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La tierra que guarda dos historias: desaparecidos y antiguos habitantes de Sinaloa

Mientras colectivos y Fiscalía localizan fosas clandestinas en Mazatlán, Concordia y Culiacán, arqueólogos continúan encontrando entierros prehispánicos ocultos bajo las mismas regiones.

Sinaloa | Junio de 2026 | Joaquín Rodriguez | P23

La tierra sinaloense está devolviendo restos humanos de épocas radicalmente distintas. En las últimas semanas, colectivos de búsqueda localizaron osamentas y fosas clandestinas en Concordia, Culiacán, Elota, Rosario y Mazatlán, mientras que investigaciones arqueológicas mantienen documentados entierros prehispánicos descubiertos en distintos puntos del estado durante las últimas décadas.

El caso más reciente se concentra en la comunidad de El Verde, Concordia, donde buscadoras y peritos han recuperado cuerpos y restos óseos en un corredor que desde principios de año acumula más de una veintena de hallazgos relacionados con desapariciones. En Culiacán continúan apareciendo restos humanos en Aguaruto, Juntas de Humaya y otros sectores históricamente vinculados con fosas clandestinas.

La misma geografía ha revelado otro tipo de entierros. En Mazatlán, trabajos de infraestructura realizados en la zona norte de la ciudad dejaron al descubierto osamentas pertenecientes a la cultura Aztatlán, acompañadas de cerámica, urnas funerarias y vestigios con más de mil años de antigüedad. Hallazgos similares han sido registrados en Culiacán, asociados a antiguos asentamientos tahues.

La diferencia es profunda. Los entierros prehispánicos forman parte de rituales funerarios y contextos culturales preservados por siglos. Las fosas clandestinas contemporáneas representan investigaciones criminales abiertas y la búsqueda de personas desaparecidas cuyos familiares continúan esperando respuestas.

Contexto

Colectivos ciudadanos reportan que entre marzo y junio de 2026 se han localizado al menos 12 restos óseos en ocho fosas clandestinas en la zona sur de Sinaloa. Paralelamente, investigaciones del INAH mantienen documentados múltiples hallazgos arqueológicos en Mazatlán y Culiacán, donde el crecimiento urbano ha expuesto entierros humanos datados entre los años 900 y 1500 después de Cristo.

Editorial P23

Los hallazgos recientes muestran dos realidades que conviven bajo el mismo territorio. Una corresponde al patrimonio histórico que ayuda a reconstruir el origen de las comunidades sinaloenses. La otra refleja una crisis contemporánea marcada por desapariciones y fosas clandestinas. Ambas forman parte de la memoria colectiva del estado. Tu opinión nos importa.

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