Los muertos a los que nadie reza: sin sepultura, solo queda la fe
• La guerra silenciosa de las desapariciones en Sinaloa deja miles de familias atrapadas entre fosas clandestinas, restos humanos sin identificar y una crisis forense que crece más rápido que la capacidad de respuesta del Estado mexicano.-
Mazatlán, Sinaloa | 17 junio 2026 | Mario Martini | Especial P23
Entre septiembre de 2024 y julio de 2026, Sinaloa consolidó una de las etapas más severas de su crisis humanitaria. Mientras las estadísticas oficiales contabilizan homicidios, desapariciones y enfrentamientos, existe otra tragedia menos visible: la de cientos de personas que dejaron de ser nombres para convertirse en fragmentos óseos, prendas de vestir y perfiles genéticos almacenados en laboratorios que esperan un milagro de la providencia a falta de capacidad científica y tecnológica.
No son únicamente desaparecidos. Son muertos sin identidad, familias sin duelo y comunidades enteras donde el entierro dejó de ser un acto religioso para convertirse en una investigación ministerial o en un acto de fe.
La Fiscalía General del Estado (FGE) documenta diariamente nuevos hallazgos de osamentas y fosas clandestinas; al mismo tiempo, organizaciones civiles -como Artículo 19- advierten que México atraviesa un retroceso en la transparencia de esta información, dificultando conocer la verdadera dimensión del fenómeno.

Estadística con rostro
El registro oficial de la Fiscalía de Sinaloa muestra que entre septiembre de 2024 y junio de 2025 fueron abiertas 24 carpetas de investigación exclusivamente por localización de restos humanos fragmentados, cuerpos mutilados y algunas extremidades.
Durante el mismo periodo la institución reportó oficialmente:
- 108 menores asesinados por hechos violentos.
- 2,462 privaciones ilegales de la libertad.
- Miles de restos enviados al Centro de Resguardo Temporal e Identificación Humana (CertiDH) para confronta genética.
Cada hallazgo inicia prácticamente el mismo procedimiento:
- colectivos ciudadanos localizan un “punto positivo”;
- peritos ministeriales procesan el sitio;
- la Fiscalía abre carpeta por homicidio o inhumación clandestina;
- los restos ingresan al Semefo y posteriormente al CertiDH;
- comienza una espera que puede durar meses o incluso años.
Para muchas familias, el proceso termina sin respuestas.
Más de 3,400 desaparecidos
Los registros acumulados de la Fiscalía estatal y de la Comisión Estatal de Búsqueda documentan más de 3,400 personas desaparecidas durante el periodo comprendido entre septiembre de 2024 y julio de 2026.
La concentración territorial revela el impacto de la violencia:
- Culiacán concentra el mayor número de denuncias.
- Mazatlán presenta el crecimiento proporcional más acelerado.
- Concordia, Elota y San Ignacio muestran incrementos ligados a zonas rurales con presencia de grupos armados.
Los perfiles oficiales indican que:
- 78 % corresponde a hombres, principalmente entre 30 y 59 años.
- 22 % involucra a mujeres y menores de edad.
Menos del 10 % de los expedientes concluye con la localización sin vida plenamente documentada.
Concordia: la tierra sigue hablando
El municipio de Concordia se convirtió en uno de los principales escenarios de búsqueda.

En la comunidad de El Verde, la Fiscalía confirmó la recuperación de 12 osamentas entre distintas jornadas ministeriales.
Los principales operativos incluyen:
Febrero de 2026
- cuatro fosas clandestinas;
- cuatro osamentas recuperadas;
- investigaciones relacionadas con trabajadores de una empresa minera;
- identificación mediante ADN de tres jóvenes originarios de Querétaro.
Junio de 2026
Las brigadas encabezadas por el colectivo Por las Voces sin Justicia localizaron nuevos entierros clandestinos.
La Fiscalía confirmó posteriormente:
- tres osamentas adicionales;
- recuperación total de cinco restos humanos durante un solo fin de semana;
- identificación de un padre y sus dos hijos desaparecidos un año antes.
Mazatlán: fosas entre carreteras y marismas
El puerto también dejó de asociarse únicamente con playas y turismo.

Durante 2025 y 2026 la Fiscalía documentó investigaciones por restos humanos en distintos puntos:
Santa Fe
Una osamenta masculina localizada frente al fraccionamiento derivó en nueva carpeta de investigación.
El colectivo Tesoros Perdidos Hasta Encontrarlos participó en el hallazgo.
Miravalles-Tecomate de Siqueiros
Peritos exhumaron cinco cuerpos distribuidos en dos fosas clandestinas. Entre ellos se localizaron restos correspondientes a dos mujeres.
Isla de la Piedra
La investigación continúa abierta tras localizar prendas asociadas con restos humanos enterrados desde tiempo atrás.
Club Chololos
Dos osamentas fueron recuperadas por colectivos ciudadanos.
Uno de los restos conservaba tejido con un tatuaje que ahora forma parte de los registros para identificación.
El CertiDH: la última esperanza
Después del levantamiento ministerial, prácticamente todos los restos siguen el mismo destino.
Son trasladados al:
- Servicio Médico Forense;
- Centro de Resguardo Temporal e Identificación Humana (CertiDH).
Ahí se realizan:
- estudios antropológicos;
- genética forense;
- confrontas de ADN;
- reconstrucción de perfiles biológicos.
Cada muestra representa la posibilidad de devolver un nombre a un cuerpo.
Y también la posibilidad de entregar finalmente un ataúd a una familia.
Informe de Artículo 19: cuando también desaparecen los datos
Mientras la crisis forense aumenta, el acceso a la información pública disminuye.
El informe “Enterrar la Verdad: Opacidad en la calidad de la información sobre fosas en México”, elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, Data Cívica y Artículo 19, concluye que entre 2024 y 2025 la transparencia institucional retrocedió significativamente.
Entre sus principales hallazgos destacan:
- las respuestas de buena calidad de las fiscalías disminuyeron de 57.6 % a 39.3 %;
- las respuestas deficientes aumentaron de 27.3 % a 39.3 %;
- ocho fiscalías dejaron de entregar información que sí proporcionaban un año antes;
- persisten respuestas incompletas, enlaces inactivos y reservas de información que dificultan conocer la magnitud real de la crisis.
El informe advierte que esta opacidad vulnera el derecho a la verdad de las familias y limita la rendición de cuentas en un contexto de graves violaciones a derechos humanos.
Encontrar un hueso, desenterrar una historia
Las madres buscadoras suelen repetir una frase:
No buscamos culpables; buscamos a nuestros hijos.”
Cada fragmento óseo recuperado representa una investigación, una esperanza y también un fracaso institucional.
Porque detrás de cada osamenta existe alguien que dejó una silla vacía en su casa. Un cumpleaños que ya no se celebra. Una madre que continúa llevando la fotografía de su hijo. Un padre que sigue esperando una llamada.
Y una tumba que todavía no puede construirse.
CONTEXTO P23
La violencia asociada a las desapariciones ha transformado el trabajo de los colectivos ciudadanos en Sinaloa. En numerosas ocasiones son ellos los que localizan los puntos positivos antes que las autoridades. La Fiscalía interviene posteriormente para asegurar la evidencia e iniciar las investigaciones correspondientes, mientras los restos ingresan al sistema forense estatal. Paralelamente, organizaciones como Artículo 19 alertan que la reducción en la transparencia sobre fosas clandestinas dificulta conocer el alcance real de la crisis y debilita el derecho de las familias a la verdad. Lo cierto es que las capacidades del Estado son mucho menores al crecimiento del fenómeno.

