Topolobampo: avanzan megaproyectos entre promesas de inversión y resistencia ambiental
La planta de amoniaco de GPO supera llega casi al 90 % de avance y Mexinol inicia construcción; comunidades indígenas y colectivos mantienen bloqueos y litigios por la Bahía de Ohuira.
Topolobampo, Sinaloa | 7 de junio de 2026 | Por Valentina Ramirez P23 | Parte I
El puerto de Topolobampo se ha convertido en uno de los principales polos de inversión industrial del noroeste del país con el avance de dos megaproyectos petroquímicos que prometen miles de empleos e inversiones millonarias, pero que al mismo tiempo enfrentan una creciente oposición de comunidades indígenas Mayo-Yoreme, pescadores y organizaciones ambientalistas.
La planta de amoniaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), respaldada por la firma alemana Proman, registra entre 80 y 88 por ciento de avance físico. El complejo está diseñado para producir 2 mil 200 toneladas diarias de amoniaco destinadas a la fabricación de fertilizantes para el campo mexicano. La inversión supera los mil 250 millones de dólares y recientemente arribaron al puerto reactores y equipos especializados procedentes de Alemania para continuar el montaje industrial.
A unos kilómetros de distancia, el proyecto Pacífico Mexinol inició formalmente su etapa de construcción. La planta, promovida por Transition Industries, contempla una inversión estimada en 3 mil 300 millones de dólares y busca producir cerca de 1.8 millones de toneladas anuales de metanol de ultra bajo carbono mediante tecnologías asociadas al hidrógeno verde y al aprovechamiento de agua reciclada. Sus desarrolladores proyectan iniciar operaciones comerciales en 2029.
Mientras las obras avanzan, las protestas también se intensifican. Integrantes de comunidades Mayo-Yoreme y colectivos ambientales mantienen bloqueos intermitentes en accesos al puerto y han promovido recursos legales para frenar el proyecto de amoniaco.
Los opositores sostienen que la consulta indígena realizada para autorizar la obra incumplió estándares internacionales y advierten riesgos para la Bahía de Ohuira, humedal protegido por la Convención Ramsar. Argumentan además que las operaciones industriales podrían afectar ecosistemas marinos fundamentales para la actividad pesquera regional.

Contexto
Topolobampo también fue considerado para albergar la terminal de gas natural licuado Vista Pacífico GNL, impulsada por Sempra Infraestructura y la CFE. Sin embargo, el proyecto fue cancelado tras cambios en la estrategia comercial de las empresas y la presión social ejercida por grupos locales. Actualmente, la planta de amoniaco y Mexinol representan las principales apuestas industriales de gran escala para la región.
Editorial P23
La discusión en Topolobampo ya no gira únicamente en torno a empleos o inversión extranjera. Lo que está en juego es la capacidad de conciliar desarrollo industrial, protección ambiental y respeto a los derechos de las comunidades. Los próximos años pondrán a prueba la fortaleza de las instituciones encargadas de vigilar que los beneficios económicos no se construyan a costa de ecosistemas estratégicos ni de conflictos sociales permanentes.
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