y permisos necesarios. 

Aquí está la lección.

No bastó con que existiera dinero.

La oportunidad llegó antes que el expediente.

Y cuando llegó el momento de convertir el recurso en obra, el proyecto no estaba suficientemente maduro.


IV. EL DINERO FEDERAL NO SE GESTIONA CON UNA LISTA DE NECESIDADES

Éste es uno de los errores que Mazatlán debe dejar atrás.

Decir:

“Necesitamos un relleno sanitario.”

no es gestionar un relleno sanitario.

Decir:

“Necesitamos drenaje.”

no es gestionar drenaje.

Decir:

“Necesitamos una subestación.”

no es gestionar una subestación.

Una gestión comienza cuando existe una obra perfectamente identificada, dimensionada y documentada.

Por eso la verdadera carpeta que Mazatlán debería tener preparada no tendría que llamarse:

“Necesidades de Mazatlán”.

Debería llamarse:

“Proyectos estratégicos de Mazatlán listos para gestión”.

Y dentro de ella tendría que existir una ficha completa para cada obra.


V. LA CARPETA QUE MAZATLÁN DEBERÍA TENER

Relleno sanitario

Problema: cierre definitivo del antiguo sitio de disposición.

Proyecto: nuevo relleno sanitario.

Pendientes críticos: predio, estudios, permisos, proyecto ejecutivo, presupuesto y fuente de financiamiento.

Situación documentada: el proyecto de 100 millones de pesos fue retirado del Plan Sinaloa en 2025 por falta de terreno adecuado y proyecto técnicamente viable. 


Drenaje sanitario

Aquí existe un contraste importante.

Hay proyectos que sí han conseguido avanzar.

JUMAPAM informó en agosto de 2026 el inicio de la rehabilitación del colector Jabalíes Norte mediante PROAGUA 2026, con una inversión superior a 21 millones de pesos y participación de los tres niveles de gobierno. 

Éste es el modelo que debe estudiarse:

proyecto → gestión → concurrencia de recursos → obra.

La pregunta es cuántos otros colectores estratégicos de Mazatlán se encuentran en esa misma condición.


Electricidad

En mayo de 2026, el Ayuntamiento informó que la CFE contemplaba inversiones importantes en Mazatlán para nuevas subestaciones, ampliaciones y cableado subterráneo.

El secretario del Ayuntamiento, Moisés Ríos Pérez, señaló que existían reuniones constantes con la CFE para revisar especificaciones y la ubicación de la infraestructura. 

Aquí vuelve a aparecer la misma pregunta:

¿En qué etapa está cada proyecto?

Porque hay una diferencia enorme entre:

“CFE contempla inversiones”

y

“CFE tiene una obra presupuestada, proyectada, autorizada y programada para ejecutarse”.

La investigación P23 debe llevar esa diferencia hasta el documento oficial.


Matriz de la gestión

La ciudad necesita una herramienta sencilla.

Una matriz pública que permita a cualquier ciudadano saber dónde está cada proyecto.

Proyecto

Problema

Proyecto ejecutivo

Presupuesto

Permisos

Financiamiento

Estado

Relleno sanitario

Disposición final

En desarrollo / verificar

$100 mdp anunciados en 2025

Por verificar

Estado/Municipio

Rezagado

Nishizawa

Colapso sanitario

En proceso

A determinar

En trámite

Concurrencia

En proceso

Jabalíes Norte

Colector antiguo

Sí

+$21 mdp

—

PROAGUA

En ejecución

Nueva subestación

Saturación eléctrica

Por verificar

Por determinar

Por determinar

CFE

Gestión

Cableado subterráneo

Vulnerabilidad de red

Por verificar

Por determinar

Por determinar

CFE/Municipio

Gestión

Drenaje pluvial

Inundaciones

Esta tabla no pretende sustituir los expedientes oficiales.

Al contrario.

Su función es obligar a buscarlos.

Cada “por verificar” es una solicitud de información.

Cada “en proceso” exige un documento.

Cada cifra necesita una fuente presupuestal.

Cada proyecto debe tener una fecha.


Real politik

Aquí aparece el elemento que distingue esta investigación de un simple reportaje sobre obra pública.

Jesús María Tarriba no tiene atribuciones constitucionales para intervenir en la asignación de recursos.

Pero tampoco sería serio desconocer que en México las relaciones personales y la interlocución política han formado históricamente parte de la manera en que se abren conversaciones dentro del poder.

La cuestión periodística no es convertir esa circunstancia en una expectativa de privilegio.

Es saber si Mazatlán tiene la capacidad institucional para aprovechar una eventual interlocución.

Y hay una diferencia fundamental:

influencia no es facultad.

interlocución no es autorización.

cercanía no es presupuesto.

una puerta abierta no es una obra.

La obra empieza cuando existe un proyecto capaz de pasar por los procedimientos institucionales.


Oportunidades

Éste es probablemente el punto político más importante de toda la investigación.

Mazatlán no puede construir su futuro dependiendo de quién conozca a quién.

Porque los gobiernos cambian.

Las personas cambian.

Los sexenios terminan.

Los alcaldes se van.

Los gobernadores cambian.

Las relaciones políticas también.

La infraestructura permanece.

Por eso la gestión pública profesional debe sobrevivir a las coyunturas.

Si mañana existe una puerta abierta en Palacio Nacional, Mazatlán debe tener los proyectos listos.

Pero si pasado mañana esa puerta deja de existir, los proyectos deben seguir siendo válidos.

Ésa es la diferencia entre aprovechar una coyuntura y depender de ella.


Perder la oportunidad

La historia del relleno sanitario debería servir como advertencia.

En 2025 hubo recursos anunciados.

Pero no existía un terreno adecuado ni un proyecto técnicamente viable listo para ejecutarse dentro de los tiempos establecidos. El recurso fue retirado y reorientado. 

En otras palabras:

la oportunidad financiera llegó antes que la preparación técnica.

Eso no puede volver a ocurrir.

Porque una eventual oportunidad de gestión federal puede ser todavía más grande.

Pero también puede durar menos.


Plan maestro

Mazatlán necesita algo más que una lista de obras.

Necesita una cartera permanente de proyectos ejecutivos estratégicos.

Un banco de proyectos.

Una especie de reserva técnica de infraestructura.

PRIMER NIVEL

Emergencias estructurales

  • drenaje sanitario;
  • drenaje pluvial;
  • colectores;
  • cárcamos;
  • disposición final de residuos.

SEGUNDO NIVEL

Resiliencia urbana

  • cuencas;
  • arroyos;
  • esteros;
  • protección contra inundaciones;
  • infraestructura eléctrica.

TERCER NIVEL

Crecimiento

  • agua potable;
  • saneamiento;
  • nuevas subestaciones;
  • distribución eléctrica;
  • movilidad.

Y cada proyecto tendría que permanecer técnicamente actualizado aunque cambie el gobierno.

Porque una ciudad no puede empezar de cero cada tres años.


Entonces aparece la pregunta que debe responder el Ayuntamiento:

Si mañana la Presidenta de México preguntara “¿qué necesita Mazatlán y cuánto cuesta?”, ¿cuántos proyectos ejecutivos completos podrían ponerse sobre la mesa ese mismo día?

No mañana.

No después de contratar un estudio.

No cuando se consiga el terreno.

No cuando se apruebe el presupuesto.

Ese mismo día.

La respuesta a esa pregunta permitiría medir la verdadera capacidad de gestión de la ciudad.


Pedirle favores al poder

Y aquí conviene ser muy claros.

La tesis de este reportaje no es que Mazatlán deba utilizar una relación personal para obtener privilegios.

Es exactamente lo contrario.

La circunstancia política puede servir, eventualmente, para acelerar interlocución, colocar proyectos en la mesa y conseguir que las dependencias correspondientes los revisen.

Pero las obras tienen que pasar por la ley, los estudios, el presupuesto y los procedimientos correspondientes.

La gestión política puede acercar.

La ingeniería tiene que sostener.

La administración pública tiene que ejecutar.

Y la ciudadanía tiene que vigilar.


Ventana y carpeta

Quizá ésta sea la mejor manera de resumir todo el reportaje.

La ventana

Una circunstancia política excepcional.

Una Presidenta de México.

Un Primer Caballero originario de Sinaloa.

Una posibilidad de interlocución.

Una oportunidad de colocar a Mazatlán en conversaciones nacionales.

La carpeta

Proyectos ejecutivos.

Presupuestos.

Terrenos.

Permisos.

Estudios.

Calendarios.

Fuentes de financiamiento.

Responsables.

Gestión

La capacidad de convertir la oportunidad y el expediente técnico en una obra pública legalmente viable.


El reto

Mazatlán no puede seguir llegando a la puerta con una lista de problemas.

Tiene que llegar con soluciones diseñadas.

No:

“Tenemos inundaciones”.

Sino:

“Éste es el colector pluvial; éste es su proyecto; ésta es su capacidad; éste es su costo; éste es el terreno; éste es el calendario y ésta es la cantidad que solicitamos”.

No:

“Tenemos un problema de basura”.

Sino:

“Éste es el relleno sanitario; éstos son los estudios; éste es el predio; ésta es la autorización; éste es el costo y éste es el esquema de financiamiento”.

No:

“Se nos va la luz”.

Sino:

“Ésta es la subestación; ésta es su capacidad; éste es el proyecto de distribución; éste es el presupuesto y ésta es la aportación que corresponde a cada instancia”.

Entonces sí existe gestión.


Conclusiones

Mazatlán puede tener una oportunidad política excepcional.

Puede tener interlocutores.

Puede tener puertas abiertas.

Puede tener funcionarios federales dispuestos a escuchar.

Puede tener incluso la posibilidad de que una circunstancia personal acerque al puerto a la conversación nacional.

Pero nada de eso sustituye el trabajo que corresponde hacer en casa.

Porque la Federación no puede construir un proyecto que el municipio no ha terminado.

Un gobernador no puede licitar una obra que carece de expediente técnico.

Un alcalde no puede ejecutar un presupuesto que no tiene sustento.

Y una relación política no puede reemplazar una mecánica de suelos, un estudio hidrológico, una manifestación ambiental o un proyecto ejecutivo.

El poder puede abrir puertas.

La gestión necesita una carpeta.

Y esa carpeta debe existir antes de que alguien pregunte cuánto dinero hace falta.

Mazatlán no necesita que alguien le regale una obra.

Necesita estar preparado para gestionar las obras que necesita.

Si mañana se abre una puerta en Palacio Nacional, debe haber una carpeta esperando del otro lado.

Porque estamos en México y sería ingenuo negar que la cercanía con el poder puede facilitar la interlocución. Pero sería todavía más ingenuo creer que la influencia puede sustituir la ingeniería.

La influencia puede abrir la puerta.

El proyecto ejecutivo es el que permite entrar. Y Mazatlán ya no puede darse el lujo de llegar tarde.