DOMINGRILLA

En La Grilla | Los patos de la 4T

FRANCISCO CHIQUETE

A Guadalupe Tadei nadie la ha acusado de tener trato con el crimen organizado, pero ante el escándalo en que está envuelta, reaccionó exactamente igual que Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza Cázares.

El gobernador sinaloense (hoy con licencia) emitió un rollote en que fundamentalmente decía ser víctima de agresiones de la ultraderecha internacional, pero que el asunto no era realmente contra él, sino contra el movimiento (partido) al que pertenece, contra los líderes AMLO y Sheinbaum y contra la soberanía nacional.

Inzunza Cázares dijo lo mismo: no es contra mí, es contra Morena, contra nuestros líderes históricos y contra la soberanía del país.

La doctora Tadei, por su parte, sostuvo que:

cuando se busca descalificar a la presidencia del INE, pues no se ataca solamente a la Presidencia. Se está intentando afectar a una institución constitucional del Estado mexicano”.

Cada quien se defiende como puede e interpreta las cosas a su conveniencia, pero lo que se debate en torno al INE y su presidenta no son ataques. Son contratos, datos duros, repeticiones, se debaten beneficios repartidos en condiciones de oscuridad que no solo mueven a sospecha, sino a certezas.

Tanto los políticos sinaloenses reclamados por Estados Unidos como la cuestionada árbitra electoral del país se escudan en instituciones, organismos y figuras que estiman los pueden proteger, en lugar de enfrentar a cara limpia los señalamientos.

Pareciera que los políticos de la Cuarta Transformación viven sus puestos con una pasión desbordada que los lleva a identificar a las instituciones, a la soberanía y a sus líderes como parte de sus propias carnes.

Es cierto que la doctora Tadei no es —formalmente— parte de las filas morenistas, pero se defiende exactamente con las mismas fórmulas que se utilizan en la Cuarta Transformación y ya usted sabe, perdonando lo rudimentario de la sentencia: si grazna como pato, camina como pato y nada como pato, no hay duda: es ave palmípeda.