DominGrilla Sinaloa | Sinaloa no les importa | Francisco Chiquete
- Atado al hueso y al fuero
- Regresar, sueño imposible
Por Francisco Chiquete
¿Hay alguien a quien le importe Sinaloa, allá en el gobierno federal y sus círculos de poder?
La presidenta Claudia Sheinbaum ya dijo que le tiene mucho cariño al estado por razones familiares, pero ninguno de sus colaboradores parece haber tomado nota de ese afecto.
El estado sigue sometido a las leyes de la guerra narca, y en respuesta sólo tenemos esporádicas visitas del secretario de seguridad, quien viene a decirnos que ya ha reducido sustancialmente el número de asesinatos en nuestra entidad. La percepción ciudadana tiene otros datos, no sólo por la constancia con que se sigue asesinando y desapareciendo a personas, sino porque son los delincuentes los que siguen marcando el ritmo de la vida, el flujo de la economía y el ritmo de la gobernabilidad.
Los diputados federales de Morena se sacudieron la modorra y aparecieron para defender a los consumidores del servicio eléctrico, agobiados por cobros abusivos. ¿Qué les dijo la CFE? Que les da chance de pagar a plazos, pero los consumidores deben pagar lo que se les cobra.
Y los diputados, que en teoría tienen capacidad para hacer cambios a las leyes que regulan los ingresos de esa dependencia, simplemente agarraron sus rebozos, se cubrieron la boca rota y vinieron a anunciar gozosos el gran logro de “la posposición de pagos”. ¿Alguien pensó en la situación tan especial que vive nuestra entidad o en la injusticia de esos cobros? ¡Eso no importa!
El gobierno del estado es tierra de nadie. Los funcionarios llegan a sus oficinas con el temor de que los devuelvan porque al fin se concreta la desrochización de las estructuras. Y aunque nadie se los ha anunciado, están convencidos de que así será en cualquier momento y su atención está centrada en captar oportunamente la señal para irse a la cargada.
En el partido del gobierno a nadie le importan ni leyes ni reglamentos. La senadora Imelda Castro está desatada en sus “asambleas informativas”, en una campaña adelantada en que cada día se preocupan menos por simular que la ley le im0porta.
Como les gusta decir en esa organización, “no está sola” y no sólo porque ha conseguido armar un buen mecanismo de convocatoria y de acarreo, sino porque también sus competidoras actuales hacen lo mismo, aunque con menos efectividad: Tere Guerra y Graciela Domínguez (antes que el gallo cante) pasarían serios problemas, lo mismo que Imelda, si el INE y el Trife y sus equivalentes locales, se deciden a exigir cuentas de gastos y acciones.

¿Por qué lo irracional de esas campañas adelantadas? Por la soberbia del poder; por saberse o creerse solas en la lucha por la gubernautra; por pensar que el teflón que recubre a Morena es suficiente para que se resbale el escádnalo del narcogobierno tan cuestionado nacional e internacionalmente.
Y en los círculos centrales del poder prevalece la misma ceguera. Nadie levanta la mano para exigir normalización de las cosas en nuestro estado. Ya no defienden a Rocha, pero tampoco se deciden a exigir que se proceda con él o contra él. En cambio les sobra tiempo para tratar de ganar el espacio que deja el rochismo.
El dpitado Alfonso Ramírez Cuéllar, dicen los que saben, dejó ya de luchar por la reivindicación de Gerardo Vargas Landeros (algo habrá sabido), y empuja al diputado Jesús Ibarra para que sea el candidato. El aún joven legislador ha obtenido cobijo inicial en el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, de cuyo equipo salieron las primeras directrices favorables al que es conocido como “el diputado veleta”, porque siempre se hace al rumbo por el que sopla el viento. La bronca es que Delgado ahora está a la defensiva y difícilmente puede apadrinar aspirantes.
LA BARRERA DE LOS TREINTA DÍAS
Por un error de interpretación, se ha corrido la voz de un inminente cambio en la titularidad del gobierno del estado, e incluso del inconcebible regreso de Rubén Rocha Moya.
El gobernador pidió licencia indefinida para el ejercicio del cargo, y la ley dice que cuando la licencia exceda de los 30 días, debe nombrarse a un gobernador o gobernadora interina. Dice también que si la licencia se convierte en permanente, debe haber un gobernador o gobernadora sustituta. Pero la situación legal de Rocha está muy complicada, y no da posibilidad alguna de que se le exonere definitivamente en estos momentos, aunque esa sea la intención, y tampoco permite que se le desampare porque los gringos lo enjuiciarán de alguna manera.
La Fiscalía General de la República le dio una pequeña alegría: oficialmente no existen elementos a disposición de esa institución, que justifiquen la detención con miras a una posible extradición. Sin embargo, el problema sigue siendo el mismo: convencer al gobierno de los Estados Unidos de esa inocencia, sobre todo después que dos de los coacusados se entregaron, declararon y buscan convertirse en testigos protegidos o testigos colaboradores, lo que sólo podrán conseguir si aportan elementos importantes, y en este episodio, no hay nadie más importante para Estados Unidos que el gobernador con licencia, el senador con fuero Enrique Inzunza Cázares y el alcalde con licencia, Juan de Dios Gámez Mendívil.

El de Inzunza por cierto, es uno de los momentos más penosos que haya vivido la política sinaloense (y mire que ha habido muchos y muy vergonzosos). Pedir una licencia “condigna” por 22 horas, demuestra el terror de este hombre a exponerse a una detención, una vez privado del fuero constitucional que le proporciona el ser legislador.
En su fuero interno debe estar satisfecho del apoyo morenista, pues le permitieron ausentarse y le devolvieron la titularidad, cuando pudieron presionarlo para que ya se fuese a enfrentar su destino. Pero también debe considerarse que lo echaron fuera del escenario para que no diese (más) mala imagen al proceso de reformas recientemente concluido, cuando ese voto era imprescindible para alcanzar la mayoría calificada.
Una exhibición incuestionable fue el momento el que Ricardo Anaya, del PAN, presumió una camiseta con leyendas de apoyo a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y retó a los morenistas a ponerse una de apoyo a Rocha Moya. Nadie quiso, por supuesto, aunque el ánimo denostador de los panistas les dio una justificación a sus enemigos: las camisetas que les ofrecían llevaban la leyenda “narco partido”, y esa nadie se la iba a poner, a pesar de todo.
¡Pobre Inzunza! Después de la soberbia de ser gobernador adjunto y plenipotenciario que ejerció el poder hasta el exceso, andar a salto de mata y ser objeto de burlas y señalamientos como cualquier hijo de vecino en tiempo de las redes sociales.
Por cierto a mi también me llegó el video de la fiesta familiar del senador, en que aparece con el fondo musical de una banda. Están muy preocupados, escribió quien me hizo el envío. Yo creo que sí, le respondí, porqu la banda está tocando la canción Los Sufrmientos.
Como todos los acusados de algo, los ocho de la lista de diez sinaloenses sueñan con salir bien librados de su problema, pero hay sueños asequibles y sueños desmesurados.
El que empujan algunos rochistas despistados, el del regreso al poder, es de los más incumplibles, como lo es el de Inzunza, de volver por sus fueros con su fuero a vivir sin complicaciones el resto del sexenio, libre y poderoso. Ya hablar de la posible candidatura suya o de Gámez Mendívil, ni de juego.
LLEGAN LAS DERROTAS
Las encuestas dicen que a la presidenta Sheinbaum se le ha caído la popularidad en siete puntos. Todavía sigue muy arriba, pero la tendencia ya preocupa. En Sinaloa todavía están arriba en las prefer0encias electorales, pero la gente los ve cada vez con más enojo y menos indulgencia. Las críticas están a la orden del día en la calle. Su ventaja es que la oposición está más tronada que la economía regional.
Poco a poco, sin embargo, el partido aplanadora de estos tiemos acumula derrotas. Ayer se formalizó una de ellas, que les es muy dolorosa: los diputados federales de Morena decidieron ya no empujar por un juicio político contra la gobernadora chihuahuense Maru Campos, a quien señalan como “traidora a la patria”.
No lo hacen por empatía o por conciliadores, sino porque perdieron el debate nacional con que pretendieron equiparar el caso Rocha con el caso Maru Campos. No les alcanzó ni la intervención permanente de la presidenta, quien todos los días intentó posicionar el caso desde la mañanera. Los estudios de opinión dicen que lejos de desacreditar a la gobernadora que metió la pata con el asunto de la CIA, la posicionaron como un personaje nacional, con simpatías y apoyos, aunque se haya convertido en un monstruo para el morenismo. La sueltan, antes que les crezca más.
Ayer por cierto los panistas volvieron a retar a Morena, a hacer un evento para arropar a Rubén Rocha Moya, como ellos (los panistas) hicieron el suyo para respaldar a Maru, con intervenciones de los expresidentes Felipe Calderón y Vicente Fox Quezada.
Uno se pregunta si de veras constituye un apoyo, el hecho de que Calderón y Fox hablen a favor de alguien.
LA PRUEBA
Para el mediodía de este domingo ya sabremos cómo le fue a la gobernadora Yeraldine Bonilla, con su primer compromiso político de alta exposición: el evento de respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, que se replicó en cada capital estatal del país. Se supone que Rocha dejó bien aceitado el acarreo.
