La generación que cayó: de Félix Gallardo al “Mencho”

Por Mario Martini | Especiales P23

  • La historia del narcotráfico mexicano puede leerse como una línea de poder que comienza en Guadalajara en los años ochenta y culmina con la caída del último gran mando vertical: Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho.

No es sólo la caída de un hombre.

Es el cierre de una generación completa.

I. Origen: el modelo Guadalajara

Todo comienza con Miguel Ángel Félix Gallardo, el “Jefe de Jefes”, arquitecto del Cártel de Guadalajara, perseguido por la Operación Cóndor en Sinaloa.

A su alrededor operaban figuras clave:

Rafael Caro Quintero. Ernesto Fonseca Carrillo (“Don Neto”) y Manuel Salcido Uzeta, “El Cochiloco”, brazo derecho operativo

Ese núcleo sentó las bases de la división territorial que daría origen al Cártel de Sinaloa, al de Tijuana y al de Juárez.

Con las detenciones de finales de los ochenta, el modelo federado se fracturó.

II. La generación del poder global

Tras la caída del árbitro, emergieron los capos de alcance internacional:

Ignacio Coronel Villarreal, Héctor Luis Palma Salazar (“El Güero Palma”) Juan José Esparragoza Moreno (“El Azul”). El Cártel de Tijuana bajo el mando de los hermanos Arellano Félix, Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, líder fundacional del Cártel del Golfo

Fue la era de los jets privados, las rutas aéreas, el dominio fronterizo.

Y también fue la era que comenzó a caer:

Muertes

Capturas

Extradiciones

Desapariciones en la clandestinidad

III. La última dupla histórica

En el corazón del poder sinaloense quedaron:

Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada García

Uno extraditado y condenado en EE.UU.

El otro capturado tras 5 décadas de eludir operativos.

Con ellos terminó la hegemonía clásica del Cártel de Sinaloa.

IV. El relevo paramilitar: el ascenso del CJNG

En el vacío emergió el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Su líder, Nemesio Oseguera, representó algo distinto:

Organización vertical. Capacidad armada visible. Expansión acelerada en más de 20 estados. Integración logística internacional.

Mientras Sinaloa se fragmentaba entre Los Chapitos y otras facciones, el CJNG consolidaba presencia.

V. La generación que se extinguió

La lista es larga:

Félix Gallardo – preso.

Caro Quintero – detenido.

Don Neto – procesado.

Manuel Cochiloco Salcido– asesinado.

El Güero Palma – preso.

El Azul – fuera de escena, supuestamente muerto.

Arellano Félix – desarticulados.

Amado Carrillo – fallecido.

Fundadores del Golfo – neutralizados, fragmentados o muertos.

Joaquín El Chapo Guzmán – cadena perpetua.

Ismael El Mayo Zambada– capturado y enfrenta prisión de por vida..

Nemesio El Mencho Oseguera– muerto.

En este recuento, destaca:

Ignacio Coronel Villarreal, conocido como “Nacho Coronel”, quien fue operador clave del Cártel de Sinaloa. Enlace importante en producción de metanfetaminas. Actor estratégico en el occidente del país.

Forma parte de la generación intermedia entre la era Félix Gallardo, la consolidación del Cártel de Sinaloa y el ascenso del CJNG del “Mencho” (que emerge parcialmente del vacío dejado en Jalisco tras su muerte).

Fue abatido en 2010.

De esa generación, no queda un jefe absoluto en pie.

VI. ¿Qué sigue?

La nueva generación —millennials y centennials del crimen organizado— no heredó imperios intactos.

Heredó:

Facciones. Células descentralizadas. Redes financieras sofisticadas. Operación digital y criptográfica.

El capo mítico cede paso al operador invisible.

VII. El Mencho: último líder vertical

Si se traza una línea histórica, Nemesio Oseguera podría considerarse el último gran jefe con mando vertical claro. Cohesión armada. Expansión territorial sostenida e internacionalización.

Tras él, lo que viene no es una coronación.

Es fragmentación.

Conclusión P23

La caída del Mencho no es un episodio aislado.

Es el cierre simbólico de una generación que comenzó con Félix Gallardo.

Cuatro décadas de capos absolutos terminan.

Lo que emerge no es un nuevo “Jefe de Jefes”.

Es una red.

Y las redes, a diferencia de los imperios, no necesitan un solo rostro para sobrevivir.