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Badiraguato: origen y destino

De enclave serrano a nodo histórico del narcotráfico: el origen, las rutas y los nombres que proyectaron a Sinaloa en el mundo desde 1940

Badiraguato, Sinaloa| 02 mayo 2026 | Mario Martini

En la sierra de Sinaloa, Badiraguato no es solo un municipio: es un punto de origen, salida y llegada. Ahí, entre cañadas y caminos de difícil acceso, se gestó la historia del narcotráfico en México, con raíces que se remontan a la década de 1940, en medio de la segunda gran guerra.

Durante la conflagración bélica mundial, la siembra de amapola y marihuana en el llamado Triángulo Dorado, vórtice que comparten Sinaloa, Chihuahua y Durango, respondió a la demanda de opioides del ejército de Estados Unidos, tras el bloqueo de Hitler a los países productores asiáticos. Este impulso inicial consolidó una economía paralela en comunidades rurales, donde el cultivo ilícito se convirtió en sustento, luego en negocio y más adelante en industria e imperio criminal con un valor estimado en más de 100 mil millones de dólares al año.

Con el paso de las décadas, esa economía evolucionó en estructuras más complejas de producción, transporte y control territorial. Badiraguato quedó marcado como uno de los epicentros de la producción y distribución de opioides hacia Estados Unidos, según está documentado en el ensayo “México ante las Drogas” de quien esto escribe.

Uno de los símbolos más visibles de esa historia es el panteón de Santiago de los Caballeros, donde reposan figuras vinculadas a los primeros años del tráfico de drogas en la región.

Las llamadas “narcocriptas” reflejan no solo poder económico, sino también una narrativa social donde los personajes que ahí reposan fueron benefactores locales que lo mismo levantaban iglesias y escuelas que festejaban a niños y sus madres en sus aniversarios. (Ver Especial P23 “Narcoarquitectura funeraria” )

El crecimiento del negocio no fue aislado. Documentos históricos extraoficiales y versiones periodísticas apuntan a acuerdos entre actores políticos y militares de la época. Se menciona la participación de figuras como el general Pablo Macías Valenzuela y el teniente coronel Rodolfo T. Loaiza en esquemas que facilitaron rutas de salida por la costa sinaloense, en conexión con redes internacionales ligadas al crimen organizado en Estados Unidos, donde nombres como Frank “Lucky” Luciano aparecen en las primeras investigaciones sobre crimen organizado.

Del aislamiento al poder

La ubicación geográfica de Badiraguato, con acceso a la sierra y cercanía relativa a corredores costeros, lo convirtió en un punto estratégico para el traslado de goma de olió y marihuana hacia rutas marítimas.

Documentos históricos extraoficiales y versiones periodísticas confirman acuerdos entre los presidentes Roosevelt y Ávila Camacho que facilitaron cultivo y distribución bajo supervisión militar. Se menciona la participación de figuras como el general Pablo Macías Valenzuela y el teniente coronel Rodolfo T. Loaiza en esquemas de movilidad y protección, conectados con redes internacionales del crimen organizado en Estados Unidos, donde nombres como Frank “Lucky” Luciano y Benjamin “Bugsy” Seagal aparecen en investigaciones. El crecimiento del negocio fue estructural y geométrico.

A partir de entonces, surgieron de este municipio figuras clave en la historia del narcotráfico en México, entre ellas:

  • Joaquín Guzmán Loera
  • Ismael “El Mayo” Zambada
  • Rafael Caro Quintero
  • Juan José Esparragoza “El Azul”
  • Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”
  • Arturo y Alfredo Beltrán Leyva

A estos nombres se suma también una figura de otro ámbito, pero igualmente representativa del imaginario regional: Ernesto Pérez, “El Chapo de Sinaloa”, exponente de la música popular que ha narrado las leyendas de este universo criminal.

A estos nombres se suman actores políticos y públicos originarios de la región, como Melesio Cuén Ojeda, Enrique Inzunza y Rubén Rocha Moya, Juan de Dios Gámez y Enrique Gil Díaz, lo que evidencia la complejidad del tejido social y político en torno al municipio.

Otra vez bajo candilejas

En expedientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, múltiples individuos vinculados a organizaciones criminales han sido identificados como originarios de esta zona o con operaciones en el Triángulo Dorado, aunque los procesos judiciales continúan en evolución y no todos los casos han derivado en sentencias firmes. Tiene en su poder a los líderes históricos del tráfico de drogas y a un centenar de operadores de primer y segundo nivel que han aportado pruebas y testimonio sobre la operación internacional de los últimos 50 años, De aquí, debieron surgir las pruebas que respaldan la la carta diplomática de extradición de Rocha y otros 9 servidores públicos.c

La sierra antes del narco

Mucho antes de los cárteles, la sierra de Badiraguato ya era territorio de guerra. Durante la Revolución Mexicana, estas montañas funcionaron como refugio, base de operaciones y semillero de combatientes.

Figuras como Martín Elenes Landell, originario de Santiago de los Caballeros, participaron en la toma de Culiacán en 1911 bajo el movimiento maderista, integrándose a la escolta del general mazatleco Ramón F. Iturbe, brazo derecho de Álvaro Obregón en la campaña de Occidente. En paralelo, líderes como Juan M. Banderas se internaron en la sierra, en zonas como Los Placeres, para reclutar hombres y organizar levantamientos.

A ellos se sumaron decenas de combatientes anónimos provenientes de rancherías como Bamopa, Babúnica, Tepaca, Alisos y Jajalpa: los llamados “Olvidados de la Sierra”. Sin formación política clara, pero con conocimiento del terreno, integraron cuerpos rurales de caballería que resultaron clave en los enfrentamientos contra fuerzas federales.

Con apoyo de los Carabineros de Santiago de los Caballeros, los revolucionarios rompieron el cerco del sitio de Mazatlán en 1911. El control territorial, entonces como ahora, era la clave.

Contexto
Badiraguato se ha convertido en un referente obligado al hablar del narcotráfico en México. Su historia mezcla abandono institucional, economía rural precaria y redes criminales que encontraron en la sierra condiciones ideales para operar. La reciente denuncia del Departamento de Justicia de Estados Unidosno puede entenderse sin considerar factores históricos, geográficos y sociales acumulados por varias décadas.

Editorial P23
Reducir Badiraguato a un estigma es ignorar el origen del problema: un Estado que, primero de manera legal pide, favoreció la economía ilegal que sustituyó oportunidades legales de desarrollo comunitario. La historia de esta región sinaloense empezó con decisiones estructurales que siguen sin resolverse. Después del programa “Altos de Sinaloa” del gobernador Alfonso Calderón Velarde, los pueblos serranos volvieron al abandono y a vivir por cuenta propia. No es justificación, es la realidad que el diputado Mario Zamora ha puesto en el centro de la mesa: legalizar producción de opioides.
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