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Cuando los chinos hicieron prosperar a Sinaloa y luego fueron expulsados

• Noventa y dos años después de la mayor persecución contra la comunidad china en México, el debate sobre el comercio asiático vuelve a ocupar las calles de Sinaloa.

• Esta es la historia de una comunidad que ayudó a construir la economía del estado y terminó convertida en víctima del racismo, el despojo y las malas artes de la política.

Mazatlán, Sinaloa | Agosto de 2026 | Mario Martini | Especial P23 | Parte I

Nota de redacción P23: La comunidad china fue pieza fundamental en el desarrollo económico y comercial de Sinaloa. Hoy, China es una potencia mundial cuyo modelo de producción y comercio compite en prácticamente todos los mercados del planeta. En medio de nuevos operativos contra mercancías de origen asiático, Paralelo 23 recupera una parte olvidada de nuestra historia íntima en este reportaje especial de cinco entregas. Acompáñanos en este viaje por uno de los capítulos más complejos, dolorosos y reveladores de la memoria sinaloense.

Cuando los primeros inmigrantes chinos comenzaron a llegar a Sinaloa a finales del siglo XIX, nadie imaginó que, apenas unas décadas después, serían protagonistas de una de las etapas de mayor crecimiento económico del estado y, al mismo tiempo, víctimas de una de las campañas de persecución más vergonzosas de la historia moderna de México.

Su llegada coincidió con el auge agrícola, minero y portuario del noroeste del país. Muchos arribaron como trabajadores, pero pronto demostraron una extraordinaria capacidad para organizar pequeños negocios familiares, redes de abastecimiento y comercios de proximidad muy eficaces que transformaron la vida cotidiana de ciudades como Mazatlán, Culiacán, El Fuerte, Mocorito, Guamúchil y Los Mochis.

Lejos del estereotipo que durante décadas los redujo a lavanderos o cocineros, la comunidad china abrió tiendas de abarrotes, casas de ropa, posadas, zapaterías, fondas, expendios agrícolas y empresas de distribución.

Introdujeron modelos comerciales basados en bajos márgenes de ganancia, horarios más amplios y crédito a clientes, prácticas poco comunes para la época y que modificaron la forma de comprar de miles de familias sinaloenses. Con aquel modelo de negocios familiar, años más tarde creció la exitosa cadena de tiendas de autoservicio Casa Ley.

Incluso la Fonda de Cantón, fundado por un inmigrante chino alrededor de 1840, figura como el primer centro de hospedaje propiamente dicho en Mazatlán

Aquella eficiencia familiar terminó convirtiéndose en su mayor fortaleza, pero también en el origen del conflicto que marcaría para siempre la historia de la comunidad china en México.

Contexto

Durante las primeras décadas del siglo XX, Sinaloa albergó una de las comunidades chinas más importantes del país. Su crecimiento económico coincidió con un periodo de expansión comercial del estado, especialmente en Mazatlán, donde convivían empresarios europeos, comerciantes mexicanos y migrantes asiáticos que impulsaron buena parte del desarrollo urbano y mercantil del puerto.

Editorial P23

La historia se cuenta desde la versión de los vencedores. De ahí que este reportaje busque recuperar la memoria de una comunidad que contribuyó al crecimiento de Sinaloa y cuya historia quedó sepultada bajo el racismo y el despojo. Comprender aquel episodio también ayuda a entender los debates comerciales que vuelven a surgir casi un siglo después.

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