Observatorio | Tablero del poder | Mario Martini
A cuatro días de que el Ejecutivo presente formalmente su iniciativa de reforma electoral, lo único claro es que el documento oficial no existe… pero el ruido sí. Las filtraciones han cumplido su cometido: medir reacciones, tensar a los aliados y colocar a la oposición en alerta.
Partamos de un hecho que nutre la sospecha: los cambios a las reglas de competencia los piden los perdedores, no los ganadores a menos que ya no piensen soltar la mazorca.
Se habla de reducir consejeros del INE, ajustar la representación proporcional, recortar presupuesto a partidos y rediseñar el Senado. Todo eso, todavía sigue en borrador. Pero en política los borradores tienen un propósito: medir.
Como buen fariseo, el PT ya olió sangre y venderá caro su amor para que la reforma pase. El PVEM, acomodaticio y servil, aprendió a jugar con cautela, porque cualquier modificación a plurinominales o financiamiento toca directamente su supervivencia. Morena necesita a ambos. Y ambos lo saben.
En la otra esquina, el PRI denuncia exclusión y el PAN advierte que podría tratarse de un rediseño hecho a la medida del bloque oficialista.
El dato relevante no está en el contenido filtrado —que puede cambiar el martes— sino en la atmósfera política que ya se instaló: desconfianza entre aliados y resistencia anticipada de la oposición.
Las reformas electorales no son técnicas; son correlaciones de fuerza convertidas en ley.
Y hoy, ya quedó claro que la batalla no será jurídica, será política, a brazo partido.
El martes veremos si el proyecto busca modernizar el sistema o reconfigurar el tablero. Porque en democracia, quien mueve las reglas mueve el poder.
Saludos cordiales
MM
