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“Inversión Segura”: sello municipal que colisiona con la protección ambiental

El Ayuntamiento promociona proyectos inmobiliarios en el entorno del Sitio Ramsar El Verde Camacho mientras ciudadanos y especialistas reclaman acceso a los expedientes completos que permitan verificar su viabilidad ambiental

Mazatlán, Sinaloa | Junio de 2026 | Por Joaquín Rodríguez | Redacción P23 | Parte III

Después de documentar las recomendaciones emitidas por el Sistema Estatal y Municipal Anticorrupción de Sinaloa y revisar la creciente presión inmobiliaria sobre el Sitio Ramsar 1349 Playa Tortuguera El Verde Camacho, surge una pregunta obligada:

¿Qué significa exactamente que un proyecto sea catalogado por el Ayuntamiento de Mazatlán como una “Inversión Segura”?

Durante los últimos años el gobierno municipal ha impulsado una plataforma digital donde aparecen decenas de desarrollos inmobiliarios promovidos como inversiones confiables para compradores, inversionistas y desarrolladores.

El micrositio presenta torres de departamentos, condominios, conjuntos turísticos y fraccionamientos con distintos grados de avance administrativo y diversos estatus de autorización. El objetivo oficial consiste en brindar certidumbre al mercado inmobiliario.

Pero conforme se revisan los expedientes públicos, las gacetas ambientales federales y los resolutivos de SEMARNAT, la certidumbre comienza a transformarse en una zona gris.

Porque una cosa es contar con autorizaciones municipales. Y otra muy distinta es cumplir con la totalidad de requisitos ambientales exigidos por la legislación federal.

Frontera inmobiliaria

El crecimiento urbano de Mazatlán avanza hacia el norte. La zona conocida comercialmente como Nuevo Mazatlán concentra actualmente algunos de los desarrollos turísticos y residenciales más ambiciosos del Pacífico mexicano.

El corredor Playa Delfín-Cerritos-La Florida se ha convertido en el principal frente de expansión urbana del municipio. Ahí convergen nuevas vialidades, proyectos verticales, fraccionamientos cerrados, infraestructura turística y una intensa actividad inmobiliaria impulsada por la expectativa de plusvalía.

Frente de playa de El Verde de Camacho

Sin embargo, el mismo corredor alberga uno de los ecosistemas costeros más importantes del país: el Sitio Ramsar 1349 Playa Tortuguera El Verde Camacho protege manglares, esteros, dunas costeras, lagunas, corredores biológicos y una de las principales playas de anidación de tortuga golfina del noroeste mexicano.

México asumió ante la Convención Ramsar el compromiso internacional de conservar este humedal y garantizar que cualquier actividad humana sea compatible con sus procesos ecológicos.

La expansión urbana y la conservación ambiental comenzaron así a compartir el mismo territorio. Y eventualmente entraron en conflicto.

Proyectos que gravitan alrededor del sitio Ramsar

La revisión cartográfica realizada por Paralelo 23 sobre el micrositio municipal “Inversión Segura” permitió identificar cinco desarrollos promovidos en el entorno inmediato del humedal.

Ninguno aparece dentro del núcleo protegido del Sitio Ramsar, pero todos forman parte del corredor urbano que rodea su zona de influencia.

Los proyectos identificados son:

• Mazalaya Beach Condos / Playa Delfín.
• Oasis Ananta / Corredor Cerritos-Playa Delfín
• Península / Zona costera de Nuevo Mazatlán
• Azul Turquesa / Desarrollo residencial horizontal
Desarrollo residencial horizontal Tres Islas / Fraccionamiento promovido en la franja de expansión norte

Para los especialistas ambientales, la preocupación no radica únicamente en cada proyecto por separado. Ubican el riesgo en el efecto acumulativo de decenas de desarrollos que avanzan simultáneamente sobre un ecosistema frágil.

Caso Mazalaya: punto de colisión

La principal controversia documentada por esta investigación gira alrededor de Mazalaya Beach Condos. De acuerdo con la Gaceta Ecológica de la SEMARNAT, el proyecto fue ingresado mediante el expediente 25SI2024UD033, promovido por
el Taller del Ladrillo S.A. de C.V., asociado a DAM Grupo Inmobiliario S.A. de C.V.

  • Ubicación: Avenida Ernesto Coppel Campaña, Playa Delfín.
  • Proyecto: Cuatro torres residenciales de seis niveles con 75 departamentos.
  • Inversión estimada: 274 millones de pesos.

La Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la SEMARNAT resolvió negar la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto.

El resolutivo federal concluyó que la obra representaba riesgos para:

  • Dunas costeras.
  • Zonas húmedas.
  • Procesos hidrológicos.
  • Ecosistemas asociados al Santuario Playa Tortuguera El Verde Camacho.

La negativa convirtió a Mazalaya en uno de los expedientes más relevantes de la discusión ambiental en Mazatlán. Pero el caso adquirió una dimensión distinta cuando integrantes del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Anticorrupción señalaron públicamente que el desarrollo aparecía promovido dentro del ecosistema institucional de “Inversión Segura”.

¿Puede considerarse inversión segura un proyecto cuya autorización ambiental federal fue negada?

Hasta hoy no hay respuesta oficial del gobierno municipal que, sin embargo, lo sigue promoviendo en su Micrositio Inversión Segura.

Micrositio Inversión Segura/
Gobierno de Mazatlán

Otros expedientes que preocupan

Mazalaya no es el único caso. La revisión de expedientes federales identifica otros desarrollos ubicados en la misma franja costera.

El Encanto Ocean View

Expediente 25SI2023TD026

Los propios documentos técnicos reconocen que el proyecto colinda con la Zona Federal Marítimo Terrestre y se ubica dentro del área de influencia del Sitio Ramsar Playa Tortuguera El Verde Camacho. El promovente argumentó que la zona corresponde a reservas previstas para crecimiento urbano. Sin embargo, los criterios federales obligan a evaluar impactos sobre dunas, manglares y procesos ecológicos costeros.


Proyecto residencial en Playa Delfín

Expediente 25SI2022TD008

El expediente describe una obra permanente en un predio costero de 510.75 metros cuadrados. De acuerdo con la documentación ingresada, más del 77 por ciento de la superficie proyectada se localizaba dentro de la Zona Federal Marítimo Terrestre. Este tipo de proyectos son considerados particularmente sensibles debido a su interacción directa con playas de anidación y sistemas dunares.


Regularización de construcción

Expediente 25SI2022UD091

Corresponde a un trámite de regularización de obra en la franja costera norte. Especialistas señalan que este tipo de expedientes suelen aparecer cuando una construcción inicia trabajos con permisos locales pero posteriormente debe someterse a evaluación ambiental federal. El expediente reconoce que la zona colinda con áreas utilizadas por fauna protegida asociada al Santuario El Verde Camacho.

Confesión satelital

Las imágenes satelitales integradas por el propio Ayuntamiento muestran proyectos donde la urbanización avanza entre el Océano Pacífico y sistemas de humedales, canales y vegetación costera. Por su parte, Península aparece localizado en un entorno donde confluyen playa, cuerpos de agua interiores y desarrollos turísticos de alta densidad.

En el caso de Tres Islas, las fotografías satelitales muestran movimientos de tierra, apertura de vialidades y urbanización dentro de una zona que conserva extensas superficies de vegetación natural.

Azul Turquesa, aunque más alejado de la línea costera inmediata, forma parte del corredor de expansión urbana que rodea el sistema ambiental del norte del municipio.

Las imágenes no constituyen por sí mismas una prueba de incumplimiento legal. Pero sí evidencian que el Ayuntamiento promueve proyectos localizados en zonas ambientalmente sensibles sin proporcionar al público los elementos técnicos necesarios para evaluar de manera independiente sus posibles impactos.


Focos rojos

La revisión del micrositio municipal permitió identificar cuatro problemas recurrentes.

1. Expedientes no disponibles

Los ciudadanos conocen los nombres de los proyectos. Pero no siempre pueden consultar los expedientes completos.

2. Coordenadas imprecisas

La información pública no permite determinar con precisión la relación espacial entre desarrollos y ecosistemas protegidos.

3. Estudios ambientales dispersos

No existe una plataforma única que concentre manifestaciones de impacto ambiental, resolutivos federales y autorizaciones municipales.

4. Datos abiertos insuficientes

La ciudadanía no cuenta con información georreferenciada que permita evaluar impactos acumulativos.

Impactos que no se ven

La expansión urbana no afecta únicamente la línea de playa. Los especialistas advierten tres mecanismos de presión ambiental que suelen pasar desapercibidos.

Impacto lumínico

• La iluminación permanente de torres, vialidades y complejos turísticos altera los ciclos biológicos de la tortuga golfina.

• La NOM-162-SEMARNAT-2012 establece medidas específicas para evitar que las crías sean desorientadas durante su desplazamiento hacia el océano.

Impacto hidráulico

• La urbanización modifica escurrimientos naturales que alimentan esteros, manglares y cuerpos lagunares.

• La pavimentación masiva reduce infiltración y altera el equilibrio hídrico regional.

Fragmentación ecológica

• Las nuevas vialidades, bardas, lotificaciones y desarrollos fragmentan corredores biológicos utilizados por numerosas especies.

Lo que está en riesgo

La discusión ya no gira únicamente alrededor de edificios. Lo que está en juego es el funcionamiento completo del ecosistema. Entre los elementos vulnerables destacan:

  • Playas de anidación de tortuga golfina.
  • Manglares y esteros.
  • Dunas costeras.
  • Aves migratorias.
  • Biodiversidad asociada al humedal.
  • Recarga natural de acuíferos.
  • Sistemas lagunares conectados con el Río Quelite.

Dos ventanillas

La expansión inmobiliaria del norte de Mazatlán se encuentra atrapada entre dos sistemas regulatorios.

Por un lado, el Ayuntamiento autoriza:

  • Usos de suelo.
  • Licencias de construcción.
  • Factibilidades urbanas.
  • Planeación territorial.

Por otro lado, la Federación evalúa:

  • Impacto ambiental.
  • Humedales protegidos.
  • Manglares.
  • Dunas costeras.
  • Zona Federal Marítimo Terrestre.
  • Ecosistemas asociados al Sitio Ramsar.

Por supuesto, las autorizaciones municipales no sustituyen las autorizaciones federales. Y los resolutivos ambientales federales no pueden ignorarse mediante acuerdos locales. Ahí se encuentra el núcleo de la controversia.

Recomendación del Sistema Anticorrupción

Precisamente por estas inconsistencias, el Comité de Participación Ciudadana y el Comité Coordinador del Sistema Estatal y Municipal Anticorrupción emitieron recomendaciones para crear una plataforma pública especializada sobre el Sitio Ramsar 1349.

La propuesta plantea que cualquier ciudadano pueda consultar en un solo lugar:

  • Licencias municipales.
  • Cambios de uso de suelo.
  • Factibilidades.
  • Manifestaciones de Impacto Ambiental.
  • Resolutivos federales.
  • Autorizaciones de SEMARNAT.
  • Dictámenes de CONAGUA.
  • Actuaciones de PROFEPA.

La lógica es sencilla: la transparencia previene conflictos, en tanto que la opacidad los multiplica. Por ello, el debate no gira exclusivamente alrededor de tortugas, manglares o desarrollos inmobiliarios, gira alrededor de muchas preguntas:

¿Quién verifica que los proyectos promovidos como “Inversión Segura” cumplen realmente con todos los requisitos legales y ambientales?

¿Quién revisa que los expedientes estén completos?

¿Quién garantiza que los sellos institucionales reflejan el cumplimiento integral de la ley?

Y, sobre todo:

¿Dónde pueden consultar los ciudadanos los documentos completos que respaldan cada desarrollo promovido por el Ayuntamiento?

Los ciudadanos merecen respuestas sobre la administración de su territorio .

Editorial Breve P23

El hallazgo principal de esta investigación no es únicamente dónde se construye, es la ausencia de información pública suficiente para evaluar las decisiones que hicieron posible esa construcción.

Mientras el Ayuntamiento de Mazatlán impulsa una plataforma institucional para promover cien proyectos privados mediante un sello oficial de aprobación, los expedientes técnicos, ambientales y urbanísticos que permitirían auditar dichas decisiones permanecen fuera del alcance inmediato de la ciudadanía e incluso hay contradicciones verificables con resolutivos federales.

En una ciudad donde el crecimiento inmobiliario avanza cada vez más cerca de humedales, manglares, esteros y corredores ecológicos costeros, la transparencia no puede limitarse a un mapa interactivo y un distintivo gubernamental porque la rendición de cuentas -hoy tan necesaria en un estado que atraviesa una profunda crisis política- exige expedientes abiertos, datos georreferenciados, documentación verificable y acceso efectivo a la información pública. Sólo así los ciudadanos podrán determinar si una inversión es realmente segura para quienes la compran, para quienes la autorizan y, sobre todo, para el territorio y sus ecosistemas que protegen a la ciudad de fenómenos climáticos.

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