Parte de guerra: ¿quién gana en Sinaloa?
Detienen a más de 2 mil 500 delincuentes, decomisan arsenales y asestan golpes históricos al fentanilo, pero la violencia sigue sin mostrar señales de rendición
Culiacán, Sinaloa | 11 julio 2026 | Redacción P23
Tras casi dos años de la estrategia federal reforzada en Sinaloa, el Gobierno de México sostiene que ha logrado debilitar la capacidad operativa de las organizaciones criminales mediante miles de detenciones, decomisos históricos de armas y drogas, y la destrucción sistemática de laboratorios clandestinos.
Sin embargo, la pregunta sigue abierta: ¿está ganando el Estado o simplemente contiene una guerra que continúa reconfigurándose?
El más reciente informe del Gabinete de Seguridad revela cifras que muestran una ofensiva permanente contra las estructuras criminales, aunque los enfrentamientos, ataques con explosivos, homicidios y bloqueos registrados durante las últimas semanas reflejan que ninguna de las facciones ha mostrado indicios de rendición.
Ofensiva sin precedentes
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que desde octubre de 2024 las fuerzas federales han detenido 2,540 personas relacionadas con delitos de alto impacto, pertenecientes a distintas organizaciones criminales.
La operación mantiene desplegados de forma permanente 16,440 elementos del Ejército, Marina, Guardia Nacional y SSPC en el estado.
El balance oficial
- 2,540 detenidos por delitos de alto impacto.
- 5,900 armas aseguradas.
- Más de un millón de cartuchos decomisados.
- 94.5 toneladas de droga incautadas.
- 1,300 kilos de fentanilo asegurados.
- Más de 2 millones de pastillas de fentanilo decomisadas.
- 2,412 laboratorios clandestinos destruidos.
De acuerdo con el Gobierno Federal, Sinaloa concentra aproximadamente 20% de todas las armas decomisadas en México durante el actual periodo de operaciones.
El enemigo prioritario: el fentanilo
La producción y tráfico de fentanilo continúa siendo el principal objetivo de la estrategia federal.
Entre los resultados más relevantes destacan:
- Más de 1.3 toneladas de fentanilo puro aseguradas.
- Más de 2 millones de pastillas retiradas del mercado.
- Más de 102 mil litros de precursores químicos asegurados.
- Desmantelamiento de centros de producción y almacenamiento en Culiacán, Navolato, Guasave, Ahome y Los Mochis.
Según estimaciones oficiales, algunos de estos aseguramientos representaron pérdidas superiores a 400 millones de dólares para las organizaciones criminales.
La guerra continúa
Pese a las cifras, los operativos de las últimas 48 horas muestran que la confrontación permanece activa.
En Culiacán fueron detenidas cuatro personas armadas y un agresor murió durante un enfrentamiento con fuerzas federales.
En El Rosario se aseguraron diez armas largas, más de noventa cargadores, mil cien cartuchos y equipo táctico.
En Mazatlán y Escuinapa fueron capturadas dos mujeres y un hombre investigados por secuestro y delincuencia organizada, quienes fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la República.
Las autoridades consideran que estos detenidos operaban para una organización criminal con presencia en el sur del estado.
Una reducción… pero no el fin de la violencia
El Gobierno Federal sostiene que el promedio diario de homicidios dolosos ha disminuido 44% respecto de los momentos más críticos de la confrontación entre facciones.
No obstante, esa reducción convive con ataques mediante explosivos, emboscadas contra fuerzas federales, desapariciones, homicidios y enfrentamientos que siguen registrándose prácticamente todos los días.
La intensidad operativa disminuye en algunas zonas mientras reaparece en otras, modificando constantemente el mapa del conflicto.
¿Quién gana?
Las cifras oficiales muestran un desgaste importante sobre las estructuras financieras y logísticas de los grupos criminales.
Sin embargo, también evidencian que la capacidad de regeneración de estas organizaciones continúa siendo elevada.
Cada líder detenido parece ser sustituido por otro operador.
Cada laboratorio destruido es reemplazado por nuevas instalaciones.
Cada decomiso reduce momentáneamente la capacidad operativa, pero no elimina completamente la estructura criminal.
Editorial P23
Las estadísticas permiten medir la intensidad de la ofensiva del Estado, pero todavía no bastan para declarar una victoria. La verdadera señal de que Sinaloa comienza a salir de esta guerra llegará cuando los habitantes recuperen la libertad de transitar sin miedo, cuando desaparezcan los ataques con explosivos, las desapariciones y los bloqueos carreteros. Mientras eso no ocurra, la pregunta seguirá vigente: ¿quién está ganando realmente esta guerra?

