La sombra de la “narcoelección” alcanza a toda la planilla de Morena que ganó con Rocha
• La denuncia ya no apunta sólo al exgobernador con licencia y a los otros 9 implicados.
• El expediente busca arrastrar a alcaldes, legisladores y operadores políticos que llegaron al poder en la ola electoral de 2021.
Culiacán, Sinaloa | 22 mayo 2026 | Joaquín Rodriguez
La ofensiva dejó de ser grupal.
El caso Rubén Rocha Moya ya no se limita a un gobernador con licencia y 9 colaboradores cercanos cercados por acusaciones desde Estados Unidos y cuentas congeladas en México. Ahora el reflector apunta a toda la estructura política que ganó con él en 2021.
La organización civil Defensorxs presentó ante la Fiscalía General de la República una denuncia contra 56 actores políticos, incluido Rocha, bajo una tesis demoledora:
la elección sinaloense fue contaminada por intervención criminal y el poder surgido de ese proceso se benefició de una presunta operación de delincuencia organizada.
La querella mezcla delitos electorales, lavado de dinero, secuestro y delitos contra la salud. El argumento central revive denuncias que circularon desde aquella jornada electoral: privación de la libertad de operadores políticos, particularmente del PRI, presión territorial, robo de urnas y presunta injerencia de grupos armados vinculados a Los Chapitos.
Viejo pacto
En 2021, Rubén Rocha Moya no ganó solo: construyó su triunfo en alianza con el Partido Sinaloense (PAS) de Héctor Melesio Cuén Ojeda, una estructura con cierto músculo territorial, particularmente al interior de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y regiones clave del estado. Rocha obtuvo 624 mil 225 votos (56.6%) frente a 358 mil 313 (32.4%) de Mario Zamora, una ventaja cercana a 2 a 1, margen que para analistas rompió con la lógica histórica de competencia cerrada en Sinaloa.
Pero el dato político más relevante estuvo en el Congreso: Morena por sí solo no tenía control absoluto; fue el PAS, con 9 diputaciones locales, el que terminó dándole mayoría funcional al bloque ganador, permitiendo gobernabilidad legislativa al nuevo régimen.
La paradoja es brutal: Cuén, aliado decisivo en la llegada de Rocha al poder, fue nombrado secretario de Salud, luego expulsado del gabinete tras una ruptura política feroz, y finalmente asesinado en julio de 2024 en el episodio que terminó con el secuestro y traslado de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos. Ese viejo pacto político hoy regresa como pieza central del rompecabezas.

Morena y sus aliados no sólo ganaron la gubernatura: se llevaron 15 de las 18 alcaldías del estado, incluyendo Culiacán, Mazatlán, Ahome, Guasave, Navolato, El Fuerte, Escuinapa, Rosario, Badiraguato, Angostura, Mocorito, Cosalá, San Ignacio y Choix; mientras la oposición retuvo apenas tres municipios.
- Mayoría Relativa (Voto Directo): La candidatura común integrada por Morena y el Partido Sinaloense (PAS) barrió en las urnas al ganar los 24 distritos electorales locales del estado. De esos 24 distritos ganados en alianza, 15 diputaciones correspondieron directamente a Morena y 9 al PAS.
- Representación Proporcional (Plurinominales): Tras la asignación final realizada por el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES), a Morena se le sumaron 5 diputaciones plurinominales más.

Presión interna
A la presión del exterior, se agrega ahora la presión interna.
Mientras la FGR recibe presión para mover expedientes, el PAN ya elevó la apuesta con solicitud de desaparición de poderes y juicio político, intentando convertir la crisis judicial en terremoto institucional. En tanto que el PRI fue a Washington a pedir que Morena sea considerado como organización terrorista.
El golpe político es evidente porque no se trata sólo de justicia penal. Se trata de legitimidad. Si prospera la narrativa de una elección contaminada, el cuestionamiento alcanza alcaldías, diputaciones y redes completas de poder construidas durante el sexenio.
Morena ya da señales de repliegue quirúrgico. El senador Enrique Inzunza, una de las figuras más cercanas a Rocha, desapareció del protagonismo parlamentario mientras el partido hace el recuento de daños.
Lo que inició como acusación contra diez nombres amenaza convertirse en cirugía mayor para el morenismo sinaloense.
Contexto
Estados Unidos acusó formalmente a Rubén Rocha Moya y a integrantes de su círculo político por presuntos vínculos con el narcotráfico. Paralelamente, organizaciones civiles y partidos opositores empujan acciones en México para judicializar la elección de 2021 y cuestionar la legitimidad del bloque político que gobierna Sinaloa.
Editorial P23
En política, los expedientes rara vez se quedan donde empiezan. Si la investigación camina, el debate dejará de ser sobre Rocha para convertirse en un juicio político al modelo de poder que gobernó Sinaloa y otros estados estratégicos para el crimen organizado. Dirán que el mandado no es culpable, pero aquellos que se beneficiaron de un pacto criminal también deben rendir cuentas.
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