Guerra del narco impacta la salud mental de sinaloenses
• Suicidios de jóvenes de entre 17 y 35 años se disparó en 75% a partir del conflicto armado.
Mazatlán, Sin. | 13 agosto 326|Valentina Ramírez |P23
El estallido de la violencia entre facciones criminales en Sinaloa, que inició en septiembre de 2024, arrastra una crisis silenciosa: el colapso de la salud mental.
Mientras la entidad se ubica históricamente en los lugares más bajos de la tabla nacional de suicidios (posiciones 27 de 32 estados), la guerra de facciones alteró drásticamente el comportamiento epidemiológico en los sectores más vulnerables.
Las estadísticas de salud revelan que la ideación suicida y las crisis agudas se concentran de forma crítica en hombres jóvenes de entre 17 y 35 años de edad, grupo demográfico donde el trauma psicosocial, el confinamiento de facto por reclusión, reclutamiento, desaparición y desplazamiento forzados y la consecuente pérdida de certidumbre económica dispararon los casos en un 75% a partir del inicio del conflicto armado en septiembre 2024.

Aunque las cifras de suicidios consumados mostraron un comportamiento contenido posterior al quiebre de 2024, el impacto en la salud mental comunitaria fue masivo.
Reportes de salud en la entidad documentaron que tras el estallido de la violencia por la disputa entre Chapitos y Mayiza, los síntomas de depresión severa, ataques de pánico y desesperanza aumentaron drásticamente, reactivando traumas colectivos generados por eventos históricos de violencia armada.
Un factor crítico para la salud mental en Sinaloa es el confinamiento de facto y el colapso económico derivado de balaceras, bloqueos y toques de queda auto impuestos, particularmente visibles entre finales de 2024 y durante todo el año 2025.
El aislamiento social prolongado y la pérdida de empleos también son catalizadores universales de crisis de ansiedad y tendencia suicida.

Línea directa de Salud Mental (CRUM): 667 758 7153. A través de La llamada donde todo empieza a mejorar», personal especializado brinda contención emocional, psicológica y manejo de agitación por adicciones o riesgo suicida.
Homicidio Doloso vs. Suicidio
En el análisis forense y estadístico de Sinaloa, existe una realidad cruda: la violencia homicida eclipsa y absorbe los perfiles de riesgo.
El repunte de la guerra interna disparó los homicidios dolosos a récords históricos en 2025, aumento drástico de entre 67% y 75%, según cifras del INEGI).
El grupo de edad más propenso al suicidio en el estado -hombres jóvenes de entre 17 y 35 años- coincide exactamente con el grupo demográfico con mayor mortalidad por ejecuciones o reclutamiento forzado en Sinaloa.
Salud mental de reporteros y activistas, otra secuela de la guerra
La presión tampoco es ajena a quienes documentan la violencia o defienden derechos humanos. Periodistas y defensores han quedado expuestos a amenazas y, en algunos casos, atrapados en escenarios de fuego cruzado.
El Instituto para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa (IPPDDHyP) mantiene un programa de contención psicológica para este sector y sus familias.
La estadística del organismo registra 39 personas beneficiadas: 18 periodistas, 18 defensores de derechos humanos, un familiar menor de edad de un periodista y dos familiares menores de edad de defensores. El apoyo se mantiene para personas de todo el estado, particularmente en contextos de violencia.
La gráfica adjunta respalda el dato de 39 personas beneficiadas y el programa de contención psicológica;

Saturación de las Líneas de Contención
A raíz del recrudecimiento del entorno hostil, desaparición y desplazamiento forzados incluidos, las llamadas a los centros de atención psicológica estatales experimentaron picos de saturación.
La incertidumbre por los levantones de familiares y el miedo constante a perder la vida modificaron los motivos de consulta: el miedo al entorno criminal se sumó como una causa exógena agravante en personas que ya presentaban condiciones previas de vulnerabilidad psíquica.
Contraste estadístico
Mientras que en otras partes de México la crisis existencial o económica empuja a los jóvenes al suicidio, en Sinaloa, las dinámicas del crimen organizado alteran las causas de la muerte prematura de ese mismo sector.
Impacto de la Guerra Interna (2024-2026)
El estallido de la violencia entre facciones en septiembre de 2024 alteró por completo los registros de mortalidad y atención médica en el estado, según datos consolidados del INEGI y la Secretaría de Salud:
De acuerdo con las estadísticas de defunciones registradas por el INEGI, los homicidios dolosos en Sinaloa se dispararon un 75% debido al conflicto. La tasa alcanzó los 57 casos por cada 100 mil habitantes, colocándolo como uno de los tres estados más violentos del país junto a Colima y Morelos. El perfil de las víctimas coincide con el del suicidio: hombres jóvenes.

Ante la crisis de pánico colectivo en municipios como Culiacán, la Secretaría de Salud de Sinaloa tuvo que habilitar de emergencia una línea de contención psicológica a través del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM).
Las principales llamadas correspondieron a ciudadanos con miedo extremo, terror y ataques de pánico que les impedían salir a las calles.
La Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas (CEAIV) documentó formalmente que la ola de violencia iniciada en septiembre de 2024 dejó miles de víctimas directas e indirectas, incluyendo personas con trauma psicosocial severo, familiares de desaparecidos y desplazados, requiriendo intervención y apoyo emergente del gobierno estatal.
Por otra parte, el Diagnóstico de la Situación de las Mujeres en Sinaloa reveló que la violencia psicológica es la de mayor incidencia en el estado, representando el 51.6% de todos los casos de violencia reportados, con un incremento constante en los periodos de mayor tensión e inseguridad.
Pero a pesar del entorno de alta violencia delictiva, Sinaloa se mantiene consistentemente en los niveles más bajos de autolesión en el país. La tasa de suicidios en Sinaloa ronda los 5.0 a 6.0 casos por cada 100 mil habitantes, ubicándose por debajo de la media nacional mexicana, la cual se sitúa en 6.8.
La cifra total de suicidios oscila entre los 150 y 200 casos anuales. El estado arrastraba un alza sostenida desde el confinamiento por Covid-19, cuando subió de los 152 casos previos, pero el comportamiento estadístico posterior a 2024 se mantuvo plano debido a la prevalencia de las muertes por homicidios.
Pioneros en atención juvenil
Para contener el impacto emocional en las nuevas generaciones, se inauguró en Sinaloa el primer centro de atención en salud mental infanto-juvenil del noroeste de México, uno de los únicos cuatro que existen en todo el país, logrando brindar cientos de atenciones especializadas desde su apertura para mitigar cuadros de ansiedad grave y riesgo suicida en menores de edad.
Este repunte obligó a las autoridades a modificar de emergencia sus estrategias de contención, debido a que el miedo extremo y los ataques de pánico saturaron las líneas de atención psicológica.
Ante este panorama, donde el 80% de los incidentes autoinfligidos corresponden a varones que enfrentan barreras culturales para buscar ayuda emocional oportuna, el estado activó mecanismos de respuesta interinstitucional.
En este contexto, el martes 12 de agosto se llevó a cabo la conformación del Equipo Técnico Interinstitucional de Prevención del Suicidio, integrado por instituciones y profesionales de diferentes áreas, quienes trabajarán de manera coordinada en el diseño de estrategias y un protocolo homologado de actuación.
El secretario de Salud, Dr. Cuitláhuac González Galindo, destacó:
Este comité estatal, salud, mental y adicciones, Sesma, que tendrá la función estratégica de tener un espacio permanente, coordinación de análisis, de decisiones, y seguimiento de proyectos y programas, sea de lo mejor para el Estado, porque nuestra sociedad lo merece”, dijo.
Señaló que el fortalecimiento de las acciones de prevención ha permitido avanzar en la reducción de casos, al pasar de cifras cercanas a 150 suicidios en años anteriores a aproximadamente 102 casos registrados durante 2025. crisis.
González Galindo resaltó la importancia de mecanismos como la atención del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM), que permite identificar situaciones de alto riesgo y activar los protocolos correspondientes, así como la coordinación con instituciones como el Sistema DIF, la Secretaría de las Mujeres y las unidades especializadas en salud mental.



