Un traje de charro revivido con IA
Por Francisco Chiquete
Antonio Haas hablaba de un enorme ropero como el ónfalo, es decir, el ombligo de la casa.
Mi abuela tenía uno también, cuyas puertas abiertas significaban una verdadera fiesta para nuestras curiosidades infantiles.
Mi madre tuvo igualmente varios roperos, en los que resguardaba las escasas galas familiares y las modestas economías, que con frecuencia se agotaban.
Pero mi idea del ónfalos familiar es el traje de charro con que se ataviaba mi padre cada vez que tenía un compromiso para cantar en sitios o fechas especiales.
Todo podía accidentarse en nuestra casa, excepto el traje de charro, que siempre estaba listo para su uso, lo mismo que el gran sombrero al que mi hermano Chito y yo dábamos nueva vida con un frasco de “presto” y una pequeña brocha, o los botines que llevábamos a bolear con el chícharo de la Peluquería de don Chico.
No era un traje cualquiera. Era el traje de don Francisco Chiquete, El Campero, timbre de orgullo de su casa y del barrio.
Hace unos meses, mi sobrina Gema me pidió una foto de su abuelo vestido de charro. Como albacea arbitrario del patrimonio gráfico familiar, duré semanas pensando qué mandarle, cuando ya todo estaba distribuido y conocido.
Entonces vino en mi ayuda la tecnología. Le pedí a Mahatma, oficiante del chat chipití que me actualizara la vieja foto descolorida, casi desvaída,y surrealista en que El Campero aparece cantando vestido de charro, con el acompañamiento no de un mariachi, sino de una orquesta, la de Nacho Millán y sus Vagos.
La foto quedó espectacular! La Inteligencia Artificial sirve lo mismo para un barrido que para un fregado.

